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Real Zaragoza

El sueño del ascenso se diluye en La Romareda

El Real Zaragoza, que comenzó muy bien y mereció más en la primera parte, se hundió ante un Girona que deja la eliminatoria casi sentenciada.

Un momento del Real Zaragoza-Girona
Un momento del Real Zaragoza-Girona
TONI GALÁN/ A PHOTO AGENCY

El día de la ilusión acabó en la noche de la decepción. El sueño del Real Zaragoza, el del ascenso, se diluyó en La Romareda. El Girona solo tardó 22 minutos en hacer dudar al Real Zaragoza, 45 en darle el segundo golpe al conjunto blanquillo y 58 en acabar con casi cualquier esperanza de jugar el próximo año en Primera División. Ahora solo queda agarrarse a la fe y esperar el milagro.

El entrenador decidió mantener el sistema de tres centrales y carrileros que le funcionó en la visita a Montilivi, aunque con alguna novedad en el once, como la entrada de Rubén en la defensa. En el centro del campo optó por Ruiz de Galarreta  y la principal duda, la de la portería, la resolvió apostando por un Óscar Whalley que tardará en olvidar este partido.

Pese a la lluvia que cayó durante todo el día en la capital aragonesa, La Romareda registró la mejor entrada de la temporada. El apoyo de la afición, consciente de la importancia del partido, se reflejó en la actitud del equipo, que avasalló al Girona durante los primeros minutos. Los jugadores blanquillos despejaron cualquier duda sobre su estado físico tras el partido ante el Leganés y fueron más intensos que los gerundenses, que apenas lograban rebasar la línea del centro del campo. Los primeros 20 minutos fueron de los mejores que se han visto esta temporada en La Romareda, con un Real Zaragoza que no renunciaba al control del balón y que generó muchas ocasiones,  varias de ellas claras.

Los zaragocistas estuvieron cerca de adelantarse en el minuto 9 gracias a una doble ocasión de Rubén y de Vallejo que acabó sacando un defensa prácticamente en la línea de gol. Los dos centrales del Real Zaragoza buscaron todos y cada uno de los muchos balones que sus compañeros centraron al área, pero se toparon con un Becerra muy seguro. El portero fue uno de los mejores jugadores de su equipo y salvó varias ocasiones muy claras de los aragoneses, sobre todo un remate de Dorca en el que sacó una mano prodigiosa cuando casi se celebraba el gol en La Romareda. También pudieron adelantarse los blanquillos con un disparo lejano de Pedro y con un mal rechace de Sandaza que a punto estuvo de meterse en su propia portería.

Pero el monólogo del Real Zaragoza duró 22 minutos, hasta que un gravísimo error de Whalley se convirtió en un regalo para el Girona, que apenas había tenido ocasiones hasta entonces. El portero recibió un balón en el lateral del área y, en lugar de despejarlo, intentó meterlo en el área para cogerlo con la mano. No le dio tiempo, ya que Mata ya estaba acechando y le robó el balón para trotar, sin ninguna oposición, hasta la línea de gol.

El golpe fue demasiado duro para el Real Zaragoza, que ya no se repuso, y le dio alas a un Girona que llegaba tocado de la última jornada, pero que le traspasó su depresión al conjunto blanquillo. El 0-1 les dolió a los de Popovic, tanto por el error que lo propició como por la injusticia del resultado. Tras el primer tanto el partido se igualó, aunque los aragoneses siguieron acumulando ocasiones. Primero, un posible penalti por una mano dentro del área que no señaló el colegiado, Valdés Aller, demasiado permisivo con las constantes faltas del equipo catalán durante todo el duelo.

Poco después el remate de Dorca, en el minuto 41. Pero del posible empate del Zaragoza se pasó al segundo tanto del Girona, que llegó en el minuto 44, cuando apenas quedaban unos segundos para el final de la primera parte.

El Real Zaragoza había sacado casi una decena de córners, y el conjunto catalán marcó en el primero que tuvo. Whalley, con dudas tras su fallo, no salió a despejar el balón y Lejeune, sin oposición, remató a la red desde el borde del área pequeña. Ya no hubo tiempo para más.

Sin fuerza en la segunda parte

En la segunda parte el Real Zaragoza salió ya aturdido, y el cansancio que no había aparecido en la primera media hora comenzó a pesar en las piernas de los jugadores. La gasolina se acabó totalmente en el minuto 58 con el tercer gol del Girona, también de Mata, que definió a la perfección ante Whalley y dejó sentenciada la eliminatoria. La grada de La Romareda, muy animada durante todo el partido, también se quedó muda.

La última media hora fue una sucesión de fallos del Real Zaragoza, un querer y no poder en el que estuvo casi más cerca el cuarto gol del Girona que el primero de los blanquillos, el que hubiera dejado el partido de vuelta igual de complicado, pero al menos con una puerta entreabierta al milagro. Con el 0-3 es difícil seguir creyendo, aunque Popovic apelara a una fe que ya está casi agotada. “Si creyera que no hay nada que hacer me iría ya de vacaciones, con mi familia. Ellos tienen una ventaja muy grande, pero es posible todo. Tenemos un partido más y vamos a soñar con los ojos abiertos”. La afición, pese a todo, supo reconocer el esfuerzo del equipo y despidió al Real Zaragoza entre aplausos.

Ficha técnica

0 - Real Zaragoza: Whalley; Fernández, Mario (Javi Álamo, min.68), Vallejo, Rubén (Cabrera, min.68), Rico; Dorca, Ruiz de Galarreta (Basha, min.55); Pedro, Eldin; y Willian José.

3 - Girona F.C.: Becerra; Cifuentes, Íñiguez, Richy, Lejeune, Juncá (Aday, min.49); Pere Pons, Eloi Amagat (Felipe Sanchón, min.65), Granell; Mata y Sandaza (Rovirola, min.79).

Goles: 0-1. min.23. Mata; 0-2. min.45+. Lejeune; 0-3. min.59. Mata.

Árbitro: Valdés Aller, del Comité Castellano-leonés. Amonestó con tarjeta amarilla a los locales Mario y Dorca y a los visitantes Juncá, Pere Pons y Felipe Sanchón.

Incidencias: partido correspondiente a la ida de la primera eliminatoria de a Promoción de ascenso a Primera División disputado en el estadio de La Romareda de Zaragoza ante unos 24.000 espectadores.

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