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Nacional

Los acusados de estafar con falsos Goyas afirman que un anticuario les dijo que eran reales y que no quisieron hacer negocio

Aseguran que querían ayudar a la gente con los cuadros y aportarlos a la sociedad que integraban para exponerlos

Sede de los juzgados de Madrid. En el nº 45 se investiga el caso.
Cuatro imputados en el caso de los falsos Goyas empleados para financiar un hospital privado
Agencias

Los acusados de tratar de estafar con falsos cuadros de Francisco José Goya a un inversor han declarado en el juicio que un anticuario les aseguró que pertenecían al maestro, subrayando que no intentaron hacer negocio con ellos sino ayudar a la gente y aportarlos a la sociedad que integraban para exponerlos.

El fiscal acusa de un delito consumado de estafa a cinco miembros con distintos cargos de la sociedad Inversión y Explotación de Activos S.L., quienes se enfrentan a tres años de cárcel. Su finalidad era la compra de un hotel para remodelarlo, que disponían como parte del capital de estos cuatro cuadros atribuidos inicialmente a Francisco de Goya pero que no eran auténticos.

En su declaración, los procesados han relatado que acudieron a un tasador y a un anticuario, que las comentó que las obras eran de la época del maestro. "Me dijeron que eran Goyas. Pero de veinte, cinco te pueden decir que no lo son. Quién sabe quién los pintó", ha dicho uno de los acusados.

Además, los acusados han subrayado que no intentaron hacer negocio con los cuadros, ya que solo querían ayudar a la gente. Sobre si tenían algún fin lucrativo, uno de los procesados ha reconocido que sí en el caso de que se hubiera construido un hospital.

Mañana se practicará la prueba testifical y pericial. Según la Fiscalía, todos los integrantes de la misma sociedad "eran conocedores de que no eran auténticos" y los aportaban para dar "apariencia de solvencia a la sociedad". De hecho, el valor atribuido a los cuadros era de 10 millones de euros, la misma cantidad de dinero que la sociedad tenía como capital social.

A finales de 2012, dos de los acusados se pusieron en contacto con una persona en "connivencia" con los otros procesados y con conocimiento de la "falsedad" de los cuadros que ofrecían como imagen de solvencia para que invirtiera en la sociedad.

Esta persona, "en la creencia de la fiabilidad de la sociedad", realizó el 24 de abril de 2013 dos transferencias cuyo importe total aún reclama a los acusados: una a la sociedad Vesconsa, de la que era administrador J. Peña, por valor de 250.000 euros y otra por idéntico importe a la sociedad Esmaturias S.L. de las que eran administradores T. García y M. García, a la vez que miembros de la sociedad Inversión y Explotación de Activos S.L.

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