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Real Zaragoza: alarma antiaérea en Lezama

El Real Zaragoza se prepara para un partido muy condicionado por los rasgos del Amorebieta: equipo de Segunda con más duelos aéreos, más remates de cabeza y más pases largos.

Íñigo Orozco, delantero del Amorebieta, pelea un balón aéreo con Ros, del Lugo.
Íñigo Orozco, delantero del Amorebieta, pelea un balón aéreo con Ros, del Lugo.
SD Amorebieta

En pocos partidos de la temporada, Juan Ignacio Martínez se va a encontrar con las cosas tan claras y definidas como en su visita del domingo al Amorebieta en Lezama. El Zaragoza ya sabe lo que le espera ante un rival de acentuada identidad y un fútbol conectado genéticamente con lo que siempre fue el fútbol norteño y sus campos angostos: juego directo, delanteros y defensas de cuerpos altos y fuertes, balones aéreos, centros desde las bandas, segundas jugadas… El Amorebieta incorpora muchos de esos atributos a su estilo. El equipo vasco está descubriendo esta temporada el fútbol profesional y todo su ecosistema moderno, pero conserva las esencias de aquel viejo fútbol más primitivo, amateur, austero y familiar.

Su plantilla se compone de jugadores del ámbito vasco, de la casa, conocedores de la sociología del lugar y a los que el ascenso les ha borrado las fronteras entre el fútbol aficionado y el profesional. Seis de los jugadores han aparcado sus oficios al poner el pie en Segunda: Íñigo Orozco era profesor en ESO de Biología y Geología, Koldo Obieta también daba clases mientras las compaginaba con el fútbol semiaficionado, como Gorka Larrucea en Educación Primaria. Además, Mikel Saizar ayudaba en la pastelería de su familia en Tolosa, Mikel Zarrabeitia trabajaba en un gimnasio, al igual que Unai Marino.

Todos ellos se han forjado con acero, fuego y martillo en un tipo de fútbol que ahora se presenta como último reducto en el Amorebieta. Su mala clasificación no debería esconder que es un equipo con un manual de juego muy reconocible y con muchos falsos lugares. No es el Amorebieta un equipo colgado del larguero. Los vizcaínos, de hecho, son el equipo de Segunda que más balones recuperan en campo rival y en el último tercio, y el que menos recupera en su campo -es el conjunto más recuperador de la competición, con 79 robos por partido-: es decir, en los encuentros del Amorebieta, la pelota está lejos de su portería. El fútbol directo es la herramienta para conseguirlo. Es un rival incómodo y complejo para equipos como el Zaragoza, acostumbrados a otro tipo de juego.

Juan Ignacio Martínez prepara un choque con unos condicionantes muy delimitados por el Amorebieta, escuadra dominante en casi todas las acciones que involucran el juego aéreo. Aunque es el sexto equipo de la liga en goles de cabeza (4), es el equipo que más remata de cabeza (47), según datos de la plataforma Wyscout. También es el que más duelos aéreos disputa (1.089), con un 48,9% de éxito y el que más pases largos (927) da de toda la categoría. Y tiene su punto caliente en una zona muy concreta de su ataque: el Amorebieta es el equipo que más centra desde la banda izquierda (170).

No hay misterios en el equipo de Íñigo Vélez. El Real Zaragoza deberá jugar con las sirenas antiaéreas encendidas. El peligro le caerá del cielo. Hombres con centímetros como Petrovic o Adrián podrían contar con una función de utilidad ante un adversario como éste, tan condicionante. El once de Jim para el domingo incorporará este factor en su construcción. El Amorebieta opta por un 5-3-2 en el que los carrileros son las vigas maestras de su ataque. Casi todas sus acciones ofensivas se canalizan por el exterior, apenas tiene juego interior y su referencia ofensiva, Íñigo Orozco, además de hombre objetivo de sus centros, es la vía directa de desagüe desde la que recuperar la pelota e iniciar segundas jugadas en campo rival.

Orozco, el delantero centro, es el futbolista de Segunda que en más duelos aéreos interviene, con su central Oier Luengo en la octava posición. También los delanteros alternativos, Koldo Obieta y Guruzeta, o el central Jon Irazabal aparecen entre los destacados en esta métrica.

Su pareja de laterales, en su caso carrileros, es la más activa en centros de la categoría. Iker Seguín es el que más centra por partido desde la izquierda (8,9) y su compañero de puesto Ozkoidi es el 14º (3,19). Por su parte, Larrazabal -cedido por el Zaragoza aunque no jugará por la cláusula del miedo- es el sexto con más centros desde la derecha (4,01).

También sus porteros tiene protagonismo. Son los guardametas de Segunda que más pases largos dan y su defensa o pivote Lozano el cuarto jugador de campo que más envía en largo.  

Y están los saques de esquina. El Amorebieta no ejecuta muchos más que el Zaragoza, por ejemplo, pero remata casi el doble: un 45,4% por el 28% aragonés. Es decir, casi la mitad de sus córners acaban en acción de peligro. La batalla aérea está servida.

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