Internacional

Leones para una nueva cartografía

El fin de la bipolaridad ha dado paso a una etapa en la que los conflictos se libran entre noticias falsas y manipulaciones. Vencer esta nueva forma de guerra requiere de una conciencia general, aún débil, de esa realidad.

Donald Trump y Kim Jong-un reunidos.
Kevin Lim/ Jeon Heon-Kyun

Un funeral de Estado puede convertirse en un inopinado prisma de la transformación del mundo. Barbara Tuchman inicia ‘Los cañones de agosto’ (1962), libro que cautivó al presidente Kennedy, con uno de ellos: el que convocó a nueve monarcas, cinco herederos al trono, siete reinas y 40 altezas imperiales y reales en el Londres de 1910 para despedir al rey Eduardo VII de Inglaterra. Fue la mayor concentración de realeza que se recuerda y también la última. La Gran Guerra dibujaría poco tiempo después un nuevo orden mundial.

El reciente funeral por George Bush sénior (1924-2018) ha servido para constatar cómo ha cambiado la realidad en Estados Unidos, pero también en la política internacional. La imagen de Donald Trump y cuatro de sus antecesores en el cargo –lo que probablemente también supone la mayor concentración de expresidentes estadounidenses– evidenció mejor que muchos análisis esa metamorfosis. Algunos medios norteamericanos llegaron a aludir a un sentimiento que podría confundirse con la nostalgia si tal sensación no estuviera fuera de lugar al hablar de política.

El propio presidente George Bush sr. consideró cuando se desintegraba el bloque soviético, a finales de los años ochenta, que se iba camino de "un nuevo mundo de nuestra propia creación", para el que no había "mapas que puedan guiarnos a donde vamos". En realidad, la expansión del populismo, encarnado por Trump y por muchos otros líderes que incluso aparecen como antagonistas, y la fragmentación en la que ha derivado el mundo posterior a la Guerra Fría no son sino los rostros de los leones que anunciaba Giovanni Sartori.

Es célebre la explicación que hizo el maestro italiano de politólogos sobre la configuración del mundo en aquel tiempo. "En los mapas antiguos las tierras desconocidas eran indicadas con ‘hinc sunt leones’, aquí están los leones. Nosotros estamos entrando en un mundo lleno de leones", escribió en ‘Democrazia: cosa é’ (1987). Los leones y los dragones (‘hinc sunt dracones’ se escribía sobre los mares ignotos) están ya ante nosotros.

La inmediatez que agita las redes sociales y la batalla continua de las noticias falsas han contagiado a la política de un ritmo frenético, erosionando liderazgos recientes como el de Macron en Francia, abrumado por las protestas sociales, y acelerando el final de otros consolidados como el de Merkel en Alemania, que acaba de dar paso a Annegret Kramp-Karrenbauer al frente de la CDU. En Italia se ha instaurado un Gobierno euroescéptico con populistas y ultraderechistas y el nacionalista Viktor Orban ha seguido arrasando en las elecciones húngaras. Europa, cuyos comicios al Parlamento serán en mayo, continúa sin despejar la etapa más crítica de su historia debido al ‘brexit’, otro de los efectos del renacido anhelo de centrifugación, que es el fantasma que hoy recorre el mundo. El ‘brexit’, cuya formalización está prevista para el 29 de marzo tras un proceso inevitablemente arduo, ha sacudido la política y la economía británicas y va a seguir haciéndolo en cualquier caso.

La propagación del populismo en este último año dio el triunfo al ultraderechista Jair Bolsonaro en Brasil y en México al izquierdista Manuel López Obrador. Pero el símbolo más vigoroso de este nuevo orden lleno de sombras sigue siendo Donald Trump, consolidado gracias a la buena marcha de la economía pese a la reciente victoria demócrata en las legislativas. Trump ha reactivado su política nacionalista con más medidas antiinmigración –aprovechando la caravana de migrantes–, ha agudizado su guerra comercial con China, se ha retirado del acuerdo nuclear con Irán y todo ello sin cesar en sus ataques a la prensa. El contrapunto inesperado fue su histórica cumbre con el líder de Corea del Norte, Kim Jong-un, que ha disipado la tensión en la región. Incluso China, volcada en su presencia en Latinoamérica y África, ha trasladado el mismo clima de bonanza a sus relaciones con Japón y Australia.

Arabia Saudí, con una dinastía real blindada por poderosos intereses, protagonizó una crisis inédita tras el asesinato del periodista Jamal Khashoggi. Un asunto muy turbio, similar a otros de los que Vladimir Putin, reelegido en 2018, ha salido indemne. Timothy Snyder alerta de que el presidente ruso, paradigma de líder forjado en la manipulación, es el principal riesgo de la UE. En la última cumbre del G-20, chocó su mano efusivamente con el príncipe heredero saudí en una imagen que también es un reflejo elocuente del mundo actual.

En este 2019 se cumplirán 30 años de la caída del muro de Berlín, un periodo suficiente para definir el paisaje de esa ‘terra incognita’ en la que nos hemos ido adentrando, aunque ello implique constatar que los leones anunciados por Sartori –las incógnitas de este nuevo orden mundial– rugen cada vez con más fuerza.

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