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Gastronomía

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CON MUCHO GUSTO

El sexto sentido

El Festín de Babel celebra su octavo aniversario.

Sergio Ortas, chef del restaurante El Festín de Babel
El sexto sentido
ALMOZARA

El Festín de Babel ha hecho de la sorpresa una rutina. Un ejercicio funambulista y maravilloso que, lejos de aparejar el aburrimiento, automatiza el entusiasmo. Esta semana, el restaurante de Sergio Ortas anda cumpliendo ocho años y lo ha celebrado con una semana cultural; a los mimos dedicados al paladar se ha añadido un cóctel de música, poesía, pintura, cuentacuentos… el aliño, el definitiva, que proporciona habitualmente a los comensales del lugar una razón extra para programar el GPS hasta San Antonio María Claret, 17. Allí menudean las chiribitas de limón a las que cantaba Vainica Doble: el espíritu se alegra y el estómago, más. Amor a primera vista.

El miércoles, con un cuentacuentos a cargo de Daniel Rabanaque y Zombra sobre texto de Gustavo Martín Garzo, se presentó la nueva idea babeliana: 10 tapas por 10 euros. Cuatro frías, cuatro calientes y dos dulces: miniaturas servidas en tres pases “para que la gente se sienta atendida, y así marcar un estándar de servicio, además de seguir el trayecto de una comida”, apunta Ortas, que a su condición de chef une la de poeta y músico, con Puritani como incruento nombre de guerra.

En la batería degustatoria, que ha llegado para quedarse a la oferta del restaurante, hay representación de todo el planeta. “Tenemos -detalla Sergio Ortas- un ceviche de camarones con aire de mojo verde, muy popular en Guatemala y México, aunque el ceviche original es peruano. También ofrecemos una especialidad ucraniana: blinis de boletus con sésamo y amapola confitados al limón. Es una especie de crepe, rematada con crema y aceite de hongos. Entre los dulces hay un ‘brownie’ de chocolate especiado, una revisión del que veníamos ofreciendo, que conecta con la tradición precolombina. Lleva espuma de yogur y sorbete de piña colada”.

En la imagen se aprecia otra de las minicreaciones: una ensalada de ragú de berenjena, cebolla confitada, leche de coco, albahaca y vinagreta oriental: receta tailandesa. También se ofrece una copa de postre con tres capas, basada en el tradicional mojito: lleva sopa de lima, granizado de menta casi caramelizado y espuma fresca de ron Havana 7 años.

Música y arte

El miércoles y el jueves, la música del restaurante salió de la colección de Ortas y del aporte de muchos amigos artistas. Además, se engalanaron las paredes con la exposición ‘Materia prima’, de la pintora zaragozana Ana Maorad. “Es un paseo por los palés y las cajas de los mercados: setas, peces, impresionismo y expresionismo. También ha incluido algunos de los productos que tenemos en la carta: camarones, cigalas, boletus... la verdad es que no me atrevía a poner comida en las paredes, tenía algo de recelo a lo figurativo, pero el trabajo de Ana es muy bueno. Su propuesta tiene algo de viaje, de fantasía”.

Ayer fue la noche del humor con el artista El Sobrino del Diablo. Esta noche, el espectáculo se centra en los platos, se diversifica en las paredes, se matiza en los oídos… y la conclusión se extrae al aplicar al último y más importante de los sentidos: el sexto. El Festín es siempre una buena idea.

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