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Pobreza energética escondida: "No tienes facturas sin pagar, pero no enciendes la calefacción por miedo"

Las organizaciones que ayudan a las familias con deudas en la luz y el gas ven un aumento de estos casos, debido a la escalada de precios.

Facturas de luz y gas.
Facturas de luz y gas.
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Los precios disparados de la electricidad y el gas natural siguen engordando los gastos fijos de los hogares. Las facturas de la luz han incrementado su importe hasta descuadrar los ajustados presupuestos familiares. Las organizaciones sociales que asesoran a personas con dificultades para hacer frente al pago de los suministros empiezan a ver más casos de la llamada pobreza energética "escondida", un concepto reconocido en los informes del Ministerio para la Transición Ecológica que se refiere a la situación que atraviesan las personas que no han llegado a recibir facturas que no puedan pagar, pero por prevenir eligen pasar frío.

En un año ha aumentado cuatro puntos el porcentaje de hogares que no pueden mantener en su casa la temperatura adecuada, pasando del 10,3% en 2020 al 14%, explica Cecilia Foronda, técnico de la fundación Ecodes. El Gobierno recoge datos sobre la situación de las familias en los informes anuales de la Estrategia Nacional contra la Pobreza Energética. "Muchas familias vulnerables ya no ponen la calefacción o poco. Se prevé un aumento de la pobreza energética este invierno, que ya hemos visto este verano por la subida de las temperaturas", explica, para recordar que también es pobreza energética no poder refrescarse. "El ventilador ha sido tanto o más necesario que la calefacción este verano", asegura. 

Situaciones que no se conocen "por vergüenza"

En este grupo hay personas que no habían tenido antes problemas para pagar las facturas.  "Ha habido perfiles que se han incorporado nuevos. Personas con ingresos medios, pero que se quedaron en desempleo con la covid, han estado mucho tiempo en paro y se quedaron sin prestación", pone como ejemplos. En estos casos, las situaciones no se conocen: "No lo cuentan porque tienen vergüenza".

"Viene mucha gente que tiene mucha ansiedad por las facturas, hasta el punto de que no abre el sobre por miedo a lo que haya dentro" (Olga Cerrada, Cruz Roja)

"Nos estamos encontrando con muchas personas que están en situación de pobreza energética escondida", reconoce también Olga Cerrada, técnica de Pobreza Energética de Cruz Roja en Zaragoza.  "No tienes facturas sin pagar, pero no enciendes la calefacción por miedo", pone como ejemplo. En algunos casos han tenido facturas anteriores muy altas que "han pagado como han podido y han dicho, 'ya vale'", en otros es porque conocen a alguien que le ha pasado o, simplemente, tienen miedo.

El bombardeo de información sobre las subidas de precios y la incertidumbre sobre las consecuencias de la invasión rusa de Ucrania, y las posibles restricciones de este invierno, afirma que generan más preocupación. "Viene mucha gente que tiene mucha ansiedad por las facturas, hasta el punto de que no abre el sobre por miedo a lo que haya dentro", lamenta.

A ello se une que empeora la situación de las familias que ya no llegaban a sufragar todos sus gastos. "Deuda está habiendo mucha", añade, achacando la mala situación también a las consecuencias de la crisis sanitaria para el empleo. En la ONG también asesoran a las personas con dificultades para pagar las facturas. "Hay gente que no tiene calefacción de gas en sus hogares y se calientan con calefacción eléctrica", pone como ejemplo de una de las situaciones más precarias. Suelen ser viviendas mal aisladas en las que las recomendaciones para empezar a bajar la factura van desde sustituir viejos radiadores de aceite por otros de bajo consumo a aislar mejor las ventanas, para lo que se ayuda a tramitar ayudas si se pueden solicitar. 

