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Seguridad e higiene en grado máximo en Bokoto

Este restaurante ha implantado un férreo sistema de control de aforos y desinfección para disfrutar de su cocina japonesa.

Sala de Bokoto.
En la distribución actual del comedor de Bokoto hay más de dos metros de separación entre mesas.
Guillermo Mestre

Un nuevo argumento se ha colado con fuerza en las reseñas gastronómicas. Hasta hace apenas tres meses, términos como regulación de aforos, higiene o desinfección no formaban parte del vocabulario que uno espera encontrar al leer un comentario sobre un establecimiento hostelero. Pero llegó la pandemia y el cierre de locales; luego el largo confinamiento y ahora la reapertura progresiva, y el paisaje que aparece dibujado a la vuelta es radicalmente distinto.

Por supuesto, al salir a comer o a cenar a un restaurante, o al ir de tapas, lo que aparece en el plato sigue siendo prioritario, pero se han incorporado otros detalles que incluso pueden inclinar la balanza en un sentido u otro a la hora de tomar la decisión de dónde acudir. Y el de la seguridad propia y de los demás, sin duda, es uno de los más determinantes a día de hoy. Y no lo duden: ha llegado para quedarse.

Bokoto Sushi Club cumple en 2020 cinco años de presencia en Zaragoza. Durante este tiempo ha ido evolucionando hasta convertirse en un referente de la cocina nipona en la capital aragonesa. Lo ha hecho alrededor de una carta cargada de argumentos que se renuevan constantemente.

Hace un par de semanas reabrió tras la forzada pausa y lo cierto es que lo ha hecho como cuando cerró sus puertas hace tres meses, sin descuidar la calidad del recetario, pero con un llamativo celo a la hora de implantar medidas de higiene y seguridad. Sin duda alguna, este es un detalle a tener muy en cuenta y que en la hostelería se está aplicando en distintos grados en función de las características de cada local.

El de Bokoto es uno de los más elevados. De 42 mesas ha pasado a 19. Es lo primero que llama la atención al entrar en su amplio comedor. Los dos metros de separación entre mesa y mesa se superan con creces, se han eliminado las mesas altas de la entrada para evitar contactos innecesarios y se han instalado biombos de separación en las que hay en la zona de terraza.

Pero no son las únicas medidas. Al hacer la reserva se le informa al cliente de que debe acceder con la mascarilla hasta la mesa y que tiene que ponérsela si necesita moverse por el restaurante. Además, las citas se empezaron a dar espaciadas cada diez minutos para que nadie coincidiese a la entrada, aunque este margen de tiempo se ha rebajado algo.

La higiene en los servicios es máxima. Se limpian constantemente y en las mesas aparecen unas toallitas desinfectantes de gel hidroalcohólico para aplicar en el momento de la despedida. La última adquisición ha sido una alfombra para desinfectar los pies a la entrada.

Es la apuesta de Bokoto Sushi Club. Casi podría decirse que peca por exceso haciendo de la distancia social una de sus principales señas de identidad. El resto, las culinarias, han cambiado poco tras la vuelta. Se mantiene su amplio repertorio de entrantes fríos y calientes, tempuras, nigiris, rolls tradicionales, tempurizados y especiales, makis, sashimi, platos calientes y postres.

Roll Osaka de langostino rebozado en panko y aguacate cubierto con dorada y ají amarillo.
Roll Osaka de langostino rebozado en panko y aguacate cubierto con dorada y ají amarillo.
Guillermo Mestre

Los cambios seguramente llegarán en septiembre, un tiempo más propicio para presentar novedades. En cualquier caso, algunas sugerencias van a aparecer poco a poco, como los langostinos tigre picantes en tempura o el roll rokoto, elaborado con pollo macerado en sake, soja, jengibre y ajo.

Se mantiene el menú ejecutivo (23,50 euros) de lunes a viernes a mediodía, donde es posible encontrar platos que no aparecen en la carta, como las gyozas de pollo y cerdo empanadas, que habitualmente se presentan al vapor y marcadas a la plancha.

Las propuestas más largas y que mejor permiten hacerse una idea de lo que ofrece este restaurante son los menús experiencia (35 euros. No incluye bebida) y degustación (48 euros. No incluye bebida). Este último incorpora una de las recetas más conseguidas de Bokoto, las nubes crujientes de salmón con queso crema, aguacate y cebollino.

En los dos casos también se puede escoger una de las versiones del usuzukuri (tiraditas de salmón, dorada o atún con diferentes salsas), así como la posibilidad de elegir el roll que uno desee. En ambos se termina con el sweet sushi mix, aunque en el menú degustación va acompañado de chocolate.

Por supuesto, la carta se puede consultar en formato QR, pero también se ha diseñado una en papel desechable para tener una visión más clara de la amplia oferta gastronómica.

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