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Bruselas cierra filas con la visita de Borrell a Moscú: "El viaje era necesario"

La Comisión Europea ha cerrado filas este lunes con la visita a Rusia del Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, al asegurar que era un viaje "necesario".

Josep Borrell.
Josep Borrell.
Stephanie Lecocq/EFE

La Comisión Europea ha cerrado filas este lunes con la visita a Rusia del Alto Representante de la UE para Política Exterior, Josep Borrell, al asegurar que era un viaje "necesario", en el que el jefe de la diplomacia europea transmitió un mensaje claro a las autoridades rusas sobre la puesta en libertad del opositor Alexei Navalni y de los manifestantes detenidos.

En una rueda de prensa monopolizada por el asunto, el portavoz principal de la Comisión, Eric Mamer, ha indicado que la presidenta del Ejecutivo europeo, Ursula von der Leyen, mantuvo contacto en todo momento con Borrell y avaló la visita.

"De una forma natural respaldó su viaje, que es verdad que era muy sensible. Hemos visto sin duda el efecto del viaje. Ahora el Colegio de comisarios tiene que oír la opinión de Borrell y extraer lecciones", ha apuntado.

La visita, considerada de alto voltaje, generó el rechazo de los países del este y los bálticos, al coincidir con una oleada de represión y el encarcelamiento de Navalni. En todo caso, Mamer ha defendido que el viaje era "complicado", pero "necesario" y que ha servido para debatir el futuro de las relaciones con Rusia en un "momento complejo".

En la misma rueda de prensa, el portavoz de Exteriores de la UE, Peter Stano, ha expuesto que, pese a la polémica generada, el viaje cumplió con los objetivos que se marcó la diplomacia comunitaria y ha defendido que, como diplomático, Borrell debe mantener contactos de este tipo. "Se quería mandar un mensaje claro e inequívoco sobre el caso de Navalni y sobre las relaciones con Rusia y se hizo. La respuesta fue la expulsión de los diplomáticos", ha argumentado.

A su juicio, la visita ha servido para dejar entrever ver qué línea quiere tomar Moscú en su relación con la UE. Por ello, Stano ha apuntado que ahora la UE debe determinar cual es la mejor respuesta, algo que podrá empezar a hacer en el seno del Consejo de Asuntos Exteriores de la UE, paso previo al Consejo Europeo de marzo.

La jornada del viernes se convirtió en una sucesión de encontronazos entre Bruselas y Moscú, que culminaron con la expulsión de tres diplomáticos europeos en plena reunión entre Borrell y el ministro de Exteriores ruso, Serguei Lavrov.

Antes, Borrell tuvo que afrontar una rueda de prensa plagada de preguntas sin relación con la visita, como el estado de las relaciones con Cuba o el desarrollo de la vacuna Sputnik V, con las que Lavrov pudo desviar el foco. Además, el ministro ruso lanzó ataques contra la UE y comparó la situación de Navalni con la de los presos independentistas catalanes.

Tal fue el desencuentro, que el Alto Representante publicó su propia versión del viaje en su blog personal. A su llegada a Bruselas el domingo, Borrell apuntó que la visita ha confirmado que Europa y Rusia "están alejándose poco a poco" y lamentó que Rusia está "desconectándose progresivamente" de la UE y percibe los valores democráticos "como una amenaza existencial".

Sobre los ataques vertidos por Lavrov, el portavoz de Borrell ha contestado que "no es nada nuevo". "Es lo que las autoridades rusas suelen decir, señalan sus impresiones sobre lo que hace la UE, pero también desinformación, es parte de su repertorio", ha afeado.

Igualmente, Stano ha desgranado algunos de los asuntos que Lavrov dejó en el aire en la rueda de prensa y que Borrell evitó contestar directamente. En particular sobre el paralelismo entre Navalni y los presos del procés, el portavoz de Borrell ha dicho que el paralelismo "está fuera de lugar".

"Es parte del repertorio habitual de las autoridades rusas cuando quiere criticar que la UE tiene dobles raseros", ha lamentado el portavoz de Borrell, asegurando que la principal diferencia entre la UE y Rusia es como se entiende el Estado de Derecho y cómo opera el poder judicial.

"En la UE hay suficientes salvaguardas para garantizar que los derechos de la gente son protegidos porque tenemos un sistema de Estado de Derecho que funciona", ha indicado. En la misma línea ha respondido a las acusaciones rusas sobre Letonia, donde se ha prohibido la retransmisión de la televisión pública rusa RT.

Así ha insistido en que un poder judicial independiente e imparcial, como los de los Veintisiete, puede dirimir este tipo de asuntos. "Tiene en cuenta los derechos y no persigue a gente o intenta asesinarles por sus actividades políticas", ha contestado a Moscú.

No obstante, la errática rueda de prensa del viernes ha provocado una cascada de críticas a Borrell. Aparte de la división en la UE, el Parlamento Europeo se ha movilizado para censurar el viaje. Es el caso del Partido Popular Europeo, que calificó de "bofetón en la cara" la rueda de prensa junto a Lavrov mientras Navalni permanece preso en un cárcel rusa.

El eurodiputado estonio, Riho Terras, ha ido un paso más allá y ha exigido la dimisión de Borrell, pidiendo a Von der Leyen en una carta que le cese si el Alto Representante no se marcha por su propio pie. Esta misiva circula por la Eurocámara, si bien fuentes 'populares' señalan que no se ha suscrito ningún eurodiputado del PP.

Por parte de los liberales, el presidente de Renew, Dacian Ciolos, aseguró que el viaje no debería haber sucedido, coincidió en señalar el "bofetón" en la cara de la UE y calificó la visita de "fiasco diplomático". Fuentes liberales aseguran que el viaje "no es un fiasco sólo para Borrell, sino para la propia UE en su conjunto" y lamentan que la diplomacia europea no se asegurara antes de ir a Moscú que podría verse con Navalni.

En todo caso, piden no usar a Borrell de "cabeza de turco" y exigen que la UE dé pasos en el próximo Consejo de Asuntos Exteriores de finales de febrero para imponer sanciones a Rusia. "La respuesta a Rusia debe ser contundente, urgente; exige unidad y fortaleza", han añadido las fuentes consultadas.

En todo caso, Borrell tendrá la oportunidad de dar a conocer sus impresiones sobre el viaje este mismo martes en la Eurocámara, que ha programado un debate centrado en la oleada de represión que se vive en Rusia.

Entre los Veintisiete, Lituania ha sido una de las voces más críticas con la visita. La primera ministra, Ingrida Simonyte, criticó que la vacuna rusa es un "arma híbrida" para dividir a la UE -frente a los elogios de Borrell en la rueda de prensa- mientras que el titular de Exteriores, Gabrielius Landsbergis, censuró un viaje que "no ha servido para nada". "Oportunidades perdidas y reputación hecha añicos", criticó en Twitter.

Además fuentes diplomáticas de otros dos países del este hablan de "lección ejemplarizante" y apuntan a posibles acciones, tanto dentro como fuera de la UE, para responder a la situación en Rusia.

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