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Economía

entrevista

Pepe Álvarez: «Nunca se había hecho tanto, pero es insuficiente. No estoy satisfecho»

El secretario general de UGT cree que es el momento de la acción y retomar los temas pendientes en el ámbito laboral aparcados por la pandemia.

Pepe Álvarez, secretario general de UGT, el centro de formación Arsenio Jimeno de Zaragoza.
Pepe Álvarez, secretario general de UGT, el centro de formación Arsenio Jimeno de Zaragoza.
Guillermo Mestre

El lema de UGT y CC. OO. para movilizarse hoy es ‘Ahora sí toca’. ¿Por qué ahora sí y antes no?

Porque tenemos abierta una ventana a la post-pandemia y la parte de negociación que tenía relación con la covid prácticamente está finalizada. Ahora lo que queda es perfeccionar algunos instrumentos que se ha visto que la burocratización a la que están sometidos impide que lleguen a la mayoría de los ciudadanos y ciudadanas que lo necesitan. El caso del Ingreso Mínimo Vital u otros elementos que tienen que ver con la vivienda. Ahora sí toca decirle al Gobierno: Mire, hemos estado un año prácticamente dedicados a esto, a solventar los temas de la pandemia, pero ha llegado un momento en el que hay que retomar los temas.

¿Qué temas?

Un ejemplo son las causas objetivas de despido. Este es un país en el que a uno se le puede despedir sin causas objetivas. Se ha puesto de manifiesto en grandes conflictos, pero también cada día en los conflictos anónimos de pequeñas y medianas empresas. Esto no puede esperar y hay que retomarlo. Tenemos que hablar de precariedad, de la situación de contratación que todos los días nos diagnostican los representantes del Gobierno. No puede ser que se despida el viernes para contratar el lunes.

¿Se está despidiendo a mucha gente para contratar el lunes?

Sí, pero no ahora, ya el año pasado y el anterior.

¿Y qué se puede hacer contra eso?

Primero, las administraciones públicas, cuando liciten los concursos públicos tienen que licitar explícitamente cuántos trabajadores se requiere para el servicio y qué tipo de contrato tienen que tener esos trabajadores. El Supremo ya lo ha puesto de manifiesto.

¿Se ha gestionado bien el tema de los ERTE? Esta herramienta no es nueva.

En el año 80 yo estuve en un ERTE.

Parece que la hemos descubierto ahora.

Pues porque masivamente no habíamos tenido la oportunidad de poder ponerlos en marcha. En 2008 no se podía hacer. ¿Por qué? Porque aquella era una crisis económica. Esta, al ser una crisis de salud, la previsión es: vamos a hacer un paréntesis. Lo de la salud lo vamos a arreglar y el tiempo que tengamos este problema de alguna manera hibernamos la economía. Ylo hacemos vía ERTE.

¿Y está satisfecho?

Yo ahora, después de pasado un tiempo, satisfecho no estoy de casi nada. Hemos visto que hay gente que no ha quedado bien. A mi me parece que las organizaciones sindicales tenemos que tener este afán crítico. Nunca se había hecho en la historia tanto, es verdad. Pero es insuficiente. Cuando hay gente haciendo colas para recibir alimentos yo no puedo estar satisfecho.

¿Habrá muchas personas que estén en ERTE que acabarán siendo despedidos?

Bueno, muchos estadísticamente ya no. Porque hemos conseguido que se reincorpore el 70% de las personas que han estado en ERTE a trabajar. Ese es un dato que en el mes de mayo casi nadie preveía que pasara. Y mira que se ha alargado el proceso. Yo espero que el saldo sea más positivo de lo que es hoy.

¿Por qué no se subió el salario mínimo este año, por alguna discrepancia interna del Gobierno?

Esa es una conclusión fácil y sobre todo mediáticamente visible. Nosotros no íbamos a firmar el salario mínimo ni vamos a firmar con un aumento del 0,9%.

Que es el que se había planteado.

Más o menos se había planteado, pero es ridículamente insuficiente y no nos lleva a la senda de subida del 60% en el año 2023, que es el compromiso del Gobierno. ¿Cómo vamos a pensar que subiendo ese 0,9%, que sería pasar de 950 a 960 euros, que no llega, nos vamos a 1.200 en 2023 si solo quedan dos aumentos del salario mínimo?

¿No hubiese sido mejor esa subida que ninguna?

No. No se trata de escoger entre la porquería y la más porquería. Yo creo que el aumento del salario mínimo del 0,9% es nada, porque estamos en un país que ya es consciente de que tiene un salario mínimo injusto. Las expectativas de las personas que tienen el salario más bajo son las que se derivan de la Carta Social Europea y de las obligaciones que tenía la CEOE de llegar a los 1.000 euros del salario mínimo convenio, que ninguna de las dos se cumple. El Gobierno va a subir el salario mínimo con toda seguridad, y lo subirá más del 0,9%.

¿Por qué está tan seguro?

Porque no vamos a parar. Esto va a ser como gota malaya, cada día del año vamos a ir recordándole al Consejo de Ministros que tiene una deuda pendiente, con las mujeres, que son las que fundamentalmente reciben el salario mínimo, y con los más débiles.

¿No cree paradójico que el Gobierno no suba el salario mínimo en un momento en el que la ministra de Trabajo es de Podemos?

Si se ha dejado abierto igual tiene algo qué ver ella. El salario mínimo no se ha congelado. Se ha dejado abierto a una negociación que tiene que concluir en la medida en que tengamos fuerza para poder terminar este proceso de movilizaciones. A Dios rogando y con el mazo dando.

¿Estamos fiando demasiado la recuperación a la llegada de fondos europeos?

Yo creo que no. A mi me hace que la economía va a ir recuperándose, además con mucha fuerza, en el momento que se acabe la pandemia.

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