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Gastronomía

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Oler, tocar, degustar y disfrutar en La Ternasca

La Ternasca convocó a casi medio centenar de personas para su cena a ciegas basada en la carne de ternasco.

Un momento de la cena a ciegas que tuvo lugar en La Ternasca en la noche del pasado jueves.
Un momento de la cena a ciegas que tuvo lugar en La Ternasca en la noche del pasado jueves.
La Ternasca

Comer con los ojos tapados es toda una experiencia. Y por mucho que se repita, como es el caso del firmante, siempre es agradable aguzar el resto de sentidos intentando adivinar de qué se compone este o aquel plato o qué tipo de vino nos han puesto en la copa. El olfato y el gusto juegan un papel fundamental, vital, mucho más importante que cuando se come con la primera impresión que nos trasmite el aspecto visual de un plato.

El pasado jueves 29 de enero, el personal del establecimiento del Tubo zaragozano La Ternasca, con los inquietos hosteleros Cristian Yáñez y Mariol Velasco a la cabeza, superó su último reto, consistente en organizar una cena a ciegas basada en el producto estrella de su establecimiento, el ternasco de Aragón. Para ello, contaron con el apoyo del Grupo Pastores y de Bodegas Care, de la D. O. Cariñena, cuyos vinos acompañaron los imaginativos platos que salían de la cocina del establecimiento.

Ya sin la posibilidad de atisbar la belleza de las composiciones que formaban los ingredientes, llegó un aperitivo, consistente en un sugerente 'Tartar de sangre de ternasco de Aragón con aliño de fresas e hilos de chili'. La presencia de las frutas, frescas y crujientes, contrastaban con la especial textura de la sangre licuada. Se acompañó con un fresco Care Rosé, que combinó muy bien y especialmente con la acidez de las frutas presentes en el plato.

Canaillas disfrazadas en reducción de asado, tartar de sangre de ternasco, y de postre, un mojito de leche de tigre.

Canaillas disfrazadas en reducción de asado, tartar de sangre de ternasco, y de postre, un mojito de leche de tigre. La Ternasca

Vino a continuación un pase bautizado como 'Tripa y pata de ternasco de Aragón asados a la leña con crema de yogur aliñada con cilantro y albahaca', una especie de callos que fueron muy bien recibidos por los comensales. Peor lo tuvimos para establecer los ingredientes del siguiente plato, 'Cañaillas disfrazadas en reducción de asado de ternasco de Aragón'. Su textura y el sabor de la reducción consiguieron confundirnos a muchos pensando que comíamos variadas casquerías del cordero.

Antes del postre, sirvieron unas 'Crestas de gallo envueltas en crema de nécoras y espuma de alioli de ternasco de Aragón', de muy difícil interpretación sin el auxilio de la vista. Los platos se acompañaron de Care Nouveau y Care Finca Bancales, vinos que fueron explicados por Juan Carlos Benito.

El Care Moscatel dulce puso el colofón, junto a un mojito de leche de tigre, base del ceviche.

En vista del éxito de la experiencia y de la lista de espera que se formó para esta primera cena, se celebrará otra el 16 de febrero y una tercera en fecha por determinar en el mes de marzo.

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