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Gran victoria del Real Zaragoza por 2-0 ante el Tenerife para abrir boca en la temporada

Los goles de Luis Suárez y Javi Ros, de penalti, doblegaron a un excelente equipo canario, que mostró hechuras de equipo grande en La Romareda.

El Real Zaragoza se coloca en la zona alta de la clasificación desde el mismo arranque de la liga tras ganar por 2-0 al Tenerife en el debut del campeonato de Segunda División en esta liga 2019-20. La victoria es de mucho valor, tanto por las formas mostradas por los aragoneses en un complicado partido, como por la imagen de equipo grande que dejó el cuadro canario en La Romareda durante muchos minutos del primer duelo del torneo. Los 3 primeros puntos, trabajados al máximo, se quedaron en casa y Víctor Fernández logró inocular en sus jugadores el espíritu competitivo que desea para toda la campaña que ya está en marcha.

Preciosa de ver fue la primera parte, sobre todo por la propuesta valiente y vistosa del Tenerife, un equipo con mucho fútbol en todas sus líneas. El cuadro zaragocista empezó efervescente, con un Kagawa hiperactivo en las cercanías del área canaria en su debut y con el equipo de Víctor muy enchufado en el estreno liguero. Pero fue un claro espejismo porque durante más de media hora fueron los insulares los que dominaron el balón, el posicionamiento y quienes tuvieron las mejores opciones, varias, de marcar en la portería de un acertado Cristian Álvarez. Por momentos hubo motivos para pensar en que la noche inicial iba a resultar de máxima dificultad, de enorme exigencia. Eso sí, el primer gol de la temporada en La Romareda lo firmó el Zaragoza, por medio de Luis Suárez, cuando el descanso ya se avecinaba. Fue el premio a la paciencia, al saber estar del bloque de Víctor, que durante largo tiempo persiguió sombras y tuvo que desgastarse solo en defender su zona de atrás.

Debió adelantarse el Real Zaragoza en el minuto 2, por medio de Dwamena, al que Kagawa dejó solo ante Ortolá con un toque sutil pleno de calidad. Pero el ghanés, solo en el área, cruzó demasiado y el balón se marchó fuera rozando el palo literalmente. El partido hubiese sido otro bien distinto. El cuadro aragonés tardó mucho en repetir acercamiento peligroso, una infinidad de minutos. Los tinerfeñistas enseguida tomaron el timón y amenazaron con no soltarlo en toda la noche. El despliegue de fútbol mecanizado de los Borja Lasso, Milla, Malbasic, Suso Santana y Naranjo, bien apoyados por los laterales largos Luis Pérez e Isma López hizo mucho daño al Zaragoza, que se mostró más tardo en reflejos y en ritmo de fútbol.

Hasta tres ocasiones seguidas marraron los canarios para ponerse por delante. Malbasic tuvo dos seguidas, una en el 7, con un cabezazo que rechazó Cristian Álvarez con los dos puños bajo palos en una intervención de reflejos, y la otra, en el 13, en un mano a mano que el portero argentino tapó con su cuerpo para enviar a córner un gol cantado. Había tajo para los de Fernández. En el minuto 23 sería Borja Lasso quien disparó raso, solo en la corona del área y, con el guardameta local batido y haciendo ya la estatua, la pelota se fue fuera besando la cepa del palo derecho. Ahí, la cosa olía mal por La Romareda. No reaccionó el Real Zaragoza, bastante grogui entre las combinaciones constantes de los visitantes. Milla, en el 33, tras un rato de calma, lanzó un chut duro desde fuera del área que salió cerca de la escuadra. Otro susto de órdago.

Kagawa se había apagado. Guti abusaba del pase de seguridad, sin rebasar líneas. Ros se vaciaba solo en cortar juego. Soro no encontraba balones que jugar. Luis Suárez estaba ido y Dwamena aislado. Entre el calor agosteño, el Tenerife bajó algo el pistón pasado el minuto 35, como era de prever. Y ahí asomó por fin un Zaragoza más vertical y profundo. Dos penetraciones por la derecha de Vigaray y Soro, con centros deficientes en la culminación, avisaron de la reacción aragonesa. Luis Suárez emergió en el 38 para rematar una contra de Soro, pero el remate raso lo paró bien abajo Ortolá, que se dio a conocer justo en ese instante. Lo que ocurrió es que el portero del Tenerife ya no pudo hacer nada en la siguiente llegada zaragocista. Soro penetró por la izquierda tras un balón largo, asistió al centro a Luis Suárez, que entró como una gacela en el área y, mano a mano, batió con potencia al arquero chicharrero. El 1-0, pese a que desde el prisma canario no fuera justo, era gloria bendita para un equipo, el Zaragoza, lleno de tesón y calma en los momentos difíciles.

El intermedio llegó como alivio para todos, en especial para los de Víctor Fernández, que tenían que arreglar muchas cosas para asegurar los 3 puntos que ya tenían escriturados a esas alturas del partido. Atrás, Atienza y Grippo defendieron con rigor. Más problemas tuvieron los laterales, Vigaray y sobre todo un desdibujado Nieto. Iba a tocar remar con dureza en la segunda parte, que se inició sin cambios en las alineaciones. Sin el balón, el equipo aragonés quedaba menoscabado. Hacía falta más intensidad, más iniciativa en la línea medular.

