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Siria

Annan defiende su plan para Siria pese a la violencia y los intereses internacionales

El diplomático insiste en que su proyecto "sigue vigente", pese a que la violencia en Siria volvió a cobrarse este martes la vida de al menos 45 personas.

Annan defiende su plan pese a la violencia y los intereses internacionales
Annan defiende su plan pese a la violencia y los intereses internacionales
AFP

El enviado especial de la ONU y la Liga Árabe para Siria, Kofi Annan, trató este martes de sostener su quebradizo plan de alto el fuego, cada día más amenazado por el recrudecimiento de los combates, las reticencias de la oposición y los divergentes intereses internacionales.

En una rueda de prensa ofrecida en la localidad turca de Hatay, hasta donde se acercó para conocer la difícil situación de los miles de refugiados sirios, el diplomático ghanés insistió en que su proyecto "sigue vigente", pese a que la violencia volvió a segar este martes la vida de más de medio centenar de personas.

"Es todavía un poco pronto" para decir que el plan de paz, que incluye el cese de las hostilidades por ambas partes y exige la retirada del Ejército sirio de las calles, ha fracasado, recalcó Annan.

"Es evidente que el plan de paz no ha sido aplicado según el programa previsto, pero esto no significa que no pueda llevarse a cabo", subrayó.

Al hilo de este argumento, el ex secretario general de la ONU quiso ver un haz de optimismo en las palabras del ministro sirio de Asuntos Exteriores, Walid al Mualem, quien afirmó en Moscú que su gobierno ha comenzado a retirar tropas de algunas provincias del país.

Sin embargo, la oposición, que ha amenazado con redoblar sus ataques si el régimen no cumple lo estipulado, aseguró que se trata de un simple repliegue táctico, y que las unidades solo han sido movidas a zonas aún no castigadas.

Annan también quiso trasladar su mensaje de confianza al Consejo de Seguridad de la ONU, al que según fuentes diplomáticas en Nueva York le ha pedido que acepte ampliar 48 horas el ultimátum dado a ambas partes, que concluía al ocaso de este martes.

"El liderazgo sirio debe aprovechar esta oportunidad para cambiar de forma fundamental el curso de los acontecimientos", explicó Annan en una carta a cuyo contenido tuvo acceso Efe.

"Es esencial que en las próximas 48 horas haya signos visibles de un cambio inmediato e irreversible en la postura de las fuerzas del Gobierno a lo largo del país", recalcó.

La petición de Annan parece responder a una maniobra para lidiar con las nuevas condiciones expresadas por Siria, que ahora exige un compromiso escrito de que los rebeldes dejarán las armas y que el cese el fuego sea acompañado por "la llegada simultánea de los observadores internacionales".

"No pedimos garantías a los grupos terroristas que están masacrando, secuestrando y destruyendo nuestras infraestructuras. Se las pedimos a Annan", precisó Mualem.

A su lado, el ministro ruso de exteriores, Serguei Lavrov, quien también ha pedido a Annan que redoble sus esfuerzos para quebrar la resistencia de la oposición, advirtió a Mualem que su país "puede hacer un poco más" para hallar la salida al conflicto.

La confianza del ex secretario general de la ONU contrastaba este martes, sin embargo, con la cruda realidad sobre el terreno, que parecía obcecarse en demostrar que la violencia sigue un paso por delante de la paz.

De acuerdo con fuentes de la oposición y del gobierno, más de medio centenar de personas perdieron la vida a lo largo del día en bombardeos y combates en diferentes puntos del país.

Según plataformas opositoras, al menos 45 personas murieron en diversos ataques, la mayoría de ellas en la ciudad central de Homs.

Por su parte, los medios de comunicación oficiales informaron de la muerte de 33 miembros de las fuerzas armadas, que se suman a los 25 que al parecer perecieron el lunes en enfrentamientos con la oposición armada.

Los combates, que se han intensificado desde que Annan presentara un plan de paz que ha sido aceptado con condiciones por las dos partes, han espoleado, asimismo, el flujo de refugiados hacia los países vecinos, en especial Turquía.

Así lo reseñó el viceprimer ministro turco, Besir Atalay, quien acompañó a Annan a los campos de refugiados, horas después de que fuerzas sirias fueran acusadas de atacar un asentamiento en territorio turco.

"Cuando Annan nos visitó por primera vez (a mediados de marzo) teníamos 12.000 refugiados. Ahora son 24.600", recalcó Atalay, quien exhortó al presidente Bachar al Asad a dejarse de rodeos y acatar el plan de paz.

Hasta la zona también se acercaron los senadores estadounidenses John McCain (republicano) y Joe Lieberman (cercano a los demócratas), quienes expresaron su convicción de que el diálogo es inútil y que la mejor opción es proporcionar armas a los grupos rebeldes.

En este contexto, Annan prosiguió este martes su mediación en Teherán, principal aliado de Damasco, a donde llegó para buscar la solución a un conflicto que desde hace semanas ha dejado de ser una mera revuelta popular para devenir en un pulso internacional.

Moscú y Pekín mantienen sus reticencias mientras que Francia, el Reino Unido, Estados Unidos y Turquía apuestan por incrementar la presión diplomática y económica sobre Damasco si no aplica el plan de paz.

Arabia Saudí y otros países árabes, como Catar, insisten en su idea de respaldar a la oposición con más armas, al tiempo que Teherán resiste en su firme apoyo a Siria, único gran aliado árabe que tiene en la región.

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