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SD Huesca

El Rayo electrocuta al Huesca y aprieta la clasificación

Dos goles en un minuto, durante el arranque del partido, han condenado a los azulgranas ante un rival que se ha mostrado intratable. El 3-0 al descanso ya no se ha movido en la segunda mitad.

Momento del Rayo-Huesca.
Momento del Rayo-Huesca.
Enrique Cidoncha

Un Rayo ha caído esta tarde sobre la Sociedad Deportiva Huesca, que no ha podido frenar el ímpetu de los anfitriones en Vallecas y ha sido derrotada con contundencia (3-0). Muchos registros ha exhibido el equipo madrileño ante un rival altoaragonés que no se ha sobrepuesto a las bajas y que pierde de nuevo fuera de casa. Si en Valladolid la loable reacción de la segunda mitad evidenció argumentos positivos durante el partido, contra el que es el segundo clasificado el líder no ha conseguido acercarse a su canon medio de fiabilidad, para pena de los más de 400 seguidores oscenses que han acompañado a los suyos en Madrid.

El serial de Vallecas ha grabado este sábado un nuevo capítulo para el Huesca. Otra vez de terror. Toda la sangre que se ha derramado en la batalla en el ático de la clasificación ha resultado ser azulgrana. Con esta son cuatro derrotas en cinco partidos ante el Rayo como local. Tres con goleada en contra, siendo la actual la más especial por tratarse de un choque de tales características. La maldición del estadio madrileño se ha alargado para el Huesca, que mermado por los cinco jugadores que se ha dejado en casa no ha desarrollado el guión que le hubiera gustado protagonizar frente a su contrario más cercano.

Previamente a que el duelo estelar de la jornada se haya puesto en marcha, Rubi había preparado una sorpresa a Míchel. El técnico barcelonés, ante las sensibles bajas, ha alterado por completo la disposición de su equipo: ha situado tres centrales, entre ellos los casi inéditos Carlos David e Íñigo López, ha colocado a Alexander y Ferreiro como carrileros y para la punta de lanza ha elegido Álex Gallar. Aguilera, Sastre, Moi Gómez y Melero se juntaban por el centro para reflejar un dibujo inusual producto del poco margen de maniobra para elegir los once titulares. El entrenador del Huesca ha tenido que afrontar el partido contra el segundo clasificado sin Cucho Hernández, Chimy Ávila, Rajko Brezancic, Jorge Pulido y Carlos Akapo. La lista es numerosa y aglutina una parte importante de la columna vertebral azulgrana.

Puede que el efecto táctico propuesto por Rubi haya durado unos minutos, aunque tampoco es que entonces haya habido visos de que, fuera de ese asombro inicial, el nuevo dibujo iba a ser la panacea. En cuanto al Rayo ha enjuiciado la situación, poco ha tardado en descubrir las vías de agua del plan oscense. El principio del fin ha quedado escrito. Porque además, a los males propios había que anexionar lo que el Huesca tenía delante: un equipo vallecano que se ha movido bajo un patrón de ritmo e intensidad tremendo.

A balón parado se ha desatado la furia de los franjirrojos. El envío lateral de Embarba al área ha causado pánico. Tanto que Remiro ha medido mal su salida e Íñigo López se ha quedado corto en su despeje de cabeza. El producto resultante de la jugada: Velázquez recoge la pelota suelta y la manda al fondo de una portería huérfana de su guardián, para más inri, rebotando en una pierna con medias azulgranas.

El 1-0 en el minuto 16 ha sido un martillazo en la confianza para el Huesca. Lo que ha pasado un minuto después directamente ha cortocircuitado a la escuadra altoaragonesa, incapaz de oponer resistencia al asalto total que ha ejecutado el Rayo. Incapaz de impedir que Álex Moreno se colara hasta la cocina y sirviera atrás, tocando Remiro sin resolver el lío y aprovechando Embarba para empujar libre de marca (2-0).

El Huesca se ha sentido como un barquito de papel en mitad del océano, justo en el ojo del huracán rayista. Por parte visitante: ni control, ni orden, ni criterio, defensiva y ofensivamente; por parte local: más electricidad que nunca. Los de Rubi han fallado en el repliegue, sin respuesta para sujetar a las gacelas del Rayo, las que han entrado por las bandas con una pasmosa facilidad, como si tuvieran una alfombra roja apuntando a la portería de Remiro.

Sin capacidad para poseer el esférico, sin ideas para saber qué hacer con él, el líder en ningún momento ofreció síntomas de las prestaciones de muchas tardes. Ni siquiera la suerte le acompañó, porque a los 34 minutos una jugada que ha nacido en un saque de banda mal defendido, la ha terminado en el lado opuesto De Tomás, lanzándose a la hierba para introducir sin dificultad la pelota en la red azulgrana. Inmediatamente antes se había dado un disparo que, como en el 1-0, ha pegado en un jugador del Huesca. En otros encuentros su rival seguro que no habría recibido dos rebotes francos para marcar.

