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Economía

Ganadería

Nuevo golpe al sector vacuno aragonés tras el acuerdo de la UE con EE. UU.

De las 45.000 toneladas anuales de carne de vacuno sin hormonas de crecimiento que otros países extracomunitarios pueden vender en Europa, 35.000 toneladas procederán exclusivamente de productores estadounidenses. Esta concesión puede afectar al sector en Aragón, dado que el 60% de la producción se exporta, principalmente a otros países de la UE.

Ejemplares de vacuno de carne de una explotación de la provincia de Huesca
Foto de archivo de ejemplares de vacuno de carne de una explotación de la provincia de Huesca
S. Campo

“Lo que queda demostrado es que el sector agroalimentario se utiliza como moneda de cambio”. Con estas palabras Eduardo Navarro, agricultor de las Cinco Villas y representante de la Coordinadora de Organizaciones de Agricultores y Ganaderos (COAG) en el Consejo Económico y Social (CES), ha valorado el acuerdo alcanzado entre la Comisión Europea (CE) y Estados Unidos (EEUU), el pasado 5 de agosto, con el que los productores estadounidenses podrán vender en Europa más carne de vacuno.

Concretamente, el nuevo acuerdo, que debe ser ratificado por el Parlamento europeo antes de entrar en vigor, establece que, durante siete años, de las 45.000 toneladas anuales de carne de vacuno sin hormonas de crecimiento que otros países extracomunitarios pueden vender en Europa, 35.000 toneladas procederán exclusivamente de productores estadounidenses. Como consecuencia, otros países, como Australia o Nueva Zelanda, verán como su cuota de exportaciones con la Unión Europea (UE) disminuye. “El problema es que la carne que Estados Unidos destina a la exportación es de peor calidad que la que destina para consumo interno, algo que con Nueva Zelanda, por ejemplo, no ocurre”, asevera Navarro.

“Además, cada día conocemos un nuevo acuerdo que afecta directamente a un sector que tiene mucha capacidad de producción en Aragón, en España y en Europa, dado que tenemos pastos propios y la calidad de nuestra carne es excelente, por eso no llegamos a entender la necesidad de importar vacuno”, señala Navarro. Y es que el sector ha crecido en los últimos cinco años en la Comunidad aragonesa un 40%, según datos proporcionados por la Organización Interprofesional de la Carne de Vacuno en España (Provacuno) y por la Asociación Española de Productores de Vacuno de Carne (Asoprovac). Concretamente, a marzo de 2019, Aragón contaba con 274.881 cabezas de ganado vacuno de carne, 76.225 más que tenía en ese mismo mes de 2014, repartidas en 2.097 explotaciones aragonesas (de estas, 1.511 en Huesca). “Muchos jóvenes habían decidido incorporase al negocio con vacas nodrizas –anota el representante de COAG en el CES–, pero con estos acuerdos estamos poniendo en jaque la continuidad de este sector”, pues el 60% de la producción aragonesa se exporta, principalmente a otros países de la UE, como Portugal, Francia, Italia o Grecia.

A este último acuerdo, cabe recordar, se suma el de Mercosur, con el que la cuota de importación de carne de vacuno de Argentina, Brasil, Paraguay y Uruguay a la UE se aumenta a unas 99.000 toneladas. 

Tal es el impacto que va a tener este acuerdo con los países sudamericanos en el sector, que según informa Agrodigital, el comisario de Agricultura, Phil Hogan, tras una reunión del Consejo de Ministros de Agricultura de la UE, anunció que la Comisión Europea va a reconsiderar el impacto en dicho sector, aunque adelantó que la carne importada procederá de mataderos autorizados por la Unión Europea, además de que tendrá que cumplir las normas europeas de seguridad alimentaria.

“Uno de los principales problemas es que antes los acuerdos comerciales eran más transparentes, los sectores sabíamos qué se estaba negociando y en qué condiciones, y además se dedicaba un mayor tiempo a la negociación, pero ahora no conocemos los términos de estas, incluso algunos acuerdos, como este último nos pilla por sorpresa, y la negociación es mínima”, denuncia el representante de COAG en el CES. Asimismo, la organización agraria en una nota de prensa cree conocer la motivación de este último acuerdo: “EEUU había amenazado con imponer aranceles a las importaciones de coches europeos, por lo que esto puede considerarse una concesión para tratar de apaciguar las diferencias comerciales entre ambos bloques”.

Lo que está claro, según señala Navarro, es que “estamos en una guerra comercial, que está generando una gran inestabilidad. La guerra comercial entre China y Estados Unidos, a pesar de que puede generar oportunidades para nuestros productos, lo que principalmente produce es inestabilidad comercial, que unida a la inestabilidad que sufre la producción debido al cambio climático, nos encontramos en la tormenta perfecta”. Asimismo, a esto habría que sumar la amenaza de un Brexit duro el próximo 31 de octubre.

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