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Real Zaragoza

El inconveniente de la portería sigue sin resolverse

Se fue Alcolea pero vino Irureta. Así que Milla sigue trabajando con cuatro porteros a la espera de aclarar las salidas de Manu Herrera y Whalley.

Manu Herrera y Whalley, los dos porteros a los que el Real Zaragoza busca nuevo acomodo, entrenándose juntos la semana pasada en Boltaña.
El inconveniente de la portería sigue sin resolverse
Javier Broto

Irureta, Ratón, Whalley y Manu Herrera han entrenado juntos este domingo, 31 de julio, en la Ciudad Deportiva. Cuatro porteros en un puesto en el que la planificación del área deportiva solo contempla dos durante la temporada. Es decir, después de 20 días de pretemporada y a falta de tan solo otros 20 para que empiece la liga, el inconveniente de orden estratégico que provoca esta anómala situación sigue activo y sin solucionarse en los despachos del club. No es tarea sencilla y los hechos están siendo tozudos al respecto.

Se desatascó hace semana y media la salida de una de las piezas de este puzle indeseado, Alcolea, que se marchó desde la estadía en Boltaña rumbo al Toledo en calidad de cedido. Pero enseguida vino el nuevo guardameta, el que tiene este año los galones de titular, Irureta, procedente del Eibar. El director deportivo, Narciso Juliá, tiene desde junio la encomienda de extraer del elenco de arqueros a tres de los que tienen contrato en vigor con el Real Zaragoza. Por el momento, solo se ha consumado el caso de Alcolea. Falta por definir qué ocurre con Manu Herrera y con Whalley.

A Manu Herrera, de 35 años, que llegó el año pasado desde el Elche como especialista veterano y experto para dotar al marco zaragocista de personalidad y estabilidad tras unos años sin referencias en el puesto, el club le quiere rescindir el contrato que firmó hace 12 meses. Le queda un año de compromiso y el área deportiva hace días que trasladó a Herrera y su entorno su idea de que no se cumpla. Se instó al guardameta a buscarse equipo, iniciativa que también acometió el propio Real Zaragoza. Pero no ha cuajado nada en este tiempo transcurrido. Es más, las posibles opciones en equipos del fútbol español que necesitaban porteros y se sabía que iban a fichar nuevos protagonistas para esa posición, han ido decayendo al llevarse a efecto contrataciones de otros cancerberos que estaban disponibles en el mercado. El final de esta historia, aún por escribirse, es tan urgente como intangible en el arranque de agosto.

A Óscar Whalley, joven de 22 años que debutó con el Real Zaragoza en Segunda hace dos campañas y jugó la pasada cedido en el Huesca, se le ha sugerido un nuevo año a préstamo en otro club en busca de los minutos que con Milla no tendrá, ya que el club ha apostado por el filial Ratón (tiene 23 años, uno más que Whalley) como suplente de Irureta. Juliá le confirmó este hecho en Boltaña en su fugaz visita del pasado fin de semana. El entrenador también refrendó las intenciones de la SAD con el portero canterano. Pero no hay comunión de intereses y el asunto se está demorando mucho más allá de lo previsto y de lo que es recomendable para todas las partes. 

Para añadir más confusión a este lío de la portería, Milla -bajo la tutela evidente del área deportiva- se llevó convocado a Whalley a Tarragona y dejó en tierra a Ratón. Cambió el orden de los papeles por motivos puramente técnicos, sin lesión alguna de por medio ni otra causa de fuerza mayor que justificase que Ratón no fuese al Nou Estadi este sábado. "Whalley en uno más", vino a explicar lacónicamente Milla en la sala de prensa del estadio tarraconense cuando se le preguntó por este extraño caso. Rareza que todavía quedó más enfatizada al concluir el amistoso ante el Nástic sin que el citado Whalley saliera del banquillo. El único jugador que completó los 93 minutos fue el guardameta Irureta. Ahí, bajo palos, Milla no dio minutos al suplente. Es decir, la intuición de que Whalley viajase a Tarragona para ser expuesto en el escaparate tampoco acabó teniendo sustento. Viajó en balde

Arranca ya la cuarta semana de la pretemporada y el rigor en los puestos de la portería está todavía por establecerse de manera firme. Por ahora, la estructura -repleta de provisionalidad- con la que se inició el nuevo curso tras las vacaciones sigue sin una resolución adecuada.

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