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Ecuador

Denuncian la existencia de centros para "curar" a gays

Cada semana un promedio de dos jóvenes denuncian ser internados a la fuerza en clínicas ilegales que "curan" la homosexualidad.

Momento de la denuncia pública
Denuncian la existencia de centros para "curar" a gays
EFE

Las organizaciones de defensa de los derechos de los homosexuales en Ecuador informaron hoy de que cada semana reciben un promedio de dos denuncias de jóvenes que son internados a la fuerza en clínicas ilegales que dicen ofrecer tratamientos para "curar" la homosexualidad.

Según los denunciantes, las clínicas funcionan como centros de tratamiento de trastornos mentales y de adicciones al alcohol y las drogas, pero algunas de ellas también aceptan a jóvenes homosexuales para "curarlos", pese a que ese "tratamiento" es una actividad ilegal en Ecuador.

Artikulación Esporádika, una de las organizaciones denunciantes -defensora de los derechos de los gays, lesbianas y transexuales-, ha contabilizado un promedio de dos denuncias de víctimas a la semana desde junio de 2011, indicó hoy en rueda de prensa Cayetana Salao, una de sus integrantes, quien recalcó que "estos son los (jóvenes) que se atreven a denunciar".

Artikulación Esporádika ha presentado esta denuncia junto a la organización feminista Taller Comunicación Mujer.

Una representante de esta última organización, Tatiana Cordero, explicó que en estas clínicas se "vulneran los derechos humanos" y agregó que en 2010 existían 205 centros de ese tipo en Ecuador, de los que un 70 % "tiene información contradictoria que refleja irregularidades o que carece de datos".

Además, dijo que cerca del 61 % de esos establecimientos "no tiene información sobre el permiso de funcionamiento", más del 78 % "no tiene información registrada sobre las condiciones del centro" y el 54 % "no registra información sobre su situación legal".

Según Cordero, en 2011 el número de clínicas de ese tipo aumentó a 226, pero las asociaciones no cuentan aún con un análisis que permita saber cuántas de ellas ofrecen tratamientos que dicen "curar" la homosexualidad.

La recién designada ministra de Salud en funciones, Carina Vance, vinculada al movimiento de defensa de los derechos de los homosexuales, aseguró que cerraría las clínicas ilegales, pero el colectivo gay dice que no tiene conocimiento "de que esa voluntad se haya hecho explícita y que la ministra se haya hecho cargo de que se vayan a cerrar".

El viceministro de Salud, Nicolás Jara, manifestó el año pasado que las clínicas que ofrecen "curar" la homosexualidad están al margen de la ley y explicó que desde comienzos de 2011 a agosto de ese año fueron clausurados cerca de 30 centros de ese tipo.

Tatiana Cordero lamentó que esos centros no fueran cerrados por violar los derechos humanos, sino por irregularidades en su funcionamiento.

Por otra parte, Cayetana Salao denunció que la estructura del estado en Ecuador es "homofóbica, misógina, lesbofóbica y transfóbica", pese que la Constitución aprobada en 2008 es la primera que reconoce los derechos de los homosexuales.

Como ejemplo de ello, señaló que en Ecuador "las clínicas de rehabilitación siguen actuando con total impunidad, con índices de tortura y corrupción".

Salao y Cordero pidieron que se declare un "estado de emergencia en salud por la situación de estas clínicas".

"El Estado no ha podido aplicar las garantías para la comunidad GLBT (gay, lesbiana, bisexual y transexual), y menos en temas de tortura y violación de derechos humanos", enfatizó Salao.

Al margen de la rueda de prensa Efe conoció el testimonio de Paola Zirrit, una de las jóvenes ingresadas en uno de estos centros, quien denunció que en ese lugar los guardias la mantuvieron esposada durante tres meses, le propinaron palizas e insultos, y le tiraron encima orina y agua helada.

"El sistema de clínicas es violento", dijo Ziritt, quien afirmó que a los jóvenes los obligan "a pasar cuatro o cinco días sin comer" y que incluso se llega "a la violación sexual o el acoso".

Zirrit fue internada por su madre en el centro para que cambiara su orientación sexual, que fue quien también la sacó después de que la chica pusiera en conocimiento los abusos que allí ocurrían.

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