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Una biorrefinería de Urbaser en Zaragoza lidera un proyecto medioambiental H2020

El centro Alfonso Maíllo completa la instalación, clave en la iniciativa europea.

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Biorrefinería Urbioifin instalada en el centro de innovación Alfonso Maíllo, en Zaragoza.
Urbaser

Urbaser, compañía especializada en gestión medioambiental, da un paso más en su apuesta por la innovación en el campo de la transformación de residuos orgánicos en bioproductos para uso en otros sectores con la instalación de una biorrefinería en su centro de innovación Alfonso Maíllo, ubicado en Zaragoza. La infraestructura es clave en el desarrollo del proyecto europeo Urbiofin, que forma parte del paquete Horizonte 2020 (H2020) de la UE y cuyo objetivo es «demostrar la viabilidad tecnoeconómica y medioambiental de generar a escala semiindustrial distintos productos a partir de 10 toneladas diarias de la fracción orgánica de residuos sólidos urbanos».

«El proyecto forma parte de nuestra línea de investigación, utilizando las instalaciones totalmente industriales con las que contamos», apuntó ayer Pablo Bernal, coordinador del centro de innovación Alfonso Maíllo, al hablar de la iniciativa, impulsada por un consorcio en el que participan 16 socios de 8 países europeos. Con un presupuesto de 15 millones de euros -de los que 1,5 millones corresponden a Urbaser- el consorcio estudiará toda la cadena de valor incluida en la transformación de residuos orgánicos, desde las propiedades del residuo (materia prima) hasta la aplicación de los productos generados.

«Utilizando el concepto de biorrefinería aplicado a residuo sólido urbano (biorrefinería urbana), con Urbiofin se busca producir diferentes productos comercializables como bloques de construcción químicos (bioetanol, ácidos grasos volátiles y biogás), biopolímeros (polihidroxialcanoatos) y aditivos (bioetileno, productos bioquímicos derivados de microalgas)», explicaron fuentes de Urbaser.

Bernal precisó que la biorrefinería ubicada en el centro Alfonso Maíllo ha sido ya totalmente instalada y ahora se dará el paso de su puesta en marcha, si bien el proyecto tiene una duración que concluye a finales de 2021, lo que les da margen para realizar todas las pruebas que sean consideradas necesarias antes de valorar sus oportunidades de negocio.

La instalación, señalaron asimismo desde Urbaser, tiene un sistema de gestión anaerobia en dos fases que cuenta con un digestor hidrolítico de 100 metros cúbicos para producir ácidos grasos volátiles y un digestor metanogénico de 60 metros cúbicos para producir biogás y digestato (para obtener fertilizantes sólidos).

La línea de biogás instalada, que operará la Universidad de Valladolid (también socio del proyecto Urbiofin), dispone de un sistema de biofiltración anóxica para la eliminación de ácido sulfhídrico y un fotobiorreactor de 286 metros cuadrados en el que, a partir de un proceso simbiótico de microalgas y bacterias, se realizará la conversión del biogás a biometano. Esta línea, señalaron asimismo fuentes de Urbaser, tiene además una nueva tecnología biológica para la eliminación de siloxanos (compuestos de carbono y silicio) que alargará la vida útil de los motores de cogeneración durante la combustión del biogás. «Los procesos involucrados en el desarrollo de estos bioproductos estarán interconectados de manera que la instalación demuestre ser una biorrefinería versátil y eficiente para la fracción orgánica», indicaron.

Expectativas

Eduardo Fernández, director de Innovación de Urbaser, considera que «el proyecto Urbiofin ofrecerá un nuevo escenario viable y más sostenible a la actual valorización de la fracción orgánica procedente de los residuos que se realiza en las ciudades». De esta manera, apunta que «atendiendo a los principios de la economía circular, se podrán conseguir productos de elevado valor añadido gracias a la capacidad de transformar la biomasa».

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