"El problema de la calefacción puede ser tremendo para la gente que cobra pensiones bajas. Va a ser difícil este invierno" (Manuel Martín, CC. OO.-Aragón)

Pensiones mínimas

Entre los perfiles que más sufren la subida de las facturas se encuentran las personas mayores con pensiones pequeñas. "El problema de la calefacción puede ser tremendo para la gente que cobra pensiones bajas. Va a ser difícil este invierno", confiesa Manuel Martín desde la Federación de Pensionistas de CC. OO.-Aragón. El invierno pasado pusieron en marcha una campaña con los lemas  'No a la pobreza energética' y '¡La energía es tu derecho!'. Teme que este año tendrán que retomarla con otras organizaciones. El sindicato ha elaborado un informe en el que señala que en torno a 9,5 millones de trabajadores españoles necesitan destinar más de un mes de salario para pagar las facturas anuales de la luz y el gas. 

"Hay un porcentaje altísimo de jubilados que están por debajo de los 1.000 euros mensuales", recuerda Tomás Yago, secretario de la Unión de Jubilados y Pensionistas de UGT-Aragón. "Planteamos como carácter inmediato el acceso con la mayor facilidad posible al bono social térmico", señala. A ello une la necesidad de medidas estructurales como cambiar el sistema actual de fijación de precios de la electricidad y fijar el impuesto a las eléctricas que estudia España y la Unión Europea (UE). "Las compañías están obteniendo beneficios extraordinarios considerables a costa del ciudadano o del erario público", critica.

"Las compañías están obteniendo beneficios extraordinarios considerables a costa del ciudadano" (Tomás Yago, UGT-Aragón)

"Hay formas que parecen más baratas, pero requieren una inversión grande que no la puedan hacer todos los jubilados", reconoce Martín, pensando en los que cobran pensiones mínimas. "No cobran más porque no han cotizado más, pero muchos han sufrido porque se han ido a la calle en la crisis y después de cotizar muchos años se les ha quedado una pensión muy baja", explica. De momento, tiene la vista puesta en que se cumpla la subida de las pensiones según el IPC, que espera siga manteniendo el Gobierno. En este sentido, Yago plantea la necesidad de incrementar los salarios "en la proporción necesaria para que se pueda absorber esta disparatada inflación".

"Un 50% de las personas que podían tener el bono social no lo están disfrutando" (Cecilia Foronda, Ecodes)

La pobreza energética se mide también por factores como el retraso en el pago de las facturas o si estas presentan un "gasto desproporcionado" por la falta de medidas de eficiencia energética. Foronda afirma que este año en Ecodes ha habido un repunte de consultas en el punto energético desde el que prestan información gratuita a través de un convenio con el Gobierno de Aragón. "En septiembre hemos atendido ya las mismas llamadas que en todo el año". Las peticiones son de asesoramiento para reducir el consumo de energía. Les entregan un cuestionario para conocer la situación familiar, el equipamiento del hogar, el estado de la vivienda y la factura.

Bono social y mercado regulado

Desde Cruz Roja aconsejan solicitar el bono social si se cumplen los requisitos, aunque los precios tan elevados se han comido a veces la rebaja que supone en la factura. "Un 50% de las personas que podían tener el bono social no lo están disfrutando", asegura Foronda de Ecodes. Pese a las subidas de la luz, que no frenan las subidas ni para estos clientes, defiende que tener el bono permite disfrutar de otros beneficios como contar con más protección ante cortes de luz por impagos.  

Para quienes tienen gas natural, Cruz Roja prepara una campaña informativa para proponer que se cambien al mercado regulado. "Vamos a empezar a mover la recomendación de la tarifa de último recurso de gas, que ofrecen las comercializadoras de referencia", señala Cerrada, porque consideran que pueden ofrecer algo más de estabilidad en el precio, aunque siga siendo muy caro. Además, mantienen su consejo de seguir en la tarifa regulada eléctrica, el Precio Voluntario para el Pequeño Consumidor (PVPC), aunque se ve afectado directamente por cada subida. "Seguimos pensando que a largo plazo el regulado es mejor, pero ahora en casos puntuales hay ofertas más ajustadas en el mercado libre". 

Aconseja que se acuda en busca de ayuda "antes de sufrir el corte", cuando se empiezan a acumular facturas impagadas. Cruz Roja recuerda que existe la posibilidad de pedir ayudas para pagar la deuda o fraccionar el pago. Si ya se ha cortado el suministro, el  'reenganche' cuesta 120 euros en el caso del gas y 10 si hay que volver a darse de alta como usuario de una eléctrica.

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