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Portugal se prepara para un adelanto electoral con los partidos divididos 

El presidente Rebelo de Sousa está realizando una ronda de contactos con los principales actores del país antes de tomar una decisión sobre la posible fecha de unos comicios.

El primer ministro, Antonio Costa, habla con varios miembros de su gobierno en el Parlamento PORTUGAL STATE BUDGET
El primer ministro, Antonio Costa, habla con varios miembros de su gobierno en el Parlamento PORTUGAL STATE BUDGET
MARIO CRUZ

El presidente de Portugal, el conservador Marcelo Rebelo de Sousa, prepara el camino hacia el adelanto electoral tras la crisis política abierta en el país con los partidos divididos sobre cuál sería la mejor solución y la posible fecha de unos comicios.

Rebelo de Sousa aún no ha anunciado formalmente el camino que seguirá para salir de la crisis, pero en las últimas semanas ya manifestó en varias ocasiones que si los Presupuestos caían disolvería el Parlamento y convocaría elecciones anticipadas.

Antes de comunicar su decisión, el presidente está realizando una ronda de contactos con los principales actores del país y hoy fue el turno de los partidos con representación parlamentaria, que se encuentran divididos y, algunos de ellos, incluso sumidos en guerras internas.

La izquierda, entre elecciones y otra alternativa

El Gobierno socialista ya ha manifestado que quiere elecciones cuanto antes para no prolongar más la incertidumbre sobre el futuro del país, pero sus antiguos socios de la izquierda insisten en que existen alternativas.

"La Constitución permite otros caminos y todos deberían ser considerados", dijo hoy el líder parlamentario de Los Verdes, José Luís Ferreira, al salir de su reunión con el presidente.

El Bloco de Esquerda y los comunistas también manifestaron en los últimos días que el rechazo de las cuentas de 2022 -contra las que votaron- no aboca necesariamente a un adelanto electoral y que, incluso, cabe la posibilidad de presentar un nuevo Presupuesto.

Aun así, los socialistas ya piensan en elecciones con António Costa al frente, que confirmó que será el candidato, y la incógnita es qué estrategia seguirá en esos comicios: ir al ataque de la izquierda en busca de la mayoría absoluta, como en 2019, o tender puentes pensando en una alianza si no salen las cuentas.

El actual ministro de Exteriores, Augusto Santos Silva, ya dijo esta semana que no descarta una nueva "geringonça", como se llama en Portugal al gobierno de coalición.

Desde el otro lado, la líder del Bloco, Catarina Martins, consideró, en una entrevista divulgada hoy por el semanario Expresso, que si los socialistas no consiguen mayoría absoluta deberán "repensarse" y negociar a la izquierda.

A Costa no le han cerrado la puerta ni los conservadores, y el líder de la oposición, Rui Rio (PSD, centroderecha), se ha mostrado disponible para dialogar con los socialistas si llega el caso.

Guerras internas en la derecha

En la derecha, la crisis ha llegado en un momento de división interna en los principales partidos.

El PSD está en medio de una guerra por la presidencia del partido, que desde 2018 ostenta Rio, muy discutido por su tibia oposición al Gobierno socialista.

Rio iba a verse las caras con el eurodiputado Paulo Rangel en unas primarias previsiblemente en diciembre, pero la convocatoria de elecciones anticipadas podría cambiar estos planes.

"Portugal debe ser puesto en primer lugar, no podemos esperar tanto", dijo Rio anoche en una entrevista con la cadena lusa SIC, donde defendió que se debe aplazar la disputa interna del PSD y celebrar elecciones legislativas ya la primera quincena de enero.

Rangel ha pedido que los comicios se dejen, como mínimo, para febrero, para dar tiempo a los partidos a reorganizarse.

En una situación similar están los democristianos del CDS, donde la actual dirección acaba de aplazar el congreso que estaba previsto en noviembre para elegir presidente, lo que no ha gustado a sus opositores.

El CDS ha perdido peso electoral en los últimos años pero es clave para las alianzas en la derecha e incluso se ha presentado en varias ocasiones en coalición con el PSD, con quien gobernó entre 2011 y 2015.

Otro partido determinante para esas alianzas es el ultraderechista Chega, que ahora sólo tiene un diputado pero al que se le augura un importante crecimiento en las urnas.

El PSD ha admitido negociar con Chega "si el partido se modera" y el líder ultraderechista, André Ventura, se mostró hoy favorable a elecciones "lo más rápido posible".

"Son los partidos los que se tienen que adaptar al país, no el país a los partidos", dijo. 

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