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BSH factura 1.429 millones en 2020 con récords de producción y ventas

El fenómeno «vuelta a la cueva» disparó la fabricación de hornos en Montañana, que en septiembre llegó a cifras nunca vistas.

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Un operario, en la línea de placas de inducción con campana integrada, en la planta de Montañana.
BSH

BSH Electrodomésticos España registró un 2020 extraordinario, marcado por el parón total de sus fábricas durante el confinamiento y una reactivación posterior que le permitió alcanzar récords de producción en la segunda parte del año gracias a la decisión de muchos consumidores de renovar sus aparatos tras el fenómeno «vuelta a la cueva», como lo define Fernando Gil Bayona, su director general, en el informe anual de la compañía, divulgado ayer.

La filial española de BSH, que incluye a la marca aragonesa Balay, cerró 2020 con una facturación de 1.429 millones de euros, un 1% más que el año anterior, si bien el resultado del ejercicio revela una caída del 2,77%, de 50,29 a 48,89 millones de euros, según recoge el Registro Mercantil de Zaragoza. Esto se explica, según fuentes de la empresa, por diversos factores como la crisis de la covid-19, el mix de mercados, transportes, materiales, etc.

«En la primera mitad del año, el negocio se vio fuertemente impactado por el confinamiento, llegando incluso a cerrar las 38 fábricas que el Grupo BSH tiene en todo el mundo», relata Fernando Gil en la memoria. En cambio, añade, «en la segunda mitad se han alcanzado niveles de ventas que han sido históricos y ese incremento de pedidos se ha reflejado en nuestras factorías. En Montañana, por ejemplo, en septiembre de 2020 se alcanzó un récord máximo de producción mensual de más de 260.000 unidades de hornos y placas de inducción».

Gil reconoce en el documento que la vuelta a la actividad después del parón del confinamiento se vio superada por un aumento de demanda «que no está siendo fácil de gestionar a nivel fabril». Del fenómeno «vuelta a la cueva» señala que al estar el consumidor más en casa «está renovando televisiones, colchones, muebles y electrodomésticos para tener más confort en su vida diaria», lo que se ha hecho notar en firmas como BSH. El grupo, primer fabricante europeo de electrodomésticos, alcanzó en 2020 la mayor facturación anual en sus más de 50 años de historia: 13.900 millones de euros, un 5,3% más que el año anterior.

Volviendo a España, donde la multinacional alemana tiene cinco centros productivos, el informe anual destaca el inicio de la producción de la lavadora F44 en la factoría zaragozana de La Cartuja en marzo de 2020 y, en julio, la variante F44 bajo encimera. «La lavadora estándar tiene un tambor de 60 litros, está disponible en 1.200 y 1.400 revoluciones, en 8 y 9 kg. de carga, y en acero inoxidable o blanco. La variante Built-Under puede ser montada bajo encimeras que requieran quitar la tapa superior», apunta el texto.

Además de las de Montañana y La Cartuja, BSH tiene dos factorías en Esquíroz (Navarra) –una de frigoríficos y otra de lavavajillas compactos– y una en Santander que fabrica placas de gas. La compañía tiene también instalaciones en Plaza (sede corporativa y centro logístico) y centros de atención al usuario en Zaragoza y Valencia. La plantilla a 31 de diciembre de 2020 de BSH España fue de 4.325 personas, un 11,07% más que el año anterior.

BSH destacó ayer también que todas sus fábricas, centros de desarrollo y administración en el mundo son neutrales en cuanto a emisiones de CO2 desde finales de 2020.

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