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La defensa zonal en el balón parado y el portero (Ratón), al descubierto

Natxo intenta implantar en el Real Zaragoza el 'método Reus'. De momento, la singular fórmula, chirría. El técnico insistirá, pero sin obcecarse.

Momento en el que el Mirandés anota el tanto a la salida de un córner este sábado. Albístegui empuja solo en el segundo palo, tras irse toda la defensa hacia delante y quedarse el portero Ratón clavado bajo palos.
La defensa zonal en el balón parado y el portero (Ratón), al descubierto
Aragón TV. Captura.

El gol del Mirandés, que supuso el 1-0 y la inesperada derrota del Real Zaragoza este sábado en la localidad burgalesa en el segundo amistoso de pretemporada, fue el encendido de una alarma. La que denuncia las dificultades de asimilación que está teniendo el nuevo equipo blanquillo para asumir la defensa zonal del balón parado que quiere implantar Natxo González para este año. En la primera parte, ya hubo dos avisos por mala práxis defensiva en sendas faltas volcadas al área por los mirandeses. El pasado miércoles, en Logroño, también se dieron dos balones colgados que generaron dos ocasiones de gol (sobre todo un remate del central Caneda tras un córner, que rozó el poste por fuera).

El entrenador vitoriano trata de trasladar al reconstruido Real Zaragoza el singular método táctico que prácticó durante los dos últimos años en el Reus, su anterior club. Una aplicación de pizarra que, con otros equipos suyos, como el Sant Andreu, también había manejado con mayor o menor soltura y eficacia, aunque fuese en Segunda B.

Se trata de un mecanismo complejo, que requiere destreza, compenetración máxima entre todos los hombres que forman en una muralla lineal de seis piezas y, sobre todo, el portero. Los cuatro restantes, que han de ubicarse en distintos puntos del área propia en busca de segundo balones, son igualmente vitales para que el hecho defensivo salga bien cada vez que el rival vuelca al área un córner o una falta lateral o frontal lejana. No es fácil de aprender si se parte de cero. Y, obviamente, salvo los laterales, Benito y Ángel Martínez, que han llegado con Natxo del referido Reus y saben de carrerilla todos los trucos del caso, el resto de futbolistas están percibiendo la enorme exigencia de atención e inteligencia que necesita este tipo de forma de defender.

En Boltaña, fue el segundo de Natxo, Bernardo Tapia, el encargado de explicar, in voce y en la práctica, las cuestiones básicas de esta pauta defensiva que el cuerpo técnico quiere aplicar en el Real Zaragoza. Lo hizo varios días, con repeticiones, con casos concretos que luego se dan en el juego. La línea debe partir desde muy atrás, casi metida en el área pequeña, para acometer el balón de frente y despejar, sin dar lugar a los letales balones peinados o prolongaciones de los rivales que son casi gol por definición. Eso obliga a salir al unísono justo un segundo antes del golpeo del lanzador para forzar el fuera de juego, para permitir que el guardameta pueda cubrir con su salida el espacio entre los palos y la espalda de su zaga en movimiento hacia el exterior. Es un engranaje que debe funcionar engrasado, como un reloj. De lo contrario, un fallo es sinónimo de peligro máximo. De gol, como en Miranda.

En el Reus, este epígrafe defensivo fue buena parte del éxito del curso pasado, en el que los tarraconenses fueron los menos goleados de la liga en Segunda en el año de su debut, con solo 29 goles recibidos en 42 jornadas. Por eso, Natxo sueña con poder trasvasarlo a su nuevo Real Zaragoza. Voluntad lógica, loable y que sería un enorme avance para mejorar notablemente las hechuras del equipo blanquillo de cara al nuevo curso.

?????Va a seguir insistiendo, pero sin obcecarse. Eso lo dejó claro el técnico a la conclusión del partido de Miranda. “Lograr que esto funcione solo es cuestión de trabajo. Pero si trabajando mucho vemos que seguimos teniendo problemas… entonces ya veremos lo que hacemos”, avisó.

“La línea defensiva en balón parado se marca muy atrás. Sí. Eso es lo que buscamos. La experiencia que tengo en este sentido me dice que me ha ido bien. Hay que ir trabajándolo, con flexibilidad, y veremos a ver si aquí en Zaragoza también lo podemos aplicar y consolidar. Si no es así, variaremos. Para eso están las pretemporadas, ¿no?", concluyó al declarar sus intenciones iniciales. De la habilidad del equipo y de la capacidad individual para asumir este peculiar modo de defender en estático por parte de los jugadores del actual Real Zaragoza depende que Natxo prosiga con su doctrina. Si llegado un día concreto la cosa no va bien, González se vería abocado a recurrir a un método más sencillo, más convencional, más fácil de entender y aplicar.

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