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Igbekeme se entrena bien y estará en Málaga

Vigaray y Luis Suárez, éste al margen este miércoles por precaución, también podrán jugar el domingo.

James Igbekeme, con nueva imagen, durante el entrenamiento de este viernes.
James Igbekeme, con nueva imagen, durante el entrenamiento de este viernes.
Toni Galán

James Igbekeme, pieza básica para el centro del campo del Real Zaragoza el próximo domingo en La Rosaleda de Málaga (16.00) ante la asuencia de Raúl Guti –que fue expulsado en Santander– evoluciona positivamente de su lesión muscular en los aductores que le hicieron ser baja el sábado pasado en El Sardinero. El mediocampista nigeriano se entrenó ayer con el resto del equipo, sin mermas, probando ya sus sensaciones físicas con énfasis, y la respuesta fue satisfactoria.

Víctor Fernández, ya en el viaje de regreso de tierras cántabras, comenzó a barajar la opción de recuperar al africano desde la enfermería como primera opción paliativa a la relevante baja de Guti. Era su objetivo primero y en él viene trabajando desde el martes, de la mano de los médicos y recuperadores del club. Igbekeme, cuya participación en esta liga está siendo irregular, guadianesca y de rendimiento menor respecto a la campaña precedente, viene de experimentar un repunte en su solvencia futbolística en varios partidos de los últimos dos meses. Y, sin Guti, que es el pivote todoterreno del equipo, el sostén físico y de recorrido táctico durante toda la campaña, Igbekeme será en Málaga el que deba sustituirlo.

Junto a la figura de Igbekeme, otros dos futbolistas blanquillos acaparan los focos de atención de Víctor Fernández, los fisios y el área médica. Se trata de dos puntales básicos del equipo: el lateral derecho Carlos Vigaray y el ariete y goleador Luis Suárez. Ambos regresaron de Santander tocados, con problemas físicos notorios. Y los dos están entrenándose con sumo cuidado en los primeros días de esta semana. Un rato en el campo, otro en el gimnasio. Sin forzar ni un ápice.

Vigaray no pudo acabar el duelo ante los santanderinos el sábado pasado pues se le reprodujo durante el partido la sobrecarga en el muslo que le deriva de las dos lesiones fibrilares que sufrió en la primera vuelta, de manera consecutiva y con reincidencia. Es un aviso de que el músculo necesita cuidados extras para que no vuelva a romperse.

Y Luis Suárez, que aún tiene resentimientos y reflejos del fuerte traumatismo que recibió en el tobillo derecho en Elche en una entrada del lateral Gil el pasado 15 de febrero, fue objeto de una falta en Santander en la que le dieron un punterazo justo en la zona dañada. Se temió por su continuidad en el choque de El Sardinero, justo al borde del descanso. Acabó el duelo mermado y, al regreso a Zaragoza, se decidió una semana de entrenamientos personalizados y detallados para que el colombiano pueda estar en Málaga sin dificultades extremas.

Este jueves, la plantilla tendrá una sesión preparatoria extraordinaria. Se trata de un partido ante el filial que, a puerta cerrada, disputarán en La Romareda. Un simulacro del partido que se espera ante los malacitanos dentro de cuatro días. En este ensayo, Víctor Fernández someterá a los tres, Igbekeme, Vigaray y Luis Suárez, a un test de calidad. Una prueba bastante vinculante de cara al fin de semana, en virtud de lo que le transmitan al entrenador los futbolistas afectados.

Todo el mundo es optimista y nadie duda de que el trío de tocados va a llegar a tiempo de formar parte del once inicial zaragocista en La Rosaleda. Eso sí, esta vez, las figuras de Delmás (no convocado últimamente), Dani Torres (con escasa presencia desde su llegada en enero) y, tal vez, el casi inédito Pereira, pueden tomar fuerza desde el banquillo por motivos obvios. Víctor no anda muy sobrado de herramientas.

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