Como al inicio del choque, la primera oportunidad la tuvo el Real Zaragoza en la reanudación. Un avance de Vigaray hasta el área lo remató Dwamena a la primera, fuera rozando la escuadra, con Kagawa detrás solo. Una pena no haber aumentado ahí la ventaja. En el 52, de nuevo el ghanés rozó el tanto, culminando en semifallo, cayéndose, un pase de Luis Súarez al borde del área, pero la pelota se marchó fuera por un palmo. El partido entró enseguida en una fase de igualdad que dio miedo a Víctor. Su cambio, retiró al ariete Dwamena para meter en el campo al lateral Lasure, era una muestra palmaria de ello. Lasure jugó como extremo, por delante de Nieto. Y Luis Suárez pasó a ejercer de ‘9’ junto a Kagawa, que adelantó su posición. Era ya un 4-4-2 en rombo, o algo similar. Quería taponar espacios el técnico blanquillo.

En el minuto 63, con el Tenerife también mutado con la entrada de otro punta, Dani Gómez, el Zaragoza estuvo cerca de apuntalar la victoria con un triple remate, de Luis Suárez, Lasure y Kagawa, que no encontró puerta tras una buena parada inicial de Ortolá. Los canarios replicaron en la siguiente acción por medio de Milla, tras una melé en el área zaragocista, pero su disparo tocó en un zaguero local y se marchó a córner para respiro general de la grada. Fue la primera llegada con peligro de los insulares en la segunda mitad, ya en el 64. Todo estaba abierto de par en par. Y el partido seguía siendo bonito de ver, interesante a todas caras.

Soro, en el 68, volvió a poner un balón de gol a Luis Suárez en el punto de penalti, pero el colombiano remató raro, mal, fuera. Se iba al limbo de nuevo el ansiado 2-0. El Zaragoza llegaba mucho más que en la primera parte al área rival. Una buena señal de un equipo vivo que, como reclamó Víctor en la previa, estaba sabiendo competir bien en todas las facetas del juego. También en defensa, con seguridad. Se entró en los últimos 20 minutos con el Tenerife aún con vida, pero sin dar tanto miedo como en el arranque del encuentro.

En el 71, Kagawa intentó una frivolidad tras otra jugada del ágil Soro: una vaselina en el área que se le quedó corta y paró arriba Ortolá reculando levemente. En el 74, Luis Suárez ganó la espalda de Carlos Ruiz en velocidad y el central, sustituto del lesionado Spicic poco antes, lo derribó. Pudo ser tarjeta roja, pues era el último defensor. Se quedó en una protestada amarilla. El Zaragoza jugaba al contragolpe con bastante acierto en las salidas, no tanto en las definiciones. Y el Tenerife empezó a ser presa de los nervios, de las prisas. Lasure probó de nuevo suerte desde lejos, en el 78, pero Ortolá rechazó con apuros para evitar ser rebasado. Víctor retiró a Kagawa a falta de 11 minutos y puso en su lugar al joven Blanco, otro debutante, lo que llevó a Soro al centro del ataque. El cincovillés era el mejor del equipo en la segunda mitad.

En el 83, el Tenerife se quedó con un hombre menos por expulsión del citado Ruiz, que golpeó de manera fea a Blanco en el rostro. La cosa se ponía fenomenal para el Real Zaragoza. Dos minutos después, el propio Blanco, que salió del banquillo como un toro, provocó un penalti de Bermejo que pitó el VAR (el árbitro lo sacaba fuera del área de entrada). Y Javi Ros, un titán en la medular el capitán, batió a media altura a Ortolá para certificar el primer triunfo del año, enormemente meritorio por el perfil del adversario. El 2-0 hacía justicia a una notable segunda parte blanquilla. El redondeo final le salió al Zaragoza magníficamente.

El partido acabó entre la ovación de la hinchada zaragocista, feliz por un inicio tan positivo de los suyos en un año que promete grandes vivencias en el estadio. Mejor era imposible comenzar, mucho más tras observar enseguida que el Tenerife es un candidato a estar arriba por la calidad futbolística de sus jugadores. Algo ha cambiado en Zaragoza durante este verano. Que sea duradero es menester.

Ficha técnica

Real Zaragoza: Cristian Álvarez; Vigaray, Atienza, Grippo, Nieto; Javi Ros, R. Guti (Eguaras, 89); Soro, Kagawa (Blanco, 79), Luis Suárez; y Dwamena (Lasure, 58).

CD Tenerife: Ortolá; Luis Ruiz, Alberto Jiménez, Spicic (Carlos Ruiz, 58), Isma López; Aitor Sanz (Bermejo, 77), Milla; Suso Santana, Borja Lasso, Naranjo (Dani Gómez, 58); y Malbasic.

Árbitro: Arcediano Monescillo (Comité Castellano-Manchego). Expulsó por doble amarilla a Carlos Ruiz (72 y 83). Amonestó a Naranjo (24), Luis Suárez (43) y Bermejo (85).

Goles: 1-0, min. 40: Luis Suárez. 2-0, min. 87: Javi Ros, de penalti.

Incidencias: Noche muy calurosa en Zaragoza, con 34 grados. El césped de La Romareda presentó un estado excelente. En las gradas, alrededor de 18.000 espectadores. Se guardó un minuto de silencio en memoria de los abonados y aficionados fallecidos este verano.

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