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Real Zaragoza

La primavera de Febas

El joven futbolista se ha revelado como una prometedora aparición en la categoría de plata. La llamada de Celades para la selección sub 21 le confirma con un diamante en bruto

Febas, en un entrenamiento del Real Zaragoza
La primavera de Febas
Raquel Labodía

Caen las hojas de otoño en la calle, pero al Zaragoza aún le brota alguna flor. Aleix Febas se ha consolidado, con permiso de Borja Iglesias, como la mayor revelación de este comienzo de temporada. Una aparición portentosa y primaveral en el fútbol profesional de un futbolista que ha recibido la llamada de la selección española sub 21 como la confirmación de un diamante en bruto que se pulimenta y abrillanta sobre el césped de La Romareda.

Todo cabe en el sistema de rotaciones de Natxo González, quien ya le sentó sorprendentemente en la suplencia en la segunda jornada contra el Granada, pero Febas se posiciona como uno de los grandes argumentos del Real Zaragoza en su asalto mañana lunes al Carlos Tartiere. Estrenará así Febas contra el Oviedo la condición de futbolista internacional sub 21 -a falta de su debut, como es obvio-, tras una citación de Albert Celades que le incluye en el selecto grupo de talentos jóvenes del fútbol español. Una generación ingente en calidad y en nombres lujosos, con la misión de conducir a la selección nacional al Europeo de 2019, pero, sobre todo, a los Juegos Olímpicos de Tokio 2020: desde Jesús Vallejo, a Dani Ceballos, Marco Asensio, Carlos Soler, Mikel Merino, Odriozola, Oyarzábal, Borja Mayoral…

Hueco en esta ambiciosa camada ha encontrado Aleix Febas. A sus 21 años, apenas ha pagado peajes en su debut en el fútbol profesional. En su entorno, celebran su aterrizaje en el Real Zaragoza, el calor del club y de la gente, un sustrato ideal desde el que crecer y tomar cuerpo de futbolista serio y con poso en un futuro. Le faltan muchas cosas por corregir, pero su energía, técnica y osadía ya han despertado entusiasmo en la grada de La Romareda. El pasado domingo, durante el enfrentamiento del Real Zaragoza con el Nástic de Tarragona, se sacó de la chistera un eslalon asombroso al que La Romareda dedicó una recompensa coreando el nombre de Febas. Fue una declaración de intenciones y el primer signo de reconocimiento de una grada generosa con el talento y los futbolistas como Febas.

Al centrocampista de Almacellas se le ha podido reconocer en diversas funciones dentro del modelo de Natxo González, cuestión que realza su versatilidad táctica y su capacidad para asumir diferentes roles y posiciones. Siempre dentro de su rombo creativo, Febas se ha desempeñado como mediapunta y como interior, independientemente del sectos: ha jugado en la derecha, como contra el Granada en Copa del Rey o en la izquierda, como frente al Nástic. Siempre dejando la huella de su estilo: un futbolista agresivo con la pelota, de desequilibrantes conducciones, hábil a la hora de romper las líneas del rival con un regate que esconde en su físico menudo con una inusitada facilidad, como si fuera el veneno de una avispa (ya es uno de los máximos regateadores de la liga). Mide poco más 1,70, pero en su ligero cuerpo cabe mucho fútbol.

Le resta aún un largo camino de aprendizaje y madurez, controlar impulsos y medir los momentos y necesidades del juego, pero Aleix Febas ya va dejando pistas por el camino de que el Zaragoza puede tener en su fútbol un motivo de alegría y crecimiento.

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