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Atípico: tradición y riesgo cargados de detalles

El abanico de propuestas que ofrece este restaurante llega a un público muy amplio en un entorno que sorprende por la exuberancia vegetal de su decoración.

David Álvarez y Óscar Ferrández, en el comedor de Atípico donde está la obra de Sonia Abrain.
David Álvarez y Óscar Ferrández, en el comedor de Atípico donde está la obra de Sonia Abrain.
Heraldo

Apenas lleva 8 meses abierto, tiempo suficiente para que Atípico haya dejado en Zaragoza su sello personal e inconfundible; tanto, que en muy pocas semanas este atípico restaurante va a crecer en espacio e intenciones en la misma ubicación.

La primera impresión siempre cuenta y en este establecimiento mucho. El decorador Pedro Abuelo ha acertado con su propuesta de diseño: desde el portón de la entrada con su terraza interior, a la zona de barra con una gran cristalera que le da mucha profundidad al local, para terminar en el comedor contemplando un espectacular cuadro de Sonia Abrain. Y por el camino, innumerables detalles: una lámpara de cobre que nace en la cocina y recorre todo el establecimiento, la cuidada iluminación, los monos discretamente ubicados, las pagodas, los puntales de obra pintados ejerciendo de estanterías... Y, por supuesto, la tranquilidad y la paz de la exuberancia vegetal que lo envuelve todo.

A esta cuidada puesta en escena hay que sumar una carta en la que caben muchos argumentos culinarios. El recetario clásico llega, sobre todo, con las raciones heredadas de Tabernillas: ensaladilla, salpicón, bonito encebollado, chipirones y sepia a la plancha, caracoles y, en temporada, las alcachofas confitadas, con foie o con jamón.

Tres propuestas

La tradición también se muestra en la enorme vitrina de la barra en forma de tapas y de una buena colección de tostadas, mientras que el apartado de comida ‘de verdad’ se divide en tres partes con propuestas que encajan en estos epígrafes: Quiero cuidarme, Atípicos y Fuego. En el primero predominan las ensaladas, entre las que destaca la de caballa ahumada, acompañada de alga wakame.

Entre las opciones de fuego, la brasa es la gran protagonista. Además de las clásicas chistorra de Arbizu, madejas caseras y morcilla de Burgos, llama la atención el pulpo con crema de boniato y salsa de tomate. La ternera es de la Finca de Jiménez Barbero y también se apuesta por los cortes argentinos, además del pescado de temporada, que igualmente se elabora sobre las ascuas.

Para los paladares más atrevidos o con ganas de probar cosas nuevas queda la carta de Atípicos. Muy interesante es el beef rendang de ternera, un guiso tradicional de Indonesia con curry rojo, tamarindo, menta, chocolate y una pasta de arroz sedoso para darle cuerpo al plato.

También se mira a Asia de la mano de una curiosa pizza japonesa o de la lasaña coreana, cuyo ingrediente principal es carne macerada durante 45 días. De origen sudamericano es el ceviche de corvina, donde la presencia de la lima y el cilantro se adaptan al gusto del consumidor para que quede más o menos fuerte. Y, por último, el tartar y el tataki de atún, macerados con distintas salsas, son dos de las recetas más demandadas.

Lo dicho, que en Atípico hay hueco para quien no quiere arriesgar y unas cuantas opciones para el que busca dejarse sorprender en un entorno muy acogedor.

Atípico

Dirección: calle de Lacarra de Miguel, 18. Zaragoza. Teléfono: 976 099 691. Horario: de 09.00 a 24.00, de lunes a jueves y domingos. Viernes y sábados, hasta la 01.30. Descanso: abierto todos los días.- Ver otros restaurantes recomendados

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