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Gastronomía

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La cigala, el sabroso marisco que menos calorías aporta

Su crecimiento es lento, así que hay que ser exigentes con las tallas mínimas de los ejemplares.

Cigalas recién pasadas por la plancha, listas para comer
Cigalas recién pasadas por la plancha, listas para comer

La cigala es un crustáceo que vive en fondos blandos, de 50 a 700 metros de profundidad, según la temperatura. Durante el día se esconde entre los accidentes del fondo marino y sale a comer cuando va a caer la noche. Se trata de un crustáceo marchador, como sus parientes la langosta y el bogavante, y su pesca se realiza al arrastre, mezclada con otras especies y raramente con nasas. Su crecimiento es bastante lento (tarda alrededor de cinco años en madurar sexualmente) por lo que hay que ser especialmente exigentes con las tallas mínimas de los ejemplares que se capturan y comercializan.

De los mariscos que menos calorías aportan

De todos los crustáceos que podemos encontrar en las pescaterías y en los restaurantes, la cigala es la que aporta menos calorías. Su principal nutriente son las proteínas. La cantidad de grasas que contiene es la más baja después de los percebes.

Entre los minerales, de su composición destacan el potasio, necesario para la transmisión del impulso nervioso y para la actividad muscular normal, y el fósforo, que tiene un papel fundamental en el almacenamiento y utilización de la energía.

La cigala también aporta vitaminas como la B12 que favorece la absorción de hierro y contribuye al mantenimiento de las células nerviosas, y el ácido fólico, que interviene en la formación y maduración de glóbulos rojos y blancos.

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