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Zapater establece las coordenadas para la reacción del Real Zaragoza

El capitán, portavoz del grupo en el regreso al trabajo, subraya la necesidad de blindar La Romareda y de empezar a ganar varios partidos seguidos.

Zapater, este miércoles en el primer entrenamiento tras el parón navideño.
Zapater establece las coordenadas para la reacción del Real Zaragoza
Toni Galán

Como estaba previsto, el primer portavoz del vestuario del Real Zaragoza en el regreso de las vacaciones de Navidad fue este miércoles Alberto Zapater, el capitán del equipo. Y el ejeano, con su habitual franqueza y claridad de discurso, estableció las líneas básicas por las que ha de reconducirse el equipo desde ya mismo para eludir el peligro de la cola de la clasificación y, paso a paso, poder aspirar a medio plazo a cotas más ilusionantes.

La plantilla es sabedora del deficiente rendimiento que han dado desde agosto a diciembre. También conocen el nerviosismo generado dentro y fuera del club por esas taras en su solvencia como equipo. Y no desconocen que, de no mediar una reacción inmediata, la estructura establecida en el proyecto de este curso 2017-18 se agrietará sin paliativo alguno desde el prisma deportivo.

Zapater, de entrada, dejó una idea crucial, tal vez la mollar de cara a lo que resta de campaña, que son casi seis meses: lograr, como sea, que el Real Zaragoza sea un bloque rentable cuando juega como local, cosa que no ha sucedido jamás hasta hoy. "En casa es, al final, donde se nos está yendo todo. Perdemos muchos puntos en casa y tenemos que lograr que La Romareda sea un fortín. Si hubiéramos sacado lo que debíamos, estaríamos mucho mejor", espetó el cincovillés con sinceridad cristalina.

Del lío clasificatorio en el que se ha metido el Real Zaragoza tras las primeras 20 jornadas, a solo 3 puntos de la zona de descenso a Segunda B y alejado ya a 11 puntos de la promoción de ascenso y a 13 del ascenso directo, solo puede salirse a base de victorias, de un flujo constante de rentas que lleguen en una tacada enlazada de jornadas. El remedio requiere de rapidez, ya no será suficiente un ritmo cadencioso de puntuación como en otras fases más incipientes del campeonato. En el vestuario son conscientes: "Yo no soy mucho de estadísticas. Pero cuando llevas unas cuantas jornadas, las podemos sacar.  Vosotros (por la Prensa) y nosotros. Y está claro que no estamos consiguiendo una dinámica buena de resultados seguidos en lo que va de liga", admitió el capitán Zapater.

"Si hubiéramos ganado los dos últimos partidos, nos hubiese permitido estar ahora en un buen lugar en la clasificación. Pero, aun así, no habríamos hecho las cosas bien en la primera parte de la liga", apostilló en tono de autocrítica a modo de acicate para que todo el mundo, ahí dentro, entienda lo que a partir de ahora es preciso ejecutar cada fin de semana.

Porque, la moraleja de este análisis tan nítido todavía puede extraerse con tintes optimistas. Aún es posible pensar, soñar, desear un camino apacible y lleno de vivencias positivas si el Real Zaragoza, sus sujetos protagonistas, son capaces de reconducir sus malos pasos. Zapater cerró así las coordenadas que debe seguir el equipo a partir de que la liga se reanude el 6 de enero, en La Romareda ante el Barcelona B y, de inmediato, una semana después, con otro partido en el estadio municipal frente al Tenerife: "La igualdad te permite que, pese a todo, puedas estar en disposición de engancharte a la parte de arriba de la tabla. Ahora tenemos dos partidos seguidos en casa que, esperemos, seamos capaces de sacar adelante".

Ganar. Solo ganar. Cuanto más, mejor. Y sin demoras. Y haciéndolo siempre, con escasos errores, en La Romareda. Empezando ya mismo frente al filial del Barça y el Tenerife en los dos primeros duelos de 2018. Por ahí se administra la medicina que salvará al Real Zaragoza actual de problemas mayores. En la caseta lo saben.

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