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La innovación italiana de un diseñador aragonés

Pininfarina, renombrada marca clave en los coches de Ferrari o Maserati, tiene un estudio en Miami en el que trabaja el zaragozano Francisco Barboza.

Embarcación diseñada por Pininfarina para el constructor de barcos Buddy Davis. Abajo, Francisco Barboza.
Embarcación diseñada por Pininfarina para el constructor de barcos Buddy Davis. Abajo, Francisco Barboza.
Heraldo

Francisco Barboza Grasa (Zaragoza, 1983) estudió ingeniería industrial en la Universidad de Zaragoza, y después de trabajar como ingeniero y constatar que no podía desarrollar su parte más creativa como le gustaría, se apuntó a un máster en Diseño en Turín que ha proyectado definitivamente su carrera profesional. Tras pasar una temporada en Italia que incluyó una etapa en Pininfarina, esta prestigiosa firma de diseño de automóviles y otros productos decidió contar con él para impulsar su nueva sede en Estados Unidos, ubicada en Miami. Y desde hace más de cinco años es ahí donde ejerce como jefe de Diseño en un equipo de 18 personas de varios países que encabeza el italiano Paolo Trevisan.

«Los clientes quieren el nombre de Pininfarina asociado a su proyecto porque es un nombre reconocido con un posicionamiento y una forma de hacer determinada», apunta Barboza al dar cuenta del trabajo que realizan él y sus compañeros en la filial de la compañía italiana en Florida. «Pininfarina es el apellido de una familia de Italia que desde los años 30 ha sido muy reconocida, sobre todo por el diseño de automóviles de Ferrari o Maserati», reseña. «Lo inteligente fue que hace más de 20 años se decidió extrapolar su filosofía de trabajo a otros clientes y ver cómo evolucionaba la marca en algo más que coches», añade. «El diseño italiano une lo técnico con lo bello y hace una interpretación artística a los usos más cotidianos», señala también imbuido de ese espíritu que le motiva a trabajar en lo que le gusta.

En el equipo de Pininfarina of America, la mitad de los profesionales son arquitectos y la otra, diseñadores industriales. «Es un estudio pequeño que colabora con la central de Italia y se centra en proyectos con la parte más creativa, la de innovación, mientras la construcción va a otras empresas», indica el ingeniero aragonés. «Nuestro valor está en la idea, en el valor añadido que esta genera», recalca.

Desde Miami, Pininfarina cubre el mercado estadounidense, fundamentalmente, aunque también actúa en países latinoamericanos como Brasil o México. El estudio de Florida ha tenido como clientes a empresas de Silicon Valley, fundamentalmente para el diseño de dispositivos electrónicos, y los hay del sector náutico, del ámbito mobiliario o de interiorismo. El equipo de Barboza se ha involucrado también en complejos de oficinas, residencias y estaciones de autobuses. Uno de sus proyectos más reconocidos es una casco de Fórmula 1 que cuenta con innovaciones técnicas importantes en materia de seguridad, confort y refrigeración. Se hizo para la firma Roux y está catalogado y certificado para su utilización en las más competitivas carreras de automóviles. Cisco Systems, para el que han hecho productos enfocados a la mejora de conectividad, es otro de sus clientes más renombrados.

«Los productos de Pininfarina siguen una línea continua y mantienen una sensibilidad en la proporción que los hace atemporales», asegura Francisco Barboza. «No seguimos las tendencias del momento y eso hace que lo diseñado funcione bien a largo plazo, siempre respetando los sistemas de calidad de los materiales», agrega.

Entre los últimos diseños del equipo de Pininfarina en Miami está el de una embarcación deportiva de 46 pies de eslora de la marca Buddy Davis (BD), muy reputada en su sector. La revista estadounidense de vida de lujo Robb Report, que saca siempre novedades en automóviles, yates, aviones, casas y relojes, publicó recientemente un reportaje reseñando la nueva «elegante y rápida» embarcación de BD. El presidente de esta compañía, Dan Trocki, asegura ahí que con la innovación aportada por Pininfarina «estamos devolviendo lo sexy al ámbito de la pesca». El propio Francisco Barboza apunta en esa publicación que en el trabajo realizado en este caso eran conscientes de que «había que respetar la herencia de la marca de barcos» sin dejar de pensar «en el Buddy Davis del mañana: un equilibrio entre el entretenimiento a los invitados y en el hecho de poder disfrutar del mar de una manera diferente».

El diseñador aragonés, que ha pasado unos días de vacaciones de Navidad en Zaragoza, vuelve ahora a Miami para reincorporarse a su puesto laboral pero en casa, obligado como casi todos en la empresa a teletrabajar por la expansión de la pandemia del coronavirus. «Hemos demostrado que podemos trabajar bien en remoto, gestionando la creatividad entre los diseñadores», relata Barboza en referencia a su experiencia de estos últimos meses. 2021, apunta finalmente, viene con buena cartera de pedidos.

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