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De Angkor a Londres: Camboya trata de recuperar su arte expoliado

Miles de esculturas y otros monumentos fueron vendidas a coleccionistas o prestigiosos museos.

Los templos de Angkor Wat, en Camboya
Los templos de Angkor Wat, en Camboya
Pixabay

Desde bailarinas celestiales a budas, Camboya trata con perseverancia de recuperar miles de esculturas expoliadas de sus icónicos templos de Angkor y otros monumentos y vendidas a coleccionistas y hasta a museos prestigiosos como el Británico y el Victoria y Alberto (V&A) en Londres.

Las autoridades camboyanas han recuperado más de 600 obras desde 1996, pero aún tienen un largo camino para rescatar todo su arte expoliado y el pasado mayo escribieron al Gobierno británico y a los museos Británico y Victoria y Alberto acerca de unas 150 obras jemeres que podrían haber sido robadas.

"Tenemos constancia de miles de estatuas en museos y colecciones privadas fuera de Camboya", explica a Efe Brad Gordon, un abogado graduado en la Universidad Harvard del bufete Edenbridge Asia, que asesora al Gobierno camboyano en su tarea para recuperar el arte expoliado.

"Estamos tras la pista de arte camboyano expoliado en países como Reino Unido, Estados Unidos, Francia, Alemania y otros (...) Algunas instituciones son generosas y cooperan como la Galería Nacional de Australia, mientras que otras son muy opacas", agrega Gordon.

Años de caos

La mayoría de las piezas robadas pertenecen al antiguo Imperio jemer, una civilización hindú-budista que dominó grandes extensiones del Sudeste Asiático entre los siglos IX y XV y que construyó los impresionantes templos de Angkor, declarados Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO.

El expolio camboyano se produjo principalmente en la convulsa era desde los años 1960 hasta los 1990 e incluso los 2000, incluida la guerra civil relacionada con el conflicto de Vietnam (1967-1975), el régimen genocida del Jemer Rojo (1975-1979) y la conflictiva década bajo ocupación vietnamita (1979-1989).

Las rutas de las mafias que robaban las obras transcurrían en su mayoría a través de Tailandia y contrataban a locales por unos 12 dólares (11,95 euros) para arrancar las obras de los templos jemeres, según explican Simon Mackenzie y Tess Davis en su artículo "Temple Looting in Cambodia".

"Camboya ha lanzado una campaña mundial para recuperar sus antigüedades robadas, muchas extraídas de templos antiguos de Camboya durante las décadas de guerra civil y genocidio en nuestro país", dice la carta enviada por Camboya a la ministra de Cultura británica, Nadie Dorries, el pasado 12 de mayo.

La carta, firmada por su homóloga camboyana, Phoeurn Sackona, alerta de que muchas obras camboyanas expoliadas "durante los años del caos" terminaron en el Museo Británico y en el Victoria y Alberto.

Sackona recuerda que el tráfico ilegal de obras culturales está prohibido por las convenciones de protección del patrimonio cultural en caso de conflicto armado de 1954 y sobre la importación ilegal de patrimonio de la UNESCO de 1970, y pide ayuda a Dorries para recuperar las obras expoliadas.

En la misiva, la ministra menciona al coleccionista británico Douglas A. Latchford, fallecido en 2020, como uno de los principales responsables del expolio del arte camboyano y su venta a colecciones y museos de diversos países.

Tras años de investigaciones judiciales, la hija de Latchford, Nawapan Kriangsak, acordó el año pasado devolver unas 125 figuras, incluida una deidad en piedra arenisca del siglo X, valoradas en unos 50 millones de dólares (unos 49 millones de euros), según el medio Arnet News.

El pasado enero, el creador del navegador Netscape, James H. Clark, restituyó 29 antigüedades a Camboya, así como otras a India, Birmania y Tailandia, compradas por unos 35 millones de dólares (unos 34,87 millones de euros) al coleccionista británico.

En las cartas a los museos, las autoridades camboyanas piden al museo Británico que verifiquen los permisos y licencias de 100 piezas que podrían haber sido expoliadas y al V&A solicitan que hagan lo mismo con otras 50 obras.

En este sentido, Gordon explica que Camboya no ha emitido permisos de exportación de patrimonio en el pasado, excepto en contados regalos realizados por el monarca camboyano.

"Es altamente probable que cualquier pieza del patrimonio camboyano sea robado si está fuera de Camboya. Los museos y coleccionistas de arte deberían por tanto sospechar que las obras de arte han sido robadas a menos que tengan pruebas fidedignas que muestren la titularidad legal", precisa el abogado.

Según el medio camboyano Khmer Times, el Gobierno camboyano anunció el pasado enero que más de 600 obras jemeres han sido devueltas al país desde 1996 de países como Estados Unidos, Japón, Francia, Suiza, Holanda, Australia, Reino Unido, Canadá, Dinamarca, Hungría, Noruega y China.

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