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Motor

Sportage, la piedra angular de Kia, se renueva a fondo

El superventas de KIA se renueva para no perder ritmo. Nuevos motores más eficientes, incluyendo una versión híbrida ligera, una estética más atractiva y equipamientos más completos, con los que seguir en liza en uno de los segmentos más competidos, el de los SUV compactos.

Los mayores cambios estéticos del Sportage se centran en su frontal. El paragolpes, las ópticas y la parrilla lucen ahora un nuevo diseño.
Los mayores cambios estéticos del Sportage se centran en su frontal. El paragolpes, las ópticas y la parrilla lucen ahora un nuevo diseño.
Kia

Tras casi tres años a la venta, KIA actualiza la cuarta generación de su todocamino más vendido, el Sportage. Un modelo por el que se decantan nada menos que el 25% de sus clientes europeos. Razón más que suficiente para no dejarle perder fuelle en el mercado, pero también para que los cambios efectuados con el bisturí no sean demasiado drásticos.

Bajo esta premisa, el Sportage renueva su cara frontal, con una evolución de la característica parrilla de la marca. Se torna más estrecha y alargada, dando prioridad visual a los extremos del paragolpes, unidos ahora por una moldura cromada. Las ópticas principales cambian también de diseño dando al conjunto un aspecto más deportivo y robusto. Lo mismo ocurre en la trasera, donde incluye novedades en el paragolpes y los faros.

En el interior, se actualizan detalles como el volante, la pantalla central, los mandos del climatizador o las salidas de ventilación. Cambios sutiles pero que aportan frescura a un habitáculo amplio, ergonómico y bien rematado.

Gama de motores

Uno de los apartados donde más novedades presenta es en el de las motorizaciones. El diésel 1.7 anterior da paso ahora a un propulsor más ligero y eficiente, de 1,6 litros y potencias de 115 y 136 CV, capaz de rebajar el consumo en un 11,5%. A éste se une una nueva versión híbrida ligera, basada, al contrario que en otros fabricantes, también en una mecánica diésel de 2 litros y 185 CV. El sistema almacena en una batería de 48 voltios la energía procedente de la inercia y las deceleraciones, aportando un plus de potencia en aceleración en combinación con el motor convencional. Un sistema que trabaja sin que el conductor lo perciba, pero que ayuda a reducir razonablemente el consumo.

En gasolina se incluyen los propulsores de 1,6 litros, atmosférico y turbo, de 132 y 177 CV de potencia, respectivamente. Según versiones, pueden combinarse con cambios manuales de 6 marchas, de doble embrague de 7, o automático de 8 velocidades. No ha habido cambios, sin embargo, a nivel dinámico, donde el modelo precedente ya ostentaba buena nota, pero sí en el de las ayudas a la conducción, donde incluye sistemas como el control de crucero adaptativo con parada y arranque automáticos, de visión perimetral, o de detección de fatiga del conductor.

Desde 18.855 euros

La gama se articula en torno a 5 niveles de acabado, Concept, Drive, Emotion, GT Line Essential y Extreme, con unos precios que no sufren casi variación respecto a su predecesor. De 18.855 a 36.441 euros, descuentos incluidos.

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