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¿Quién es Haris Vuckic?

El segundo fichaje del Zaragoza apalabrado para la próxima temporada fue una de las mayores promesas del fútbol europeo cuando solo tenía 16 años. 

Vuckic, con los colores del Twente holandés.
Vuckic, con los colores del Twente holandés.
FC Twente

Su nombre, Haris, indica su ascendencia musulmana, bosnia, por parte de padre, aunque el nuevo delantero del Zaragoza -lo será la próxima temporada- nació en Ljubljana, la capital de Eslovenia, en 1992, mientras Yugoslavia se descomponía en pedazos y la azotaban los odios y las guerras. Haris Vuckic es hijo de su tiempo, como tantos otros futbolistas balcánicos, y creció a toda velocidad subido al fútbol. Con solo 15 años, ya estaba jugando en la Primera División eslovena con el NK Domžale, club que recibiría una multa federativa por hacerlo jugar tan joven a nivel profesional. Mientras tanto, Vuckic quemaba etapas en las selecciones inferiores de su país. A los 18 años, ya estaba en categoría sub 21 y era una de los focos de atención de los ojeadores europeos. Había un mediapunta en Eslovenia que la estaba rompiendo contras otras selecciones, y ahí nació uno de esos relatos que tanto castigan en el fútbol a su protagonista: adolescente prometedor, dinero en juego, actores de todo tipo y pelaje y grandes clubes al acecho. El Real Madrid apareció en escena como uno de sus pretendientes, pero la guerra real por sus servicios la libraron Manchester United y Newcastle, entonces una de las economías más pudientes de Inglaterra.

En enero de 2009, a los 16 años, Vuckic afrontó la decisión que marcaría su vida: se fue al norte del Reino Unido, a la gris Newcastle. Pagaron a su club algo más de 100.000 libras, y en sus categorías inferiores comenzó a foguearse, a la vez que entrenadores como Chris Hughton o Alan Pardew iban metiéndolo en entrenamientos y partidos con discontinuidad y desconfianza. Vuckic creció así en uno de los vestuarios más complicados de Inglaterra, en un equipo inestable aunque en una época buena, con Pardew al mando, y rodeado de algunos de los jugadores mejores pagados de la Premier: Andy Carroll, Kevin Nolan, Ben Arfa, Demba Ba, Cabaye… Nunca se asentaría en el primer equipo, las lesiones zurcieron su experiencia y las cesiones a las categorías menores del fútbol británico se encadenaron mientras su nombre desaparecía de la escena internacional: en 2012, después de elegir Eslovenia en lugar de Bosnia, se despediría de su selección. Tardó 8 años en volver. Sus pasos de media temporada en equipos como Cardiff, Rotherham United, Rangers, Wigan y Bradford City nunca le sirvieron para ganarse su lugar en el Newcastle. Inglaterra no solía explotar la posición de mediapunta y él no solo lo era, sino que era un perfil atípico: corpulento, alto, potente, con más primeros toques que reflexión y regate…

Quien más confió en él en este tiempo fue el entrenador escocés Stuart McCall, quien lo convirtió en seis meses, en 2015, en uno de los ídolos de Ibrox Park, en el mítico Rangers, club que procuraba escapar de la mayor crisis de su historia, de su liquidación. Allí jugó Vuckic, en busca de un ascenso que se escaparía en la final del play off, un total de 22 partidos con 9 goles. McCall se lo llevaría después al Bradford, hasta que en 2017 expiró su contrato con el Newcastle tras 8 años de desventura.

Se fue a holanda, donde jugadores de su perfil y de cultura -balcánicos- siempre dan buenos resultados. Firmó tres años en el Twente: un descenso con poca presencia por una lesión del tendón de Aquiles y un ascenso en el que solo participó un poco por una rotura de ligamentos de la rodilla marcaron su camino. Hasta que esta temporada comenzó. Vuckic, de repente, explotó. Más adelantado, como un delantero enfocado a jugar de espaldas y romper con zancada y potencia al espacio, el esloveno ha sonreído como nunca desde los 16 años. A sus 28 años, vivía, hasta el parón competitivo, la mejor temporada de su vida. Clubes de Holanda de mayor prestigio ya lo acechaban. También en Alemania. Sus 11 goles ampliaban el reclamo, y Vuckic aparecía como una de las revelaciones insospechadas del año en la Eredivisie. Ahí entró en escena el Zaragoza, quien lo ha atado para la próxima temporada. Como es habitual en la mecánica de trabajo del club aragonés, sus técnicos acudieron a verlo en directo antes de Navidad, cuando la selección de Eslovenia lo había recuperado ocho años después.

El acuerdo, pasado el mercado de enero, cristalizó rápido. Vuckic, chico familiar según reconoce su entorno, aceleró sus prácticas de español, una cultura que, según se indica, se ajusta muy bien a su carácter: en el vestuario del Twente su círculo lo componen precisamente los españoles Aitor Cantalapiedra, Javi Espinosa, Oriol Busquets, Pleguezuelo o Matos. Ellos ya le han hablado del Zaragoza y de Zaragoza. Será aquí donde Vuckic trarará de encontrarle el sentido definitivo a aquel prometedor niño de 16 años que se marchó a Inglaterra en 2009.

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