El Rayo fue superior, pero realmente su superioridad no se manifestó en un aluvión de ocasiones de gol. Hubo alguna otra acción de peligro real sobre el área azulgrana, pero no muchas más. En definitiva, que los locales también tuvieron un ratio de acierto en el remate bastante elevado en la primera mitad. Expuesto con cifras, para otorgar plena validez a la última afirmación: los de Míchel tiraron seis veces y anotaron tres goles, un 50% de efectividad.

Noticias del Huesca en el campo contrario apenas se han dado. Gallar ha correteado de un lado para otro y solo dos tímidos intentos de Aguilera y Ferreiro se han apuntado en la hoja de sucesos destacados.

En el segundo período ha sucedido lo que pasa muchas veces en este tipo de escenario, que el de casa no quiere resucitar muertos y se vuelve. más conservador. Motivo aún más acusado para el Rayo por el mero hecho de sumar el triunfo en el casillero: los madrileños estaban ansiosos por ganar al líder y mandarle una señal clara acercándose hasta los 5 puntos.

Al menos el Huesca ha recuperado el orden con la vuelta al sistema habitual, dando entrada el lateral Rulo al descanso para jugar con defensa de cuatro. Ha apretado las dientes para intentar cambiar las tornas como hiciera en Pucela. No le ha dejado el Rayo, que le ha dejado más margen de maniobra y ha cedido metros arropándose en defensa. Los madrileños no han hallado buenas contras y los aragoneses solo han avisado con levedad en un libre directo de Gallar y un disparo de Camacho. Mansamente el partido ha llegado a su final.

Hace dos semanas la ventaja que administraba el Huesca desde el trono presidencial era de once puntos. Seis puntos de renta se le han quedado por la carretera, entre Valladolid y Madrid. El bocado es grande, aunque todavía existe un margen. Que sí, que se ha reducido bastante, ¿pero es que alguien podía pensar que un equipo como el altoaragonés no iba a sufrir en ningún momento para atravesar la entrada a la Primera División? El panorama ya no es bucólico, como tampoco es ningún funeral. Cualquiera en el club y en el vestuario habría firmado con sangre en verano alcanzar la jornada 28 con una tabla clasificatoria así. Por no hablar de lo que habrían hecho los aficionados en la previa del arranque del curso.

Lo dijo Rubi tras perder en Valladolid, que lo que debían hacer era “desdramatizar la derrota”. Ahora, por tanto, es momento para insistir en ello. Con más ahínco, puesto que son dos las caídas consecutivas y los números se aprietan en la que va a ser su decimoquinta semana en el liderato. Seguramente la más complicada, aún cuando han existido bastantes otras con un umbral menor respecto a los perseguidores.

Esta vez, el Huesca tiene que reponerse del disgusto y saber convivir con la presión ante lo que se le avecina en los próximos partidos, ya que los tropiezos oscenses a buen seguro que animan a otros enemigos, por supuesto el Rayo el primero de todos ellos. La cita contra el Almería en El Alcoraz el próximo domingo ha cobrado más relevancia en el preciso instante en que el colegiado ha puesto fin al choque de este sábado. En el trayecto los deberes son no caer en el derrotismo, levantar el ánimo, recuperar varios jugadores y, fundamentalmente, que no se instalen las dudas. El Huesca ha pasado un trago amargo en Vallecas, muy amargo, pero sus posibilidades de que la temporada concluya con un éxito sin precedentes siguen ahí. Tanto que continúa dependiendo de sí mismo.

FICHA TÉCNICA

Rayo Vallecano (3): Alberto, Baiano, Velázquez, Dorado, Álex Moreno, Fran Beltrán, Comesaña (Armenteros, 68), Unai López, Embarba (Bebé, 78), Trejo (Elustondo, 68) y De Tomás.

Huesca (0): Remiro, Alexander González (Rescaldani, 70), Carlos David (Rulo, 45), Íñigo López, Jair, Ferreiro, Aguilera, Sastre, Moi Gómez (Camacho, 62), Melero y Gallar.

Goles: 1-0 min. 11: Velázquez. 2-0 min. 12: Embarba. 3-0 min. 34: De Tomás.

Árbitro: Pulido Santana (Comité Canario). Amarilla para el local Comesaña y para los visitantes Jair y Ferreiro.

Incidencias: Partido de la jornada 28 disputado en el estadio Nuevo Vallecas ante 12.014 espectadores, más de 400 de ellos seguidores oscenses.

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