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La ofensiva turca en Siria da alas al Estado Islámico

Estados Unidos pide a Ankara que "interrumpa" los ataques mientras cinco yihadistas escapan de una cárcel y crece el hostigamiento del EI a los kurdos.

Una de las zonas al norte de Siria donde Turquía ha lanzado su ofensiva.
Una de las zonas al norte de Siria donde Turquía ha lanzado su ofensiva.
EFE/EPA/STRINGER

Después de cuatro días de operación turca en el norte de Siria, que ya deja decenas de muertos y más de 100.000 desplazados, crece la preocupación por el futuro de la guerra contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI). El secretario de Defensa estadounidense, Mark Esper, telefoneó a su homólogo turco, Hulusi Akar, para pedir que "interrumpa" la ofensiva militar "para aumentar la posibilidad de que Estados Unidos, Turquía y los aliados puedan encontrar un camino común para calmar la situación antes de que sea irremediable". Esper teme que esta "acción sin coordinar" ordenada por Recep Tayyip Erdogan ponga en riesgo los progresos en la lucha contra un EI que sigue activo, pese a la pérdida del califato, y en la que los kurdos eran su gran apoyo.

Los temores del Pentágono se convirtieron en realidad cuando sus exaliados informaron de que al menos cinco militantes del EI lograron escapar de una prisión de Qamishli, capital de Rojava (nombre en kurdo del Kurdistán de Siria), tras un bombardeo cercano de Turquía. En el campo de Al Hol, donde están retenidos al menos 68.000 familiares de combatientes yihadistas, también se vivieron momentos de incertidumbre por los repetidos intentos de fuga y los ataques de grupos de mujeres del EI contra los responsables de seguridad. Los yihadistas reaparecieron además con un coche bomba en Qamishli que mató a cuatro personas.

Cuando el miércoles Erdogan anunció el comienzo de la operación 'Manantial de paz', la primera advertencia de las Fuerzas Democráticas de Siria (FDS), alianza a la que apoyaba Washington en la que las Unidades de Protección Popular (YPG) kurdas son la punta de lanza, fue que la guerra contra el EI dejaba de ser prioritaria porque se concentrarían en frenar a los turcos. Donald Trump ordenó la evacuación de algunos yihadistas conocidos, como dos de los miembros de 'los Beatles', responsables del secuestro y ejecución de periodistas y cooperantes extranjeros, pero quedan miles de detenidos que, según el acuerdo entre EE. UU. y Turquía, serán responsabilidad de Ankara una vez se establezca la "zona de seguridad" en la frontera. El problema es que para los turcos la principal amenaza son los kurdos, no un EI que durante los primeros años de la guerra en Siria tuvo la frontera turca abierta para poder cruzar y hacer su yihad contra el presidente Bashar el-Asad.

La preocupación del Departamento de Defensa de EE. UU. la compartió el presidente ruso, Vladímir Putin, quien puso en duda la capacidad de turcos o kurdos para poder mantener a los miles de presos yihadistas a buen recaudo en medio de los combates.

Muertos a ambos lados

Los intensos bombardeos turcos permitieron a sus tropas, con ayuda de los combatientes del Ejército Nacional Sirio, avanzar ocho kilómetros en Tal Abyad y cuatro en Ras al-Ain, según el vicepresidente, Fuat Oktay. Son los dos enclaves principales en los que se centran unos combates que dejan decenas de muertos, muchos de ellos civiles, a ambos lados del muro de separación. El Ministerio de Defensa turco informó de la pérdida de cinco soldados y elevó a 342 el número de "terroristas neutralizados" desde el miércoles. Las FDS calificaron de "propaganda" esta cifra y redujeron a 22 las bajas sufridas en una pugna en la que piden cada día a Washington, sin éxito, que declare la zona de exclusión aérea. Los kurdos responden a los bombardeos con cohetes y morteros y la agencia Anadolu informó de la muerte de ocho personas en la localidad fronteriza de Nusaybin.

El avance turco es sinónimo de éxodo de civiles y ya son 100.000 los que escaparon de la zona fronteriza, según Naciones Unidas, que pidió a las partes en conflicto que sigan permitiendo el acceso de la ayuda humanitaria a las más de 650.000 personas de la región del noreste de Siria que necesitan sustento urgente. El país suma desgracia tras desgracia y el nuevo frente abierto por Erdogan obligó a las autoridades kurdas a desalojar un campo donde vivían de forma temporal 7.000 desplazados. Más de 6 millones tuvieron que huir a otras zonas en los ocho años de guerra.

La amenaza de Erdogan de "abrir las puertas" a 3,6 millones de refugiados sirios para que lleguen a Europa si Bruselas no dejaba de considerar como una "invasión" su operación en Siria encontró respuesta en el presidente del Consejo Europeo, Donald Tusk. "Nunca aceptaremos el uso de refugiados como arma de guerra y medio de chantaje". Francia amenazó con sanciones a Turquía, y Holanda, Noruega y Finlandia anunciaron la suspensión de venta de armas a Ankara.

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