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Zapater, entre mes y medio y 3 meses de nueva recuperación tras ser operado

El capitán del Real Zaragoza pasó por el quirófano este martes en Londres para solucionar su problema en el tendón rotuliano de la rodilla derecha y prolongará su baja, que viene ya desde mayo.

Alberto Zapater, capitán del Real Zaragoza.
Alberto Zapater, capitán del Real Zaragoza.
Aránzazu Navarro

Alberto Zapater pasó en la tarde de este martes, 29 de octubre, por el quirófano en el Princess Grace Hospital de Londres para reparar la rodilla derecha en la zona del tendón rotuliano. Lo intevino quirúrgicamente durante la tarde el prestigioso doctor Hakan Alfredson, sueco afincado en la capital inglesa, una eminencia en la especialidad de patologías tendinosas. Según las noticias procedentes de Inglaterra, la operación fue un éxito.

Y Zapater, a partir de ahora, ya sabe que afronta un periodo de rehabilitación que, en principio, tiene una horquilla de previsión amplia en cuanto a su tiempo de baja para la práctica del fútbol que tendrá que invertir el futbolista: ira desde el mes y medio, si todo va por el mejor de los caminos, hasta los tres meses, si la recuperación discurre por una vía más lenta por cuestiones anatómicas del jugador aragonés, de 34 años.

El ejeano llevará a cabo a partir de hoy una intensa y progresiva labor de readaptación a la vida normal, al movimiento y flexión ordinaria de la articulación dañada y ahora reparada por un especialista de primer orden mundial. Dependerá de la respuesta de su cuerpo que su vuelta a los entrenamientos tenga lugar en el transcurso de unos 45 o 50 días o, por el contrario, que pueda alargarse al doble de tiempo, alrededor de 90 días. El trabajo con los fisioterapeutas será el que vaya marcando el nivel de su progresión, así como las preceptivas revisiones que tendrá que ir pasando en el hospital británico en lo sucesivo hasta que llegue el ansiado momento de su alta médica.

De este modo, tras esta operación de rodilla, Zapater confía en volver a estar útil para el fútbol, bien para mitad de diciembre, o bien para finales de enero. En esa franja temporal del calendario venidero verá la luz su futuro inmediato con el ‘21’ del Real Zaragoza a la espalda. Ahí, empezará a entrenarse de nuevo y a coger la forma física y futbolística poco a poco. Y, en el remate de las previsiones, el capitán blanquillo estaría en disposición de jugar un partido oficial en la segunda quincena de febrero, aproximadamente. O sea, en la recta final de la liga, en su último trimestre.

Cinco meses de baja previos

Alberto Zapater, a día de ayer, ya llevaba fuera de juego cinco meses. Su último partido en la temporada pasada fue el de Almendralejo, el 11 de mayo en aquella victoria por 0-3 en el campo del Extremadura que, a falta de cuatro jornadas, prácticamente supuso la salvación del apurado Real Zaragoza que flirteó con el descenso a Segunda B durante media liga. Jugó los últimos 12 minutos en el estadio Francisco de la Hera, en sustitución de Raúl Guti y hasta ahí aguantó su maltrecha rodilla, su dañado tendón rotuliano derecho, que ya le hizo pasar un calvario a lo largo de todo el curso pasado pero que Zapater, con estoicismo, soportó en su afán de no abandonar al Real Zaragoza cuando atravesaba por una crisis enorme de resultados y llegó a pisar los puestos de descenso a Segunda B en algunas fases del torneo.

De acuerdo con el cuerpo médico del club, con el que ya se había programado el plan hacía muchas semanas, Zapater paró en seco al regreso de tierras extremeñas. Su concurso para la salvación del equipo ya no era perentorio y se metió de lleno en un tratamiento directo, agresivo, con células madre en la zona afectada, en busca de una solución rápida a su mal.

Se creyó, en una previsión muy optimista que, entre el mes que ganaba Zapater anticipando su parón a falta todavía de cuatro jornadas de liga (no jugó ya ante el Sporting deGijón, ni en Málaga, ni contra el Numancia, ni en el final del torneo en Tenerife, ya entrado junio) y el mes de vacaciones de verano, el de Ejea de los Caballeros iba a llegar bien al inicio de la pretemporada, a mitad de julio en la concentración pirenaica de Boltaña. Ahí comenzaron a fallar los planes. Zapater ni se desplazó a la localidad del Sobrarbe y se quedó en casa, a solas con Andrés Ubieto, el readaptador que es clave en los últimos años de fútbol del capitán. Y, en lo sucesivo, pese a intentar reengancharse varias veces en la dinámica del grupo, siempre debió bajarse del tren porque el dolor jamás desapareció y muchos gestos habituales en un partido le resultaban imposibles de ejecutar. Así, hasta ayer.

El capitán tiene previsto regresar a Zaragoza en las próximas horas y, así, poner de nuevo en marcha el reloj de la cuenta atrás. Quiere volver a jugar al fútbol y lo podrá hacer después de, al menos, ocho o nueve meses parado.

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