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Los afganos salen a las calles en un intento desesperado por frenar a los talibanes

Gritan 'Alá es grande', una expresión que consideran que se han atribuido los insurgentes para ejercer la violencia. Mientras, hace unas horas acaba de caer la decimoquinta capital de provincia, en un avance frenético de los extremistas.

Desafiando a los talibanes, miles de afganos decidieron salir a las calles de Afganistán para, al grito de "Alá es grande", mostrar su apoyo a las fuerzas de seguridad contra los insurgentes, que se indignaron al recordar que ese había sido su lema en exclusiva durante los últimos veinte años de guerra.

El apoyo de los civiles afganos trata de reforzar la moral de las fuerzas de seguridad, que han visto cómo durante la última semana caían bajo control talibán, una tras otra, hasta 17 capitales de provincia. La últimas,  Logar y Uruzgan, en el sur de Afganistán.

"El gobernador de Ghor junto con todas las fuerzas de seguridad intentó salir de Ghor por carretera. Pero los talibanes no les dieron paso y finalmente después de negociaciones, la ciudad fue evacuada este viernes. Ahora toda la ciudad está en manos de los talibanes", dijola diputada por Ghor en el Parlamento Fatima Kohistan. 

Mientras, la población civil trata de resistir el asedio de la manera que puede. En Herat, la noche del 3 de agosto comenzó a escucharse el grito de "Allahu Akbar" (Alá es grande) entre su población, y un día después se convertía en la consigna de cientos de miles en Kabul, que desde los tejados y las calles de la capital afgana se alzaban con esta declaración de fe.

Las manifestaciones se han extendido rápidamente a varias provincias afganas, aunque cada vez son menos las capitales que resisten la rápida ofensiva de los insurgentes.

"En medio de la brutal violencia de los talibanes, (el grito) 'Alá es grande' es la única forma de alzar nuestra voz en apoyo a las fuerzas afganas en la lucha contra los talibanes", dijo a Efe Jawad Yusufzai, de 24 años, que salió a Kabul para ondear la bandera tricolor afgana mientras repetía la consigna.

Esa noche del 4 de agosto, una hora antes de que Jawad y otros cientos salieran a las calles, los talibanes habían atacado en Kabul el complejo residencial del ministro de Defensa afgano, Bismillah Khan Muhammadi, que resultó ileso.

"Gritamos Allahu Akbar tan fuerte en el lugar del ataque, que eclipsó por completo el sonido de las armas y las explosiones", relató Jawad, demostrando así, dijo, que su voz "es más fuerte que el sonido de las balas y las bombas".

"Alá es grande" fue el lema de los afganos durante la lucha para derrocar al Imperio Británico en el siglo XIX, y luego el canto en contra de la invasión soviética en Afganistán en el siglo XX.

"Allahu Akbar es un lema que nuestros padres y abuelos corearon contra las fuerzas británicas y de la Unión Soviética para derrotarlos en el campo de batalla, ahora lo usamos contra la invasión de los talibanes para apoyar a nuestras valientes fuerzas de seguridad", explicó Qais Roman, otro de los manifestantes.

Este joven de 27 años planta cara así a unos talibanes "que están matando a afganos, niños, mujeres y hombres, y destruyendo la infraestructura del país", dijo.

A Roman le preocupa una reinstauración del régimen talibán, que en las últimas dos décadas solo ha sido "entrenado y protegido por Pakistán para luchar, destruir la infraestructura afgana, volar puentes y carreteras", pero que no saben nada de gobernar.

¿Que séra de nuestra nación?

"¿Cuál será el destino de nuestra nación si vuelven al poder?", se pregunta.

Vídeos de la campaña de Allahu Akbar se hicieron virales en las redes sociales, generando el apoyo de personalidades extranjeras que se unieron al grito de los afganos.

El exembajador canadiense para Afganistán Chris Alexander, el cantante indio Adnan Sami Khan, y el líder del Movimiento Pashtun Tahafuz (PTM) Manzoor Pashteen, publicaron su Allahu Akbar en Twitter para apoyar la protesta.

La avalancha de apoyos en las calles y en las redes sociales pareció incomodar a los talibanes, que en pleno furor de la campaña llevó al principal portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, a tratar de monopolizar el grito como marca de guerra del grupo insurgente.

Los combatientes talibanes "lucharon bajo el lema de Allahu Akbar contra la invasión estadounidense y sus esclavos durante veinte años. Este es nuestro lema, este no es el lema de los esclavos y secularistas estadounidenses", reclamó Mujahid.

El portavoz de los insurgentes incluso amenazó a quienes participan de este movimiento asegurando que "la nación musulmana" contemplada por los talibanes "no teme a los falsos eslóganes".

"Haremos responsables a los esclavos por el amor de Dios", añadió.

Para el manifestante Timor Khan, los talibanes "abusaron de la consigna pacífica de 'Alá es grande' para derramar sangre afgana", pero, aseguró, "ya no permitiremos que hagan un mal uso de este lema sagrado".

El analista y miembro del centro afgano de investigación Rana, Safiullah Mullakhil, explicó a Efe que este lema es "la única forma moral efectiva para que los afganos se unan en apoyo de la paz y sus fuerzas de seguridad".

Allahu Akbar no fue solo una parte vital de cada victoria y derrota de los afganos en el pasado, es ahora "el único grito de los civiles que hace saber a los talibanes que los afganos no se doblegarán ante su opresión", subrayó.

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