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Real Zaragoza

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El Zaragoza se desinfla

Seis puntos de 21 posibles y una sola victoria en las últimas siete jornadas: la dinámica del equipo aragonés se agrava y desnuda problemas futbolísticos

Real Zaragoza- Mirandés
Kagawa en el Real Zaragoza- Mirandés
Oliver Duch

El Real Zaragoza está a una victoria de la segunda plaza y sigue en la batalla de las alturas, pero ese argumento ya no convence a casi nadie. Casi es lo de menos. Un espejismo, porque pocos deportes como el fútbol viven tan al día, tan amarrados en el presente, en lo que se siente hoy y ahora.

Cuentan los resultados globales, pero también las señales cercanas. Los signos. Los síntomas. Y al Zaragoza hace días que se le amontonan problemas de diferente consideración, sobre todo, a nivel táctico: el plan de juego del equipo aragonés hace semanas que no es superior al propuesto y trabajado por el rival. Ayer, fue el Mirandés, cuando antes fueron otros. La nueva derrota en La Romareda cava un poco más hondo el bache del equipo: el Zaragoza se está desplomando. Solo ha ganado un partido de los últimos siete posibles, solo ha sumado seis puntos de 21 posibles. Y aun así sigue arriba.

Pero no hay lugar al engaño: esa clasificación no responde al momento real del fútbol del equipo de Víctor Fernández, sino a la dinámica interna de una categoría en la que apenas nadie se mantiene regular, donde reina la igualdad, las rachas efímera y los pronósticos rotos. Quizá sea lo único adonde se puede agarrar este Zaragoza ahora mismos agrietado: su clasificación.

El resto, solo invita a la preocupación, en un equipo que si algo mantenía fiel era su estilo, su identidad, unos valores ahora debilitados en muchos momentos de los partidos, como en la primera parte de ayer contra el Mirandés, similar a la primera contra el Numancia o la primera frente al Fuenlabrada. El Real Zaragoza no solo tiene ya los problemas ante equipos de repliegue y orden, con una idea conservadora del fútbol.

Su falta de soluciones se extiende a otras propuestas rivales. Se puede mirar al empedrado: a la distancia entre la primera y la segunda unidad, a la baja de Vigaray, a la ausencia de Raphael Dwamena, a debates más o menos oportunos sobre las carencias que pueda tener la plantilla… El Real Zaragoza, ahora mismo, sufre problemas más sustanciales que todo eso: desorden ofensivo, inconsistencia, inseguridad, funciones difuminadas dentro del campo, planes de salida de balón, escalonamiento de sus interiores, aportación de sus laterales… En definitiva, de saber cómo jugar un partido de fútbol mejor que el rival.

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