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Economía

energía

Urbaser construirá una biorrefinería en Zaragoza con una inversión de 23 millones

La compañía se hace con apoyos europeos de 15 millones para impulsar un proyecto pionero de transformación de residuos en el centro Alfonso Maíllo.

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Centro de I+D+i Alfonso Maíllo y Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ).
Urbaser

Urbaser, compañía especializada en gestión medioambiental, construirá en Zaragoza la que asegura será la primera biorrefinería de residuos sólidos urbanos y lodos de depuradora de Europa, una instalación que tendrá la virtud de transformar todo ese material en productos de gran utilidad como fertilizantes, proteínas, bioestimulantes, cobertura como diamante y grafeno, entre otros.

La iniciativa, liderada por Urbaser y en la que participan diez socios más de cinco países, tendrá una duración de cinco años y contará con un presupueesto global de 23 millones de euros, de los cuales la Comisión Europea financiará un total de 15 millones en forma de subvención. El objetivo final, según ha explicado a este diario Cristina Álvarez, directora del proyecto, es que la biorrefinería siga adelante después del citado periodo de tiempo llevando adelante acciones de transformación de residuos con una operativa claramente de economía circular.

El proyecto de Urbaser -y su filial Socamex-, denominado Circular Biocarbon, «será el primero y único que busca abrir nuevos marcos empresariales y de negocio basados en una nueva visión circular de tratamiento de residuos y lodos de Edar (consecuencia del tratamiento de depuración de las aguas residuales)», sostienen desde la compañía, que construirá la biorrefinería en su centro de I+D+i Alfonso Maíllo y en el Complejo para el Tratamiento de Residuos Urbanos de Zaragoza (CTRUZ), ubicados en el Parque Tecnológico del Reciclado (PTR), en la Cartuja Baja.

Son socios en el proyecto universidades, organizaciones sin ánimo de lucro, empresas y el Ayuntamiento de Zaragoza, participantes todos ellos de España, Italia, Dinamarca, Francia y Alemania e impulsores de una iniciativa que «supone un hito para toda Europa por su capacidad de replicación».

Según explicó Cristina Álvarez, tras la firma oficial del acuerdo de financiación con la Comisión Europea en mayo, el proyecto se pondrá en marcha el 1 de junio y la idea es que al finalizar el segundo año la nueva planta esté ya funcionando. A partir de entonces se irán haciendo pruebas de transformación de residuos en distintos productos, si bien solo cuando se acabe el periodo de la iniciativa, en 2026, podrá certificarse a Bruselas los detalles de lo que se ha hecho ya y se podrá hacer en el futuro.

Circular Biocarbon es de alguna manera la continuación del proyecto europeo Urboifin que lideró la propia Urbaser en su centro de I+D+i de Zaragoza, una infraestructura que formaba parte del paquete Horizonte 2020 (H2020) de la UE que se instaló en el centro Alfonso Maíllo y se puso en marcha en agosto de 2020. El objetivo de Urbiofin, precisó Urbaser entonces, era «demostrar la viabilidad tecnoeconómica y medioambiental de generar a escala semiindustrial distintos productos a partir de 10 toneladas diarias de la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos».

El proyecto anunciado ahora es, por tanto, una paso más que el realizado con Urboifin (una biorrefinería más experimental), si bien los procesos tecnológicos de los dos son «exactamente iguales», indicó Cristina Álvarez, quien aseguró que Circular Biocarbon permitirá generar nuevos empleos, aunque no dio cifras. 

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