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El verdadero 'payaso asesino' que acabó con la vida de 33 jóvenes

John Wayne Gacy, ejecutado en 1994, fue uno de los mayores asesinos en serie de EE.UU.

Documentación 29/10/2016 a las 06:00
Noticia publicada por HERALDO DE ARAGÓN sobre la ejecución de John Wayne Gacy, el 'payaso asesino'

La histeria colectiva generada por la aparición de numerosos 'payasos diabólicos', tanto en Estados Unidos como en Europa y que ha llegado hasta Zaragoza, ha recordado a muchos la historia de 'Pogo, el payaso asesino'. Este fue el mote con el que se conoció a John Wayne Gacy, un hombre que entre 1972 y 1978 asesinó a 33 jóvenes de entre 14 y 21 años.

Gacy era un hombre muy conocido en su comunidad, ya que era asiduo a las reuniones y cumpleaños infantiles, donde daba vida a 'Pogo', un gracioso payaso que hacía las delicias de los más pequeños. La noticia de los asesinatos cometidos por John Wayne Gacy, que por aquel entonces contaba con 36 años conmocionó a toda la sociedad estadounidense. HERALDO cubrió ampliamente la noticia de su ejecución en mayo de 1994.


EFE,Washington

John Wayne Gacy, asesino de 33 niños y jóvenes, fue ejecutado en la madrugada de ayer mediante la aplicación de una inyección letal en una prisión de Illinois. La ejecución de Gacy, de 52 años, se produjo horas después de que el Tribunal Supremo de EE.UU. rechazase su petición para que se detuviese la aplicación de la pena de muerte.

Considerado uno de los asesinos más sanguinarios de la historia de EE.UU., Gacy, condenado en 1980 por la muerte de 33 niños y jóvenes, fue declarado oficialmente muerto a las 00.58 horas locales (05.58 gmet, según las autoridades. Ex contratista de obras, John Wayne Gacy en sus ratos libres era aficionado a entretener a los niños disfrazado de payaso Pogo, por lo que se le ha conocido como el payaso asesino. Gacy comenzó su serie de asesinatos en 1972, a los 30 años.

John Wayne Gacy, más conocido como el payaso asesino, fue ejecutado en la madrugada de ayer en una prisión de Illinois por la muerte de 33 muchachos, el mayor número de víctimas atribuido a un solo asesino en la historia del crimen de Estados Unidos. Gacy, protagonista del episodio sangriento que más ha conmocionado a la sociedad estadounidense, fue ejecutado con una inyección letal en la prisión de Stateville, unos 100 kilómetros al suroeste de Chicago (Illinois), y fue declarado muerto a las 00,58 hora local (05,58 GMT).

El caso del llamado "payaso asesino", que fue condenado en 1980 tras reconocer sus crímenes, pero luego se arrepintió de lo dicho y defendió su inocencia hasta el final, se hizo particularmente famoso no sólo por el elevado número de sus víctimas, sino más bien por la popularidad de que gozaba en su comunidad.

John Wayne Gacy, que tenía 52 años, se ganaba la vida como contratista de obras, pero debía su popularidad en el barrio de las afueras de Chicago en el que vivía a su afición a hacer reir a los niños en las fiestas de cumpleaños en las que le contrataban.

Las cadenas de televisión y los periódicos estadounidenses han publicado en los últimos días las fotografías que recuerdan al Gacy de esos tiempos, vestido del payaso bonachón "Pogo", con globos de colores en una mano y una sonrisa en su cara pintada que, ahora, sabiendo lo que hizo, resulta más bien macabra.

La ejecución fue aguardada por una multitud a las afueras del presidio de Stateville pero, a diferencia de lo que suele ocurrir en estos casos, la gente había acudido al lugar para expresar su apoyo a la aplicación de la pena de muerte.

La vida oculta del "payaso asesino" fue descubierta en parte gracias a una jugarreta del azar, cuando tenía a la policía invitada a cenar en su casa, pero cuando ya se sospechaba que había algo raro en él, aunque no había pruebas de ello.

​​​​​​​Gacy comenzó su carrera de asesino en 1972, cuando tenía 30 años y una reputación de persona seria en su negocio de reformas de viviendas, pese a que ocultaba que en 1968 había sido condenado en Iowa por sodomizar a un adolescente de quince años.

En el juicio a que fue sometido se demostró que Gacy llevaba a sus jóvenes víctimas a su casa con ofertas de trabajo en su compañía constructora, pero también les ofrecía drogas, alcohol o sexo, para luego narcotizarlos y estrangularlos.

Siempre fueron jóvenes estudiantes o niños, pero entre sus víctimas también hubo muchachos que se dedicaban a la prostitución.

Primero los drogaba y los esposaba, y después les ponía un largo trapo alrededor del cuello que, con ayuda de un palo a modo de torniquete, acababa ahogándolos, y luego enterraba los cadáveres en el sótano y en el jardín, principalmente.

Nadie sospechaba de él hasta que en diciembre de 1978 se le vio acompañado de un muchacho de quince años que poco después desapareció, momento a partir del cual se convirtió en sospechoso.

Los investigadores que le seguían los pasos lograron entablar confianza con él, y un día en que los había invitado a cenar los agentes notaron un olor fétido en la casa.

El asesino, al verse atrapado, se derrumbó y confesó sus asesinatos, e incluso dibujó un plano de su sótano y su jardín en el que se detallaba dónde había ocultado los restos de sus víctimas.

En el sótano de la casa la policía halló 27 cuerpos de muchachos en descomposición, y junto a ellos limones y ácido que Gacy usaba para intentar disimular el hedor, algo que no consiguió.

Otros dos cadáveres estaban en el jardín, y otros cuatro más habían sido arrojados a las aguas de un río cercano.

La policía logró identificar a la mayoría de las víctimas, que habían desaparecido entre 1972 y 1978, pero gracias sobre todo a los efectos personales que Gacy guardaba como "recuerdos" suyos, pero aún hoy, casi 20 años después, ocho siguen sin identificar.

​​​​​​​Gacy no logró en esta ocasión retrasar su ejecución, ya que el Tribunal Supremo rechazó la petición de sus abogados, con lo que estuvo en la "antesala de la muerte" catorce años, más de lo que algunas de sus víctimas vivieron.

Recopilado por Silvia Berdejo, Elena de la Riva y Mapi Rodríguez.




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