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SD Huesca

El Barça abduce al Huesca

Un Barcelona extraterrestre golea en la segunda mitad a un valiente terrícola, un Huesca que firmó un muy digno primer tiempo

FC Barcelona-SD Huesca
FC Barcelona-SD Huesca

Nada que ver con el Éibar ni con el Athletic de Bilbao. Este Barça es otra historia. Extraterrestres contra terrícolas. Terrícolas valientes, bien posicionados, firmes hasta que les aguantaron las fuerzas en su estreno en el Camp Nou; pero terrícolas a fin de cuentas. Así, tras un muy digno primer tiempo, el Huesca fue abducido por el fútbol de otro planeta del Barça, que lo goleó en el viaje interestelar del segundo acto. Antes, el Huesca se había dado el gustazo de abrir el marcador, de mandar un cuarto de hora. Incluso mostró vergüenza torera para acortar distancias al borde del descanso. Lo que vino después, fútbol de otra galaxia del Barça. Pese al resultado, el bagaje de este arranque liguero deja cuatro puntos en el haber, buena cosecha para afrontar el estreno en casa, en el Alcoraz ante el Rayo, cuando los altoaragoneses regresen de nuevo a la Tierra.

Tenía unas ganas locas de saltar al Camp Nou el Huesca. Tantas, que se introdujo en el partido antes que el Barça. Mientras las estrellas azulgranas bostezaban frente al espejo, los aragoneses ya estaban danzando bien guapos sobre la pista de baile. Así, mientras el Barça aún no había entrado al guateque, el Huesca, atrevido y sin miedo a nada, se disponía a festejar la canción más bonita de su historia. Apenas necesitó de dos minutos para gozar de esa sensación única, impensable, de ponerse en el marcador por encima del Barça en el auditorio catalán. Aunque al final el gol de Cucho resultara intrascendente en el signo del partido, aglutinó un enorme valor simbólico. Confirmaba el carácter del Huesca tenga a quien tenga enfrente, incluso hasta al mismísimo Barça. Y confirmaba su personalidad, también mostrada por el técnico Leo Franco al tripitir el mismo once con que coronó el monte de Ipurúa y estuvo a punto de firmar un remonte para la historia en la alameda de San Mamés. Tenga a quien tenga delante, reitero.

Con una línea de cuatro atrás, con Melero y Musto para sostener el andamiaje en el medio con y sin balón, dispuesto a crear abriendo el campo con Gallar y Moi Gómez, a abrazar el sueño con Cucho y Longo arriba, el Huesca alquiló la posesión del balón en el arranque ante un Barça que se desperezó de forma paulatina. Entra en el terreno de la obviedad la constelación galáctica censada en el plantel azulgrana. Pero ante la pérdida de su astro rey, Andrés Iniesta, también conviene mirar al banquillo. Sí, el jugador que traslada numéricamente el fútbol al marcador es Messi, pero el sol, la luz que ha iluminado este cielo maravilloso del Barça ha sido Iniesta. Y sin el genio manchego, Ernesto Valverde ha sabido reorganizar los egos para que el Barça no deje de ganar. Y de barnizar el fútbol como ayer.

Tiene su mérito vertebrar juego colectivo en medio de la galería de vanidades expuestas en el escaparate del Barça. Hay alias que definen. Como ‘Txingurri’ bautizó Javi Clemente a Valverde en sus tiempos de extremo ratonero del Espanyol. Txingurri significa hormiga en euskera. Después de tanta cigarra en el banquillo del Barça, del déspota (poco ilustrado) de Luis Enrique y del cinismo amarillo de Pep Guardiola, una hormiga para seguir jugando de fábula. Y no era la fábula de Samaniego, sino la del fútbol exquisito del Barça.

