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Una profesora zaragozana recupera 47.000 euros perdidos con un asesor que "hacía y deshacía a su antojo"

El gestor de inversiones colocó el dinero en productos complejos referenciados al índice DAX de la bolsa alemana. Siguió manejando el dinero pese a ser despedido.

Imagen de la bolsa alemana.
Imagen de la bolsa alemana.
Archivo

Una profesora zaragozana de 45 años ha conseguido recuperar en los tribunales los ahorros que perdió un asesor financiero al que dio poder total sobre la gestión de su dinero, que él terminó invirtiendo en productos financieros "de extrema complejidad" y "elevadísimo riesgo", según ha señalado ahora un juzgado. El gestor colocó el dinero en opciones financieras que dependían del resultado del índice DAX de la bolsa alemana. Un tribunal zaragozano ha condenado a la gestora de inversión a devolver parte de lo perdido.

El juzgado de Primera Instancia número 8 de Zaragoza ha fallado que la entidad en la que trabajaba el asesor asuma las pérdidas. En la sentencia se señala que en este caso se incumplieron los deberes de "información, transparencia y análisis de conveniencia", lo que provocó "error o vicio en el consentimiento" a la hora de firmar los contratos de inversión. De ahí que la juez declare la "nulidad relativa" de los mismos y deba pagar el dinero GVC Gaesco Beka, la empresa de servicios de inversión para la que trabajaba el asesor, aunque antes de que fuera demandado ya había sido despedido. El dinero perdido superaba los 47.000 euros. La entidad, que durante el juicio trató de separar su responsabilidad de la del ex empleado, se encuentra en plazo para recurrir la resolución.

Desde la firma estudian ahora el reciente fallo judicial, fechado el pasado 18 de abril. "La filosofía de GVC Gaesco se basa en ofrecer sus servicios con máxima responsabilidad, siempre velando por los intereses de sus clientes, ya sea de manera directa o a través de sus colaboradores. Es por ello que vamos a analizar la sentencia y actuaremos siempre defendiendo los valores de la compañía", han señalado fuentes de la compañía. 

Contrato de gestión y huida hacia adelante

La inversora conoció al gestor cuando era empleado de su banco. Él cambió de trabajo a Gaesco pero le siguió asesorando y ella transfirió los primeros 20.000 euros para que los invirtiera. Firmó un contrato marco de gestión en 2013, pero fue en junio de 2018 cuando suscribió otro que supuso un "cambio de rumbo" en las inversiones hacia otras de más riesgo, los derivados financieros internacionales, como señala el abogado de la clienta, Álvaro García-Graells. Explica que el dinero eran ahorros para el pago de la hipoteca.

El gestor de bolsa le llegó a pedir las claves de la cuenta que tenía abierta en la firma, para poder disponer del dinero para ejecutar las órdenes de compra. "Hacía y deshacía a su antojo", destaca en la demanda el abogado. Entonces, el asesor comenzó a solicitar "más capital para cubrir los riesgos" de la operaciones, para lo que le daba a ella y a su pareja "explicaciones complejas" para justificar sus peticiones, según relata en la demanda.

En septiembre de 2019 el asesor fue despedido de la firma, sin que la clienta lo supiera, según afirmó, y aseguró que cuando se enteró, en diciembre de dicho año, le ordenó que deshiciera todos sus fondos de inversión.

Sin embargo, el asesor no solo no cumplió dicha orden sino que tomó el dinero que había en la cuenta de la clienta, unos 60.000 euros, y lo usó para cubrir las pérdidas y dar las garantías que exigían las inversiones firmadas. "Decidió tomar el dinero de la cuenta de ella y cubrir posiciones perdedoras dado que estaba provocando pérdidas en la cliente y los emisores de los productos exigían más garantías", apuntan desde García-Graells Abogados, en lo que consideran una "huida hacia adelante". En el juicio, el acusado reconoció que "metió la pata" cogiendo dinero que la clienta no pensaba destinar a inversiones.

En febrero y marzo de 2020 le exigió a la clienta que hiciera varias transferencias porque era "urgente". En apenas 15 días tuvo que aportar 30.000 euros. Necesitaba mantener un importe mínimo en la cuenta para cumplir con los requisitos de los productos financieros contratados y evitar su bloqueo por falta de garantías. Los 47.000 euros que ahora reconoce el juez que deben devolverle corresponden al dinero que perdió por las operaciones de derivados sobre el DAX en esa época.

"Profesional independiente"

Desde la gestora se defienden apoyándose en el contrato marco que firmó la clienta en su primera inversión. El firmado en 2018 indica que no se superó el test de conveniencia para invertir en productos complejos y niega "que existiera una relación de asesoramiento" con la demandada. Además, la firma recalca que la labor del gestor se hacía "de espaldas a Gaesco" y se le llegaron a pagar facturas directamente a él. "Se trata de un profesional independiente", apuntan. La gestora cuenta con "mecanismos de control y monitorización" de los agentes, pero afirma que "no saltó ninguna alarma" y que se trataba de un "agente ejemplar". La jueza hace constar que dichos controles "no fueron suficientes".

La sociedad de inversión reconoce que en este caso el gestor llevó a cabo varias actuaciones "expresamente prohibidas legal y contractualmente" como "tomar decisiones de inversión en nombre de los clientes, recibir para sí mismo mandatos genéricos o específicos de gestión de carteras, establecer relaciones jurídicas que le vinculen personalmente con la clienta en materia de mercado de valores, recibir honorarios, comisiones o cualquier tipo de retribución por parte de la clienta". La firma insiste en que "esto lo hizo el agente con la cooperación de la demandante, a espaldas de GVC Gaesco". Dice desconocer por qué la clienta le facilitó las claves.

La jueza apunta que "no existe mucha discrepancia" en el relato de lo sucedido entre ambas partes. "No existe ninguna duda de que el producto era de una extrema complejidad y de un elevadísimo riesgo, mientras que los conocimientos de la actora en materia financiera eran básicos", señala la magistrada. A pesar de ello, el gestor aseguró a la actora que las inversiones a partir de 2018 eran de "riesgo controlado" y productos sencillos. El juez no considera aclarado cuándo se enteró exactamente la clienta de que ya no trabajaba el asesor para Gaesco, pero fue la sociedad de inversión la que le alertó de que la situación era "insostenible" por las pérdidas y el riesgo acumulado. La sentencia declara la nulidad del contrato de 2018 por consentimiento viciado por error excusable, "dada la confianza depositada" en el empleado.

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