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25 años del atropello de Ámsterdam

Se cumple un cuarto de siglo de la única Supercopa de Europa jugada por el Real Zaragoza en su historia. Aquel pulso contra el imponente Ajax de Van Gaal lo marcó el accidentado duelo de vuelta del 28 de febrero de 1996: suspensión, problemas para entrenar y un arbitraje bochornoso y decisivo, con tres penaltis y dos rojas. 

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Davids y Dani, en el partido de vuelta.
Heraldo.es

El fantasma de ese día, el almibarado silbato del escocés Leslie William Mottram, aún recorre las páginas de la historia del Real Zaragoza como uno de los arbitrajes más dañinos y déspotas que se le recuerdan al club aragonés, en un ejercicio de autoridad fría y calculada que dejó al equipo desnudo en el congelador de Ámsterdam en lo que pudo ser otra de las noches de gloria de una generación irrepetible. Pero no fue así. Aquel 28 de febrero de 1996 del que ahora se cumplen 25 años permanece en el recuerdo como el último gran escenario continental que ha pisado el Real Zaragoza: su primera y última Supercopa de Europa, torneo, entonces, en liza entre el campeón de la Copa de Europa y el conquistador de la Recopa.

Al Zaragoza se le cruzó delante un equipo legendario de la historia del fútbol, el Ajax de Louis Van Gaal, un conjunto de cachorros que le había levantado la ‘orejona’ al Milan unos días después de que Nayim tumbara a Seaman en el Parque de los Príncipes. Aquel Ajax se tejía de hilos dorados, de jugadores que acabarían en los mejores clubes del continente: Van der Sar, los hermanos De Boer, Litmanen, Overmars, Kanu, Kluivert, Davids… Casi nada. Un equipo con el que el Zaragoza compartía trazos de identidad: atrevidos, ofensivos, imaginativos, armoniosos, a veces impulsivos… “Fue una eliminatoria en la cumbre, entre dos equipos de estilos parecidos. Nosotros ya éramos muy reconocidos a nivel europeo. Tanto el Ajax como el Zaragoza buscaban la posesión, la combinación, la calidad del futbolista, la rapidez, el toque…. Víctor Fernández, precisamente, siempre había reconocido que la escuela de Cruyff y del Ajax era una de sus inspiraciones”. Quien esto relata es Andoni Cedrún, mito alado del Zaragoza que aquel día se vistió la camiseta del león rampante por última vez. Es uno de los protagonistas de esta historia, como Xavi Aguado, autor del único gol del Zaragoza en una Supercopa de Europa.

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Aguado celebra el gol del partido de ida en La Romareda
EFE

Aguado había abierto ventaja en el partido de ida en La Romareda, hasta el empate de Kluivert, y ese 1-1 que dejó todo para el partido de Ámsterdam. Sin embargo, ese segundo partido sería toda una emboscada para el Zaragoza: se suspendió inicialmente por causa de la nieve y el hielo el 20 de febrero, una semana antes, debido a la interesada insistencia de Louis Van Gaal ante la UEFA para que se retrasara; se le entorpeció al equipo de Víctor Fernández los entrenamientos previos al partido y, como colofón, el arbitraje de Mottram y la irrespetuosa actitud de la grada holandesa.

Todo ello desembocó en un 4-0 en el que al Zaragoza le señalaron tres penaltis y le expulsaron a Cedrún y Óscar Luis Celada. “Recuerdo la conducta prepotente de Mottram. Nunca olvidaré ese apellido. Tampoco su ‘alientillo’, creo que se metió algún ‘lamparazo’ antes del partido, quizá para el frío”, relata Aguado.

El Zaragoza sumaba numerosas bajas: Pardeza y Poyet estaban lesionados. Sebastián Rambert no podía alinearse ya en competiciones europeas tras haber jugado con el Inter, su club de cesión. Además, Nayim y Solana andaban sancionados. Pero había Zaragoza de sobras en una de sus plantillas históricas, con la vieja guardia de la Recopa y las regeneradoras pinceladas de Morientes, Dani o Gustavo López. Víctor Fernández, en ese partido de vuelta, devolvió a Cedrún a la portería como premio a su trayectoria, y lo acompañó de Belsué, Aguado, Cáceres y García Sanjuán en la defensa; Óscar y Aragón en el eje del equipo; Higuera y Gustavo López en los extremos, y Dani y Morientes en la avanzadilla. Además, jugaron Belman, Cuartero y Gay. “Había más rotación que un año antes en la Recopa, más banquillo. Pero quizá se hizo la transición muy rápido. Llegó gente joven de mucho nivel, pero el ciclo comenzó a acabarse ahí. En dos años, adiós. Pardeza, Higuera o Nayim comenzaron a jugar menos, cuando eran futbolistas, como Miguel y Paquete, aún con dos temporadas de contrato. El equipo no arrancó bien ese año y no nos salvamos hasta el final. Había nivel, pero ofensivamente no rendía bien”, explica Aguado.

