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Internacional

coronavirus

Navidades de andar por casa en Italia

El Gobierno responde a la masificación de las calles comerciales el fin de semana pasado: toque de queda a las diez de la noche durante todas las próximas fiestas.

Lombardy region goes from red to orange covid restrictions
Los comercios permaneces abiertos en Lombardía
Daniel Dal Zennaro

Italia mantendrá durante toda las navidades el toque de queda a las 22.00 que ya está vigente en el país, sin contemplar excepciones para las fiestas de Navidad y Nochevieja, lo que obliga a adelantar la Misa del Gallo y cierra la puerta a cualquier tipo de festejo para dar la bienvenida al nuevo año. Esta medida, que adelantó este lunes el ministro de Asuntos Regionales, Francesco Boccia, estará incluida en el nuevo decreto que el Gobierno de Giuseppe Conte espera aprobar en los próximos días.

El Ejecutivo central planea, además, mantener restricciones a los movimientos entre regiones y limitar el número de personas que pueden invitarse a casa. Podrían ser hasta seis, aunque aún no se ha fijado una cifra definitiva.

Toca celebrar la Nochevieja «en casa», comentó Boccia en Rainews, debido a la pandemia. El pasado jueves, el ministro dijo que se tendría que «hacer nacer al Niño Jesús dos horas antes», lo que, a su juicio «como católico», no suponía ninguna «herejía». «Herejía es no tener en cuenta a los enfermos ni las dificultades de los médicos y de la gente que sufre -apuntilló-. La Navidad no se celebra con el cronómetro, sino que es un acto de fe». Su propuesta fue bien acogida por los obispos italianos, más preocupados por el cumplimiento de las restricciones en los templos que por los horarios de las misas.

«El enemigo es el movimiento»

La advertencia del Gobierno de que no habrá excepciones, ni siquiera en los días más señalados, llega después de un fin de semana de 'Black Friday' en el que se han producido aglomeraciones en las zonas comerciales de las grandes ciudades del país. En Milán y Turín, donde reabrieron muchos comercios al levantarse las restricciones regionales más duras por la ligera mejora de los datos epidemiológicos, miles de residentes se echaron a las calles para pasear y hacer compras. Escenas similares se vivieron en Roma, lo que ha provocado que las autoridades sanitarias pongan el grito en el cielo por el riesgo de que se desencadene una tercera ola.

«Es desconcertante que las personas no entiendan la gravedad de la situación y que mucho depende de nuestro comportamiento», lamentó Sandra Zampa, viceministra de Sanidad. «Entiendo que se tienen que hacer compras, pero si uno ve que la situación está así, tal vez va otro día, cambia de zona o se vuelve a casa. No es una buena señal», agregó. Agostino Miozzo, coordinador del Comité Técnico-Científico que asesora al Gabinete en la gestión de la pandemia, advirtió de que, si se mantienen estos comportamientos cívicos, la única alternativa será volver al confinamiento duro, como la pasada primavera. «Es difícil decirle a la gente que no podemos permitirnos un poco de vida y que hay que mantener las reglas -admitió-. Pero este virus nos impone decisiones dolorosas, porque los encuentros familiares significan el movimiento de millones de personas, y el movimiento es el enemigo del control».

Para tratar de que no se repitan las masificaciones del fin de semana, el Ejecutivo tiene previsto mandar una circular a los prefectos (delegados de Gobierno) pidiéndoles que aumenten los controles en las calles, principalmente en las áreas comerciales. Gracias a las restricciones aprobadas a principios de mes, Italia pasó hace dos semanas el pico de contagios diarios de la segunda ola y en los últimos días va reduciéndose la cifra de pacientes hospitalizados e ingresados en las UCI. También ha ido bajando, aunque a menor ritmo, el número de fallecidos. Este lunes hubo 20.000 nuevos infectados y 541 muertos.

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