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Real Zaragoza

Marcelo vuelve a su primera casa en España

El central del Real Zaragoza llegó al fútbol español de la mano del Almería, con 21 años, a Primera División procedente del Danubio uruguayo.

Marcelo Silva en su primera etapa en el Almería, en 2010, con solo 21 años, pelo largo y cara juvenil. En sus primeros pasos en España marcó a Messi y Cristiano Ronaldo en sus enfrentamientos contra el Barcelona y el Real Madrid.
Marcelo vuelve a su primera casa en España
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Este Almería-Real Zaragoza del domingo (20.30) es muy especial para Marcelo Silva. El central zaragocista siempre tendrá a la capital almeriense y al club rojiblanco como algo grande en su vida, en su carrera profesional como futbolista. Porque fue ahí, en el estadio de los Juegos Mediterráneos, donde Marcelo se dio a conocer para el público español, donde nació para el fútbol europeo de la mano del Almería. Fue el club andaluz quien le hizo cruzar el Atlántico por primera vez para jugar en una liga grande: la Primera División de España, donde en 2010 militaba la UD Almería que ahora se debate entre la vida de la permanencia en Segunda y el descenso letal a Segunda B.

Marcelo Silva vuelve con el Real Zaragoza al que fue su primer hogar español. Con solo 21 años, aspecto juvenil, pelo largo y rizado, a veces sujeto con una ancha cinta, el emergente Marcelo debutó en Primera vestido con los colores del Almería ante el Espanyol. Y tuvo la opción de marcar en su fulgurante estreno a los mejores, a Messi, a Cristiano Ronaldo... Lucía el dorsal '3' del cuadro sureño y su mentor fue Juan Manuel Lillo, el entonces entrenador emblema del mejor Almería moderno.

En su primer año jugó 21 partidos, más de 1.800 minutos, y hasta marcó un gol al cuadro españolista en un triunfo por 3-2 del Almería en el campo donde ahora va a jugarse los cuartos con el escudo del Real Zaragoza en el pecho. Era la liga 2010-11, hace ya siete temporadas. Pero fue el año malo que arrasó la era Lillo con el descenso a Segunda. Marcelo llegó en mal momento al lugar. Ni Olabe, ni Oltra, relevos en el banquillo durante aquella campaña, pudieron evitar el fracaso final. Y eso que Silva compartió once inicial con los Piatti, Diego Alves, Feghouli, Ulloa... no tenía mal equipo el Almería aquel.

En la segunda campaña de contrato en el club andaluz, en Segunda División, Marcelo Silva dejó de entrar en los planes del nuevo cuerpo técnico, encabezado por Lucas Alcaraz, que no acabaría el curso, siendo sustituido por Esteban Vigo, el 'Boquerón' (los almerienses de Aleix Vidal, Soriano, Corona y compañía fracasaron, quedaron en 7ª posición y no optaron al ascenso). El central uruguayo solo jugó en dos partidos, al inicio del torneo, ante Córdoba y Numancia, y cayó en el ostracismo. En enero fue cedido a su club de origen, el Danubio de Montevideo de su país, y se marchó bastante abollado y sin saber si su aventura española iba a tener continuidad. Se le 'acusaba' de ser joven e inexperto en un equipo que necesitaba mucho más oficio en la retaguardia.

Tras el fiasco de ese año, en la repetición del Almería en Segunda, el club andaluz reclutó a Marcelo Silva de Uruguay. Fue decisión de Javi Gracia, el siguiente timonel del banquillo. Y todo un acierto por todas las partes. Esta vez, en la promoción, los almerienses sí que recuperaron la Primera División en un nuevo y peleado ascenso. Ahí estuvo Marcelo como pieza útil, con apenas 23 años, con Aleix Vidal, Casquero, Soriano, Corona, Ulloa, Verza, Aarón Ñíguez, Iago Falqué, Charles... un plantillón en Segunda. El ahora zaragocista jugó en 21 partidos, más de 1.700 minutos. Entre ellos, el último y decisivo encuentro de la final de la promoción, donde ganando 3-0 al Girona, el estadio Juegos Mediterráneos que ahora volverá a pisar fue una fiesta colectiva para celebrar el ascenso sobre el césped. Marcelo estuvo ahí de rojiblanco.

Para poner punto final a su irregular paso por Almería, Marcelo Silva vivió un cuarto año duro y negativo para sus intereses en tierras andaluzas. De nuevo en Primera, ya con 25 años, el nuevo entrenador del equipo, Francisco Rodríguez, no lo tuvo en sus planes nunca. En los 9 meses de liga solo lo alineó dos veces, contra el Atlético de Madrid y finalmente frente al Osasuna. Dos ratos en todo el torneo. El Almería se salvó in extremis (fue 17º), así que, estaba claro, su periplo en el sur estaba concluido. De ahí, voló a Las Palmas, Valladolid... y a Zaragoza el pasado verano. 

Esta es la historia de Marcelo Silva. Uno de los puntales fundamentales del titubeante Real Zaragoza del presente. Un hombre básico en el equipo. Que, en Almería, creció y maduró entre vicisitudes de todo tipo, buenas y malas. De aquel melenudo barbilampiño que aterrizó en Almería procedente de Montevideo en el verano de 2010, Marcelo ha pasado a ser un serio, fornido y rentable zaguero en la categoría de plata. Su bautismo en Primera, delante de los grandes, dejó su poso, aunque su trayectoria luego no discurriera por donde soñó. Un partido diferente para él este del domingo. Almería fue la puerta de Europa, de España, para él cuando era un joven defensor charrúa que aspiraba a todo al probar fortuna en el viejo continente.

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