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El Numancia llegará a La Romareda el domingo con una necesidad extrema

El equipo soriano, dando por descontado que el Majadahonda (actual ocupante de la plaza de descenso) sumará al menos 45 puntos el último día ante el Reus, tiene solo 2 de colchón a falta de dos jornadas.

Un lance del partido Numancia-Real Zaragoza jugado en la primera vuelta en Soria, con victoria castellana por 1-0.
Un lance del partido Numancia-Real Zaragoza jugado en la primera vuelta en Soria, con victoria castellana por 1-0.
Daniel Marzo

Hace solo unos días, muy pocos, el Real Zaragoza-Numancia que va a jugarse el próximo domingo en La Romareda (20.00), ya en horario unificado en toda la Segunda División al tratarse ya de la penúltima jornada de liga, olía a partido de histerias, de atenazamientos nerviosos, de vértiginosa responsabilidad por parte de los protagonitas de ambos bandos. Los dos equipos, metidos de lleno en la pelea por el la permanencia en la categoría de plata, con el descenso a Segunda B pisándoles los talones durante meses (si no salpicándoles puntualmente, caso de los zaragocistas en diciembre), temían jugar una 'final' a cara de perro, mucho más dramática que la promoción de ascenso del año pasado por las mismas fechas, donde el drama recayó en Zaragoza y la felicidad (luego no concluida ante el Valladolid) se fue para Soria. 

Pero no va a ser así. El Real Zaragoza va a acometer ese duelo con el pulso ya firme, sin temblores, sin remordimientos mentales. Llega salvado con dos jornadas de antelación. Ya no tiene ningún problema de los muchos y mayúsculos que ha lidiado durante este deficiente curso que ya toca a su fin. 

El lío gordo lo tiene solo el Numancia. Los sorianos sí que deben viajar a Zaragoza bajo miles de atmósferas de presión. El equipo de Los Pajaritos aún no tiene cerrado su balance de puntos suficientes para pensar que el año próximo jugará de nuevo en el fútbol profesional. Le falta ganar uno de los dos partidos que restan (el otro, el del último día, será en su casa ante Las Palmas) o esperar que el Majadahonda falle en Oviedo (simultáneamente al duelo de La Romareda, pues todos jugarán a la vez). 

Así pues, el perfil del Real Zaragoza-Numancia de dentro de 7 días ya está dibujado en sus rasgos principales: los numantinos jugarán un duelo culminante para su proyecto societario en la élite, mientras que los zaragocistas estrenarán su nuevo estatus de calma chicha, de jugar por el honor, de afrontar un partido por el prurito de la profesionalidad y casi nada más. Tal vez, el de buscar unos cuantos euros más en virtud de mejorar la clasificación final cuanto se pueda, por aquello de los premios en metálico que otorga la LFP en virtud de la comercialización de los derechos de explotación de contenidos audiovisuales en las dos ligas mayores del fútbol español. No es lo mismo acabar 10º que 18º a efectos de caja. 

Por lo tanto, el enfoque de la cita de este año entre Real Zaragoza y Numancia de Soria en La Romareda, ese partido de rivalidad por proximidad regional que siempre tiene un plus especial en los graderíos (la ciudad de España donde más sorianos -de primera o segunda generación- viven es... Zaragoza), va a estar marcado, de inicio, por la paz mental de los aragoneses y los miedos e inestabilidades anímicas de un Numancia que se jugará la vida, literalmente

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