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Comer y comprar, la nueva fórmula de Al-Kareni's Bazaar

Este restaurante reabre sus puertas el viernes con una propuesta más viajera que no solo mira a las cocinas del norte de África y árabe.

Jorge Silva, cocinero del restaurante Al-Kareni's Bazaar, en la calle de Don Teobaldo, 14.
Jorge Silva, cocinero del restaurante Al-Kareni's Bazaar, en la calle de Don Teobaldo, 14.
A. Toquero

El restaurante zaragozano Al-Kareni echó la persiana en el mes de agosto pasado para repensar su trayectoria y volver con nuevos bríos. Y ese momento ha llegado. El próximo viernes, día 26 de enero, por la noche, reabrirá sus puertas con algunos cambios. Por ejemplo, en el nombre, pues ahora se llamará Al-Kareni’s Bazaar (calle de Don Teobaldo, 14; teléfono 976 391 404). Su propietaria, María Jesús Lechón, ha decidido que casi todas las piezas de arte y artículos de decoración que hay en el restaurante se pongan a la venta al público. De ahí la condición de bazar, así que en esta nueva etapa se podrá comer y comprar.

El cocinero Jorge Silva está al frente del proyecto. Él es el responsable del giro que poco a poco va a ir dando la carta. Va a mantener parte del recetario clásico de comida árabe que desde hace más de 25 años ofrece Al-Kareni, pero quiere que la nueva propuesta tenga un aire más viajero. Así describe sus pretensiones: "Bajo el marchamo de cocina perfumada, propongo un viaje que incluya paradas en la Ruta de la Seda, en la influencia de la cocina colonial para llegar, incluso, a los sabores mestizos del Yucatán".

A Jorge Silva no le apetecía caminar solo en esta andadura, así que en las semanas previas a la puesta de largo decidió testear sus ideas invitando a cenar a varios grupos. La última cita fue esta semana. "De todo se aprende –comentó–, y de lo que más, de las críticas constructivas".

En el menú degustación que ofreció incluyó dos clásicos de la casa: el hummus y las patatas con menta. Imposible fallar con unas recetas tan consolidadas. Seguirán en la carta, como el sorbete de rosas, los almendrados, las tres versiones de cous-cous o la berengimiel. Al-Kareni’s Bazaar no sería lo mismo sin estas referencias de las cocinas del norte de África y árabe.

Entre el nuevo recetario dio a probar unas gyozas (empanadillas japonesas) marcadas en la sartén y terminadas al vapor para degustar combinadas con una salsa de soja, aceite de sésamo y vinagre de arroz. Y para el plato principal viajó a Indonesia. Curry Laksa es otra novedad, elaborado a partir de una pasta casera. Dos fondos –de ave y marisco–, pasta de curry rojo, verduras escaldadas, trocitos de pollo y langostinos, fideos y un toque de leche de coco. Sorprendente fusión de sabores con el punto picante justo.

A la nueva carta también se incorpora el bacalao dorado y el recetario irá creciendo con sugerencias que el chef del local ya tiene en la cabeza: cochinita pibil, pollo tandoori, algún plato de ternasco...

Durante el testeo, el broche final en la mesa llegó de la mano de un postre de origen guineano, arroz sobi, una especie de arroz con leche, sin leche, en el que el dulzor de las pasas y la ralladura de lima ofrecen un interesante contraste. El molotov, postre nacional de Portugal, seguro que también dará mucho que hablar.

En forma de tapas

Y para no aburrirse de viajar, la idea es que cada mes haya varias propuestas internacionales. Y que prácticamente todo el recetario esté disponible en forma de tapas, para tomar en el acogedor ‘hall’ del restaurante, o por platos, en el comedor principal. Incluso se podrá reservar el salón privado para eventos y banquetes cerrados con el menú acordado previamente o alquilarlo para cocinar a puerta cerrada fuera del horario comercial. Ya queda menos para dar la bienvenida al nuevo Al-Kareni’s Bazaar.

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