Así, con la pauta discreta y firme de Valverde, el Barça comenzó a tocar y tocar. Fútbol, fútbol, fútbol. Fútbol, desde atrás, con el rigor posicional de Sergio Busquets, custodiado por Piqué y Umtiti. Fútbol por los costados, con Sergi Roberto y Jordi Alba. Fútbol por el medio, con Rakitic y Coutinho. Fútbol por arriba, con Luis Suárez y Dembelé. Fútbol por todos los lados, con el genio Messi. Bien acicalado, siempre embellecido por el balón, el Barça comenzó a darle la vuelta al partido. El empate llegó al cuarto de hora, en un regate de Messi con la izquierda para cruzar después con su pierna mala (es un decir…), la derecha. Durante 15 minutos el Huesca había sido tercer clasificado provisional de la liga, solo superado por el Real Madrid y Celta. Felicidad efímera, pero ahí quedó el dato.

Mandaba el Barça y contestaba cuando y como podía el Huesca. La tuvo Dembelé, cierto. Y Messi. Pero Moi Gómez y Cucho también lo intentaron. Entre tanta belleza azulgrana y tanta casta altoaragonesa, el segundo gol quizá significó la única disonancia de la reunión en el Camp Nou, al marcar Pulido en propia meta tras una galopada de Jordi Alba, un lateral izquierdo de bandera ignorado por Luis Enrique. Después le pegó Dembelé al larguero. Replicó Melero, pero le zurró blandito, fácil para Ter Stegen. Luego llegó el gol de Suárez, con beneplácito del VAR y tras otra progresión por la izquierda de Jordi Alba. El tanto confirmaba la presencia hegemónica del Barça del mismo modo que el inmediato 3-2 del Huesca, firmado por Gallar tras participación de Moi y génesis de Cucho, evidenciaba el carácter rebelde del Huesca.

Aunque desde el palomar de la tercera galería costaba lo suyo hacer una fotico con el 3-2 en el marcador, desde luego la imagen borrosa constituye la mayor certeza del meritorio primer tiempo que firmó el Huesca en el Camp Nou. Y un precioso recuerdo para lo que vino después en la reanudación. Auténtico recital de un Barça galáctico. Recibió la segunda mitad Messi con un balón a la madera. Un suspiro después llegó el cuarto gol, en un disparo cruzado de Dembelé. Apareció también Rakitic para elevar el quinto tras asistencia de Messi. El asistente se vistió inmediatamente de goleador para alcanzar la media docena. El Barça se exhibía con el Huesca como espectador.

Sellada la sentencia al cuarto de hora del segundo acto, Leo Franco rotó, aunque el viraje del partido ya formaba parte de la ficción. Intentó tapar con Semedo, intentó correr con Serdar Gürler, intentó chutar con Chimy Ávila. Todo lo intentó y nada matemático abrazó el Huesca. La matemática aplicada al fútbol ya le dio réditos en Éibar y Bilbao. Los goles terminales de Jordi Alba y Luis Suárez no modifican la sustancial suma del inicio altoaragonés a domicilio en Primera: un tesoro de cuatro puntos. Tras la esperada derrota en la guerra de las galaxias, en el Camp Nou, queda ahora la verdadera batalla, la de la Tierra. Mucho más si es la del Alcoraz.

Ficha técnica

FC Barcelona: Ter Stegen; Sergi Roberto, Piqué, Umtiti (Lenglet, min. 65), Jordi Alba; Rakitic (Vidal, min. 71), Busquets (Arthur, min. 76), Coutinho; Messi, Dembélé y Luis Suárez.

SD Huesca: Werner, Miramón, Pulido, Etxeita, Luisinho, Alex Gallar (Semedo, min. 65), Musto, Melero, Moi Gómez, Longo (Gürler, min. 58) y Hernández (Ávila, min. 72).

Árbitro: Melero López (andaluz). Amonestó a Luisinho, Musto, Vidal.

Goles: 0-1. min. 3. Cucho Hernández. 1-1. min. 16. Messi. 2-1. min. 24. Jorge Pulido (p.p). 3-1. min. 40. Luis Suárez. 3-2. min. 42. Álex Gallar. 4-2. min. 48. Dembélé. 5-2. min. 52. Rakitic. 6-2. min. 61. Messi. 7-2. min. 81. Jordi Alba. 8-2. min. Luis Suárez.

Indicencias: Estadio Camp Nou. 72.892 espectadores. Tercera jornada de Liga 18-19.

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