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El timón del Zaragoza

Íñigo Eguaras se ha consolidado en los planes de Natxo González como futbolista indispensable. Es el cuarto jugador que más pases da de la liga y el quinto que más recupera.

Íñigo Eguaras, en un entrenamiento del Real Zaragoza.
Íñigo Eguaras, en un entrenamiento del Real Zaragoza.
Guillermo Mestre

Al juego del Zaragoza le pone orden y sentido desde hace varias semanas Íñigo Eguaras. Su crecimiento en las últimas jornadas y su ascendencia en el fútbol del equipo son la consecuencia a la labor silenciosa que Natxo González ha desempeñado con el mediocentro navarro de puertas hacia dentro. Una confianza que se ha traducido en alto rendimiento y en su consolidación en las alineaciones. Nadie es más fijo que Eguaras en los planes del entrenador en estos momentos.

El impacto de Eguaras en el juego del Real Zaragoza se ha multiplicado desde que el técnico desalojó a Alberto Zapater del centro del campo y destinó al navarro como pivote único, ejerciendo de futbolista nuclear del equipo, como mediocentro posicional. Desde ese sector, Eguaras se está reafirmando como un eficiente distribuidor y como el jugador que marca el paso, mide los ritmos y gestiona los tiempos del fútbol zaragocista. Su rango de pase, la verticalidad y profundidad de sus envíos –véase la jugada del gol al Tenerife el pasado sábado, cómo supera líneas rivales y encuentra a Borja en zona de peligro–, su lectura y visión del juego, y su capacidad para el primer toque y orientarse, representan el catálogo de virtudes de un jugador que siente su propia evolución. "Estoy llegando a mi mejor momento. Es verdad que he tenido fases en las que no he estado bien, por eso me he quedado fuera también. Pero creo que ahora estoy en uno de mis mejores momentos, tanto en juego como personalmente. Y eso se transfiere al campo. Si tú estás bien, el equipo lo agradece. Si cada uno sacamos lo mejor de nosotros, el equipo lo va a notar", explicó.

Natxo González le ha encontrado el espacio y las funciones ideales para que el mejor fútbol de Eguaras resplandezca. Ha ganado personalidad y también peso defensivo. Prueba de esto, principalmente gracias a su colocación, es que es el quinto futbolista de campo que más balones recupera de Segunda (161). Solo mejoran sus cifras Garrido (Cádiz/171), Aitor Sanz (Tenerife/167), Laure (Alcorcón/164) y Alcaraz (Almería/163). "Siempre me he sentido cómodo siendo el único pivote. Me gusta arriesgar, tener personalidad. Al final, lo que un jugador quiere es sacar lo mejor de sí mismo. Y, cuando las cosas van mal, dar un paso adelante y llevar el peso del juego. A mí me gusta. Y si el míster sigue pensando que debo hacerlo, pues ahí seguiré", analizó el futbolista del Real Zaragoza.

Sus números con la pelota también le sitúan entre los más destacados de La Liga. Su sentido del riesgo y la dificultad de sus pases (casi siempre buscando filtrarlos a la espalda del centro del campo o la defensa rival) le hacen perder alguna pelota peligrosa, un peaje consustancial a su modo de entender la gestión del juego. Eguaras es el cuarto futbolista que más pases (1.184) da de la categoría. Solo Yeray (Cultural/1.474), Seoane (Lugo/1.205) y Ortiz (Cultural/1.192) mejoran sus registros. Hasta llegar aquí, no obstante, Eguaras no ha disfrutado de una temporada sencilla. Natxo tardó en reconocerlo como un futbolista indispensable. "Quedarme fuera de la convocatoria el día del Huesca, mentalmente me hizo bien. Me di cuenta de que tenía que cambiar la situación. Y poco a poco he tenido esos minutos que no estaba teniendo anteriormente y ahora me encuentro bien", apuntó.

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