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Mazda CX-30, un SUV con aires de cupé y un motor innovador

Completa la gama todoterreno de Mazda. Posee una estética elegante y un motor de combustión exclusivo, que mueve el coche tan suave y ágil como un gasolina, pero con el consumo de un diésel.

PRUEBA DEL ' MAZDA CX3 ' EN ZARAGOZA / 19/11/2019 / FOTO : OLIVER DUCH [[[FOTOGRAFOS]]]
El Mazda CX-30, con el Moncayo al fondo.
Oliver Duch

El CX-30, que llegó al mercado el último trimestre de 2019 para completar la gama SUV de Mazda, se sitúa a mitad de camino entre sus hermanos CX-3 y CX-5. Con sus 4,3 metros de longitud y 1,7 de anchura, el ‘crossover’ japonés está pensado para quienes buscan el tamaño adecuado para maniobrar sin problemas en ciudad, pero con espacio interior y posibilidades de uso en cualquier terreno. El Mazda CX-30 ofrece un fácil acceso un habitáculo espacioso y versátil y un maletero importante, con 430 litros de capacidad.

Tiene un precio oficial de partida de 27.575 euros, sin descuentos, y nace para competir en la calle con modelos como los Peugeot 3008, Seat Ateca, Nissan Qashqai o Toyota CH-R, entre otros.

Su carrocería es seis centímetros más corta y 10 cm más alta que el Mazda 3, modelo con el que comparte estructura. Por fuera, es un vehículo elegante, de formas limpias y estética minimalista, pero sin perder la robustez que se espera de un SUV (Sport Utility Vehicle). Tiene un aspecto más tipo cupé que los CX-3 y CX-5, que llama la atención de las miradas en la carretera. De su estética destaca un revestimiento negro en su parte inferior que transmite la sensación de estabilidad, solidez y potencia que se espera de un todocamino.

En el interior, presenta un ambiente refinado, con un puesto de conducción acogedor y cómodo, integrado en un habitáculo despejado y espacioso. La posición del conductor es relativamente elevada, lo que ofrece al conductor un campo de visión claro. La entrada y salida del vehículo es cómoda, tanto delante como detrás.

Mazda CX-30
Mazda CX-30
Mazda

El Head Up Display –que refleja en el parabrisas del conductor información de marcha como, por ejemplo, la velocidad–, los relojes y la pantalla central presentan en conjunto la información de manera clara y sencilla. El Mazda CX-30 cuenta con una amplia pantalla central de 8,8 pulgadas que se maneja de forma sencilla e intuitiva con el mando ubicado junto al cambio de marchas, a la derecha del conductor. Los menús están organizados en listas verticales; el usuario gira el mando-ruleta para desplazarse y lo pulsa para seleccionar elementos. Las funciones de navegación incorporan tecnologías avanzadas, como, por ejemplo, la posibilidad de búsqueda predictiva con la que se pueden localizar destinos introduciendo tan solo palabras clave, igual que en internet.

La gama de motores está formada por una versión diésel –Skyactiv-D, de 116 CV–, una de gasolina –Skyactiv-G, de 122 CV– y por el revolucionario Skyactiv-X, de 180 CV, todos disponibles con tracción delantera o total y todos se pueden combinar con una transmisión manual o automática, ambas de seis velocidades.

Un motor térmico especial

El más novedoso, sin duda, es el Skyactiv-X, que incorpora un método de combustión exclusivo de Mazda denominado «encendido por compresión controlado por chispa». Básicamente, este propulsor es capaz de combinar la elasticidad de un motor de gasolina con la respuesta de un diésel. Ni eléctrico ni híbrido, el fabricante japonés le ha dado una vuelta de tuerca al motor de combustión, en este caso, de gasolina, y ha conseguido una importante mejora y optimización de sus mecánicas térmicas. Este modelo tiene la cualidad de que funciona igual que un gasolina, pero ofrece el consumo de un diésel.

Mazda CX-30
Mazda CX-30
Mazda

No solo mejor y más eficaz, en Mazda están convencidos de que todavía existe un amplio margen de evolución para el motor de combustión interna y que esta tecnología tiene potencial para hacer una aportación de primer orden a la conservación del medio ambiente.

La clave de su funcionamiento es el empleo de una mezcla muy pobre de aire y combustible con una combustión muy eficiente en términos de consumo y emisiones. De hecho, la mezcla que utiliza es de 2 a 3 veces más pobre que la de los motores convencionales de gasolina actuales.

El motor de gasolina 2.0 Skyactiv-X del Mazda CX-30 desarrolla 180 CV de potencia a 6.000 rpm y un par máximo de 224 Nm a 3.000 rpm. Ofrece un consumo medio de combustible de 5,9-7,0 l/100 km, con unas emisiones de CO2 de 133-160 g/km.

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