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Papunashvili pide sitio

El atacante georgiano siempre ha sumado en sus últimas cuatro apariciones, ya fuese con goles, provocando una expulsión o cambiando la dinámica de un partido.

Papunashvili realiza un ejercicio en un entrenamiento del Real Zaragoza.
Papunashvili realiza un ejercicio en un entrenamiento del Real Zaragoza.
Toni Galán

Ya lleva un par de semanas meditándolo Natxo González, ensayando con él entre los teóricos titulares hasta bien avanzada la semana y enfilándole hacia la titularidad, aunque a última hora, tanto contra el Huesca como frente al Rayo Vallecano acabaría conservando a Pombo como acompañante de Borja Iglesias. Al aragonés se le ha apagado la chispa y ha entrado en su versión más irregular, con poco contenido en su fútbol, por eso, una semana más, esa puerta en la delantera se le vuelve a abrir a Giorgi Papunashvili. El atacante georgiano es candidato al once contra el Almería, principalmente, impulsado por la productividad de sus últimas apariciones. Haya jugado poco o mucho en el último mes su aportación siempre ha tenido impacto sobre el equipo, ya sea partiendo de titular o, generalmente, saltando como agitador desde el banquillo.

En las últimas seis jornadas, desde el 11 de marzo, Papunashvili ha contado con oportunidades en cuatro partidos. Se perdió uno por lesión, frente a Osasuna, y, la semana siguiente, también fue baja obligada, en este caso por compromisos internacionales con Georgia. Pero siempre que ha jugado en este periodo ha sumado en una faceta u otra, ya fuese en la titularidad o con minutos en las segundas mitades.

Frente al Lorca, jugó de inicio y aportó un gol en la victoria 3-1 en La Romareda, distinguiéndose como uno de los futbolistas destacados del Real Zaragoza. Luego, llegarían las dos jornadas que se perdió. Pero, incluso así, Papunashvili tuvo destellos: le marcó un gol a Lituania con su selección, el primero de su carrera como internacional, y tres días después dio una asistencia en el duelo contra Estonia.

Avalado por su notable papel con Georgia, retornó a la disciplina del Real Zaragoza. Natxo le sacaría en León al campo a falta de 40 minutos, en los que Papunashvili inyectó descaro y frescura al ataque, aunque esta vez no como delantero, sino en la cabeza superior del rombo, posición del sistema en la que se está adaptando con nota en el último mes. Papu provocaría la expulsión clave de Zuiverloon, al sufrir una fuerte entrada del defensa de la Cultural. Una semana después, contra el Huesca, volvió a contribuir desde el banquillo. Su entrada en el minuto 55 fue determinante para cambiar la dinámica de la segunda mitad. El Huesca vivía su momento en el partido, pero la salida de Papu por Pombo reactivó al Zaragoza, que se estiró y afiló gracias a la verticalidad del georgiano. Y, de nuevo, la semana pasada, contra el Rayo, Papunashvili tuvo influencia directa en el juego del Zaragoza. Salió tras el 2-0, a 20 minutos de la conclusión, y con su intervención, agilizando los ataques y con acciones atrevidas le dio al equipo, a la par de la entrada de Febas, más ánimo y vitalidad. Suyo fue además el gol del 2-1.

Necesitado de un lógico periodo de adaptación por el brusco cambio de cultura y de fútbol tras su fichaje, Papunashvili va integrándose y ganando peso en el Zaragoza. Siempre dejó destellos y fogonazos de calidad en sus primeros meses. Ahora, su fútbol exhibe más solidez.

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