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Mottram, ante la presión local.
Heraldo.es

La Supercopa le llegó al Zaragoza en el inicio de la descomposición de un equipo legendario, con muchos problemas en esa liga. Uno de los primeros en decir adiós fue Cedrún: “Aquel partido de Holanda fue el último. A nivel deportivo, era una oportunidad para levantar otra copa, un título prestigioso, pese a que teníamos un equipazo delante. Pero para mí es un día muy triste. Yo apenas jugaba ya, Juanmi y Belman me habían adelantado. Sabía que lo tenía complicado ya. Así que afronté ese partido con muchas ganas, como una ocasión para reivindicarme en lo personal y decir: ‘Aquí está Andoni. Aún tiene vida’. Paré un penalti, pero luego Reiziger se tiró y me expulsaron. Aquello me mató. Me fui solo al vestuario, vestido de portero, y busqué consuelo en mi padre y mi familia. Pasé de la ilusión a la decepción”.

Un Ajax de leyenda

Aquella expulsión terminó de arrancar del partido a un Zaragoza que plantó cara en la primera mitad a un Ajax en el que Van Gaal apostó por Van der Sar; Reiziger, Blind y Frank de Boer; Scholten, Davids, Silooy; Finidi, Kluivert, Bogarde; y Kanú. “Van Gaal era increíble. Antes del partido, vimos que Bogarde, un defensa, iba a jugar de extremo. Belsué, al enterarse, gritó, con su acento mañico: ‘¡Pero a ese ‘animal’ me va a tocar marcar’!”, ríe Aguado mientras lo cuenta. Lo cierto es que el Ajax tenía numerosas bajas: Overmars, Ronald de Boer, Litmanen… Además, Davids y Reiziger, que jugó con el brazo vendado, sufrían problemas debido a un accidente de coche en los días previos. Tanto en la fecha original, como luego, Van Gaal trató de posponer todo los posible la vuelta. “Volamos a Ámsterdam y nos volvimos sin jugar por la nieve. Van Gaal nos tenía miedo. Quiso suspender el partido a toda costa, cuando creo que se podía haber jugado. Pero es que cuando volvimos a la semana siguiente casi no nos dejan entrenar en el estadio, nos metieron en un campo de tierra, con un foco… Aquello era un solar”, rememora Aguado.

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Salida al campo de ambos equipos en el Olímpico de Ámsterdam.
Heraldo.es 

El partido se jugó en el Olímpico, no en De Meer, el viejo estadio del Ajax. “Había allí 60.000 personas metidas. Con 4-0, tuvieron una reacción lamentable, cantando el ‘Viva España’ de Manolo Escobar. El Negro (Cáceres) y yo dijimos: ‘Ya nos han echado a dos, así que ahora a repartir’’, bromea con cariño el ‘6’ eterno. “Otra anécdota imborrable eran los vestuarios. Viejos y pequeños. Tenían los baños fuera, eran públicos. Antes del partido, estaba meando, y aparece en el urinario de al lado Danny Blind, central del Ajax. Y allí estábamos los dos defensas de ambos equipos, mano a mano antes del partido”, narra Aguado. “Van der Sar era un porterazo, marcaría época, me llevo muy bien con él”, resalta Cedrún. “A mí, me impactó Kanú. Medía casi dos metros y se movía como un delantero de 1,80. Eran buenísimos, de verdad. Acumulaban mucha gente arriba. Nosotros éramos un equipo de ir para adelante, pero nos obligaban a tener que protegernos”, analiza Aguado.

Al filo del descanso, Cedrún le paró un penalti a Frank de Boer como otros tantos paró, con puntualidad mítica, en su carrera zaragocista. El balón fue a córner, y en su saque, Aragón la peinó atrás, le cayó a Bogarde, remató, Cedrún voló como una bestia y el rechace le rebotó al gigantón holandés y acabó en la red. Un infortunio que en la segunda parte se encargó Mottram de alimentar de impotencia y resignación: gol de Finidi, penalti y expulsión de Cedrún con gol de Blind, penalti y expulsión de Óscar con nuevo gol de Blind… "Fue un arbitraje muy casero, sibilino", subraya Cedrún. Un 4-0 letal. Al Zaragoza lo echaría pocas semanas más tarde el Deportivo de la Recopa, acabó el año como pudo y se precipitó la caída de un equipo histórico: "Se había acertado con los fichajes de jugadores buenos como Dani, Morientes o Gustavo López”, indica Aguado. “Había una buena combinación de veteranos y jóvenes. No supimos dar ese paso más, con esa plantilla debimos subir el siguiente peldaño. Fuimos grandes, y ese era el momento para ser aún más grandes”, sentencia Cedrún.

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