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Real Zaragoza
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Laterales de largo recorrido, apuesta de Milla

Fran e Isaac por la derecha, Rico y Casado por la izquierda, son instados a cubrir todo el campo como bisagras de los cambios puntuales de los sistemas tácticos.

Fran, en posición de extremo derecho, avanza sobre la portería del Teruel. Detrás se observa a Morán, junto a Popa, incrustado como tercer central en esas fases del juego.
Laterales de largo recorrido, apuesta de Milla
Antonio García/Bykofoto

En tiempos pretéritos, los defensas laterales eran las piezas menos relevantes en los desarrollos tácticos de los equipos. En el tablero de ajedrez del terreno de juego, meros peones: Con escasos movimientos de zona. El paso de los años fue dotando a esos dos jugadores de un creciente valor estratégico. Y, si Luis Milla consigue lo que persigue desde el inicio de la pretemporada, el Real Zaragoza de esta temporada se moverá en la pizarra de los partidos en virtud del posicionamiento de sus laterales. La prueba experimental de Teruel en estos dos sectores del campo, las bandas, ya había tenido antecedente en la probeta de Tarragona. Forma parte de las manivelas, de los cambios de agujas que Milla desea poder manejar con fluidez desde el banquillo cada fin de semana, según se den los desarrollos de los partidos de la próxima liga. 

En Pinilla, los laterales titulares fueron Fran, por la derecha, y Casado por la izquierda. En teoría -ahora es muy aventurado asegurar nada al respecto-, los suplentes de Isaac y Rico, dueños de los respectivos puestos el año pasado. Cuando el Real Zaragoza salía desde atrás, ambos se ubicaban pasado el centro de campo, en terreno contrario, iniciando los movimientos de extremos. Tuvieron toda la banda para su administración. Desde la zaga hasta la línea de fondo en ataque. Para ello, Xumetra se metía hacia el centro desde la parte diestra y Cani, a su libre albedrío, nunca ocupó la izquierda y trabajó siempre en el cono interno del ataque. Fran y Casado, los defensas de las alas, fueron dos delanteros más en diversas acciones de combinación larga, con el objetivo tanto de centrar balones a los dos puntas y a los llegadores como de rematar ellos mismos si era preciso (Casado, de cabeza, estuvo a punto de marcar el 0-1 en el minuto 9 a bocajarro, a centro precisamente de Fran desde el otro lado).

Fue enormemente llamativo este dispositivo de Milla. Mucha gente por dentro, con abundancia de permutas. "Queremos ser un equipo imprevisible, que el adversario no nos espere porque somos previsibles", es su razonamiento de trazo grueso, frase que introdujo en su análisis del ensayo de Pinilla. Este largo recorrido, de arriba a abajo del campo pegados a la cal, repercute en el resto de los posicionamientos del equipo. Cuando los dos laterales se van al ataque, el pivote central (en Teruel, Morán) recula y se incrusta como tercer central, en este caso entre Popa y Cabrera. Ese es el cierre de tres mientras dura la acción ofensiva del Zaragoza. El dibujo pasa a ser un 3-5-2. O, según se mueve el rival en la presión, un 3-1-4-2, con Javi Ros de eje central momentáneo (así marcó el primer tanto en Pinilla), los laterales secundando por fuera a la segunda línea (a Xumetra y Cani en el caso de Teruel, ambos empujados hacia el interior) y los dos delanteros -Ángel y Dongou- en vanguardia abriendo huecos y buscando balones filtrados con veneno por los pasadores.

En este caso, Fran y Casado tienen buen disparo a puerta (Fran dispuso de dos ocasiones en el área en la segunda mitad). Los otros dos laterales del equipo, Isaac y Rico, también. Tal vez, si esto funcionase, este año lleguen varios goles al haber general desde los carriles. Milla, en la segunda parte, movió el sentido de la pizarra y, en la banda derecha, colocó un doble lateral para ejecutar constantes permutas en el sube y baja de las jugadas. Isaac actuó por detrás de Fran, que se adelantó como extremo. El pasado sábado, en Tarragona, la misma prueba la llevó a cabo por la izquierda, donde Rico se quedó atrás y Casado desempeñó el rol de extremo por delante del burgalés. Es otra opción que permite percutir ofensivamente con dos peones a la vez y, en sentido contrario, contar con un apoyo seguro para el lateral en caso de acoso del contrincante

De lo poco consistente que se ha podido observar en lo que va de temporada aparece esta versatilidad de los laterales. No en vano, es una doble posición que está completada, con sus cuatro protagonistas firmes, desde el mismo inicio del verano.

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