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Real Zaragoza

¿Recuerda qué hecho único ocurrió el año pasado en el Reus-Real Zaragoza?

En aquella derrota zaragocista por 1-0 en el Camp Nou reusense, el griego Samaras jugó su único partido como titular blanquillo y completó los 90 minutos

Samaras, el año pasado en Reus, donde fue titular por única vez en su breve y extraño paso por el Real Zaragoza, intenta cabecear junto a Marcelo Silva.
¿Recuerda qué hecho único ocurrió el año pasado en el Reus-Real Zaragoza?
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El Camp Nou de Reus, campo de reducidas dimensiones en sus graderíos y singular por el formato de su estructura dentro del fútbol profesional, queda registrado en la historia del Real Zaragoza por ser el lugar donde ocurrió una rareza, algo único en la primera visita de los aragoneses para disputar ahí un partido oficial. ¿Lo recuerdan?

El estadio rojinegro fue el sitio donde Georgios Samaras, el mediático fichaje invernal del equipo aragonés en la triste temporada 2016-17, jugó su único partido como titular -y completándolo entero- en su breve y estrambótico paso por el Real Zaragoza.

Aquel día, que casi va a coincidir en fecha con la repetición del mismo duelo en la actual campaña (se jugó el 7 de mayo y era, como esta vez, la 37ª jornada), César Láinez, el entrenador del Real Zaragoza, sorprendió sobremanera a todo el zaragocismo, en todos sus ámbitos, cuando se supo la alineación inicial del cuadro blanquillo. ¡Samaras, titular!, fue la exclamación generalizada una hora antes en el vestuario, en la tribuna de prensa, en el palco, en las gradas, en los alrededores, por Internet, en las radios...

El veterano internacional heleno, mundialista y eurocopista con Grecia durante más de una década, había llegado a Zaragoza totalmente fuera de forma a principios de febrero, del mercado del paro. Desde el área deportiva del club, en plena crisis deportiva, con la destitución de Juliá y la llegada en marcha de Lalo Arantegui y José Mari Barba, que dejaron el Huesca a mitad de curso, el director general, Luis Carlos Cuartero, fue quien decidió su fichaje. Asesorado externamente por el viejo secretario técnico, Pedro Herrera, consideraron que Samaras era un buen bálsamo para calmar el dolor de muelas que era aquel Zaragoza caótico.

Y, al poco tiempo de su sonada llegada al vestuario zaragocista, se vio que se trató de una pifia histórica. Samaras llevaba tres meses sin equipo, tras haber cubierto una temporada en una liga menor de Estados Unidos, donde fue a recuperarse de una lesión en la columna vertebral. Nada quedaba del Samaras de los vídeos, el de Inglaterra, el del Celtic de Glasgow en Escocia y la Champions League, el de Grecia. Apenas podía correr en los entrenamientos. No levantaba las rodillas en el trote, que siempre hacía por la 'calle de dentro', alcorzando metros respecto de los demás.

Antes de ese día en Reus, Samaras había debutado dos ratos con Raúl Agné en el banquillo (fue el segundo entrenador del curso, tras Milla y antes de Láinez), en dos derrotas en La Romareda que acabarían costándole el puesto al técnico: disputó 17 minutos en el 1-2 frente al Nástic de Tarragona y 10 en el 1-2 ante el Sevilla Atlético.

Ya con el nuevo técnico, estuvo 4 minutos en el campo al final del 1-1 ante el Valladolid, también en casa. A Samaras se le utilizaba como gancho en La Romareda, sus fases de calentamiento eran un espectáculo en sí mismas. Y jugó por primera vez fuera de casa en Miranda, apenas 9 minutos, en el triunfo vital para la salvación (0-1) que tendría lugar en Anduva a 7 jornadas para el final de la liga (ya no se vio una victoria más).

Y ahí llegó el episodio de Reus. Samaras sumaba 58 minutos residuales en 5 apariciones más para la galería que en busca de algo útil. Y nadie sabe qué le pasó por la cabeza a Láinez en la previa de la visita al Camp Nou del modesto club tarraconense para darle ese día los 90 minutos al griego. Se explicó ese día que, después de 3 meses de entrenamientos, Samaras había alcanzado ya un nivel mínimo como para empezar a contar más en los planes del técnico aragonés. Esa razón se desmembró y perdió sentido enseguida con el paso de los días, pues el delantero heleno pasó de titular en Reus a no contar en absoluto hasta el último partido de liga, ya anecdótico e inútil, ante el Tenerife (derrota 1-2 para despedir un pésimo año). Ahí, en la bronca de fin de curso, Samaras salió del banquillo (como siempre salvo en Reus) para jugar los últimos 24 minutos. Cómo sería el partido de Samaras en Reus que Láinez lo destarifó para las siguientes 4 jornadas, las decisivas para evitar el descenso a Segunda B.

En la extraña y singular trama del paso de Samaras por el Real Zaragoza, como se ve, Reus supone un hito referencial importante en semejante historia. El delantero de las melenas y las barbas de 'vagabond Moustaki', con su anómalo '5' a la espalda, fue el delantero centro titular blanquillo el año pasado en el Camp Nou reusense. El Zaragoza perdió 1-0 y apenas generó ocasiones de gol. 

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