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Economía

ECONOMÍA

La Justicia golpea a Deliveroo: los 'riders' son asalariados, no autónomos

El Juzgado de lo Social número 19 de Madrid estima la demanda de Inspección de Trabajo, que obligó a dar de alta a los repartidores.

FILE PHOTO: A cyclist delivers food for Deliveroo in London, Britain, September 15, 2016. REUTERS/Toby Melville/File Photo [[[REUTERS VOCENTO]]] DELIVEROO-AMAZON.COM/
La Justicia ha dado la razón a medio millar de 'riders'.
Toby Melville/Reuters

El Juzgado de lo Social número 19 de Madrid ha estimado la demanda interpuesta por la Tesorería General de la Seguridad Social contra Deliveroo. Declara que los cerca de medio millar de repartidores demandantes, conocidos como 'riders', estaban sujetos a una relación laboral con la compañía. En una extensa sentencia, el magistrado indica que "en la prestación de servicios durante el periodo al que se refiere el acta de liquidación prevalecieron las condiciones propias de la laboralidad".

La resolución, contra la que cabe interponer recurso de suplicación ante el Tribunal Superior de Justicia de Madrid, proviene de la vista oral celebrada el pasado 31 de mayo fruto de la demanda cursada por la Tesorería general de la Seguridad Social tras un acta de la Inspección de Trabajo por la que se citó a más de medio millar de repartidores de la región. El informe determinaba que estos repartidores estaban bajo una "falsa apariencia" de autónomos por cuenta propia para "encubrir" una relación laboral ordinaria con la compañía Deliveroo.

"Dirigidos por la empresa"

El magistrado establece que "los repartidores esencialmente han ejecutado un trabajo personal en unas condiciones organizadas y dirigidas por la empresa, que es la única que controla la marca Deliveroo, su aplicación informática y toda la información que se desprende de ella". Argumenta que, "de hecho, es patente la falta de una organización empresarial en un sentido mínimamente estricto de los repartidores aisladamente considerados, al punto de que era preciso explicarles la tarea a realizar, proporcionarles el acceso a los medios de trabajo de ser ello preciso e, incluso, formales".

En el fallo también se considera acreditado que "lo esencial es que una vez aceptado el pedido, el mismo había de atenderse (por parte de los repartidores) de acuerdo con las detalladas instrucciones determinadas por la empresa, sin margen apreciable de autonomía del trabajador". La sentencia ahonda en que la empresa "contaba con una compleja organización de todas las actividades de los trabajadores hasta el punto de que era la propia sociedad la que gestionaba las propinas de los repartidores determinado la forma en la que se podían abonar e incluyéndolas en las facturas, que eran elaboradas por la propia empresa".

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