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Olaf Scholz, un 'padre' sobrio y protector

"Muchos votantes han dejado bien claro que quieren un cambio de Gobierno", afirma Olaf Scholz, cuya visión práctica y realista ha convencido a miles de electores.

Olaf Scholz
Olaf Scholz
Reuters

Un "gran éxito". Así definió este domingo Olaf Scholz el resultado obtenido por los socialdemócratas en las urnas, sobre todo tratándose de un partido al que sólo hace unos meses le dibujaban un porvenir muy limitado. "Por supuesto que estoy contento. Muchos votantes han dejado bien claro que quieren un cambio en el Gobierno y que el próximo canciller debe ser Olaf Scholz", remachó el dirigente del SPD, cuyos dirigentes consideran que el potente 'salto' registrado en cuanto a apoyos respalda aún más su opinión de que Alemania "quiere" un Ejecutivo socialdemócrata.

Fiel a su característico pragmatismo, el todavía postulante a canciller acudió al previsto debate televisivo postelectoral con una actitud sobria y reservada. Pero incluso así dejó claro el carácter "indiscutible" de su triunfo. Se mostró dispuesto a iniciar cuanto antes las conversaciones sobre posibles alianzas y aseguró contundente que quiere poner en marcha un Ejecutivo "antes de Navidad".

Sabe de armar gabinetes y de los retos que hacen aconsejable montarlo cuanto antes para que Alemania no pierda vigor. Scholz es el experto, el político que a lo largo de su carrera profesional ha ocupado prácticamente todos los cargos gubernamentales e internos de su partido posibles, menos el de canciller federal, del que está ahora muchísimo más cerca.

De esa experiencia ha hecho gala durante toda la campaña y ha sido una de las causas de su popularidad entre los electores. A sus 62 años, el líder socialdemócrata ha sido senador de Interior en la ciudad-Estado de Hamburgo, secretario general del SPD, ministro federal de Trabajo, alcalde-gobernador de Hamburgo, vicepresidente de su partido y vicecanciller federal y titular de Finanzas en el último gobierno de Angela Merkel.

Ese bagaje, y los errores cometidos en campaña por sus rivales, son la causa de que Scholz haya convertido al SPD en la fuerza política más votada. Si Merkel ha sido la 'Mutti', la madre de los alemanes en los últimos años, Scholz podría convertirse fácilmente en el 'Vati', el padre protector que desean los ciudadanos de este país, por su sobriedad, realismo y visión práctica de las cosas. Un perseverante todoterreno con mucho aguante y garante de la continuidad del bienestar alemán.

El mayor de tres hermanos

El actual número dos del Gobierno federal ha conseguido unir a los socialdemócratas y obtenido el respaldo de todas sus alas, pese a que hasta su nominación electoral no era precisamente el favorito de todos. Los 'Jusos', las juventudes del partido, y el sector más rojo del mismo le han echado con frecuencia en cara su participación en la elaboración de la llamada Agenda 2010 del antiguo canciller federal Gerhard Schröder, con reformas del mercado laboral que perjudicaron a los trabajadores y supusieron el inicio del declive del SPD. Y en la lucha por la presidencia del SPD fue derrotado en diciembre de 2019 por Saskia Esken y Norbert Walter-Borjans.

Pese a este revés, Scholz no se dio por vencido y se mantuvo en sus cargos de vicecanciller y jefe del tesoro alemán. Entonces nada hacía pensar que sería nominado como candidato a la Cancillería Federal por unanimidad, ni que la directiva y ejecutiva del SPD le respaldase de forma cerrada como lo hace ahora.

Olaf Scholz nació en la localidad de Osnabrück como el mayor de tres hermanos, aunque se crio en el obrero barrio hamburgués de Rahlsted, donde sus padres trabajaban en la industria textil. Estudió Derecho y, antes de dedicarse a la política, ejerció de abogado laboralista. Ingresó en el SPD cuando cursaba aún estudios de bachillerato y, como miembro de los 'Jusos', escribió un artículo sobre la superación del capitalismo.

Marcado por la política de izquierdas, Scholz es, sin embargo, un pragmático con una fuerte ambición de poder y su larga carrera le ha hecho superar varios escándalos, como la quiebra del HSH-Nordbank, la violencia policial desmedida en la cumbre del G20 de Hamburgo, el fraude por la devolución de impuestos ficticios a algunos bancos o la ruina inesperada de Wirecard, la fracasada versión alemana de Paypal, escándalo que compromete a su ministerio por no controlar las actividades ilegales de los directivos de esa empresa.

Inversiones masivas

Reside en Potsdam, la capital del Estado federado de Brandeburgo que limita con Berlín. Scholz está casado con la titular de Educación de esa región, Britta Scholz, aunque carecen de descendencia. Carreras campo a través y largos paseos en bicicleta le ayudan a mantenerse en forma. Durante la campaña ha sido el candidato que mejor imagen ha desarrollado entre el electorado. Una buena parte de los votantes le consideran el legítimo heredero del legado de Angela Merkel y quien mejor podrá dar continuidad a su política.

Con él al frente del Ejecutivo germano no cambiarán la política exterior ni la estrategia intrínsicamente europea. La continuidad está asegurada. Con el fin de impulsar a Alemania económicamente tras la crisis del coronavirus defiende inversiones masivas por parte del Estado, sobre todo en nuevas tecnologías medioambientales para afrontar la crisis climática.

Para financiarlo quiere llamar a caja a los ciudadanos de mayores ingresos, de los que exigirá impuestos suplementarios si sus ingresos superan los 200.000 euros anuales. Y bajo el lema 'Respeto' exige más justicia salarial, el aumento de los subsidios para quienes dependen de ayudas sociales y el establecimiento de un salario mínimo de 12 euros brutos la hora.

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