Despliega el menú
Fútbol
Suscríbete

El futuro de La Roja ya está aquí

Luis Enrique ha esculpido una selección joven, con recorrido y margen de mejora, que más allá de la eliminación ante Italia anuncia la llegada de un época con licencia para soñar.

Los jugadores de la selección, durante los penaltis en el Italia-España
Los jugadores de la selección, durante los penaltis en el Italia-España
Kiko Huesca/EFE

España apagó la noche de este martes las luces de la Eurocopa y encendió las del futuro, un lugar del que ha venido un ejército de jóvenes para combatir en el presente. Lo ha hecho a su manera, con valor y coraje, encabezado por un seleccionador que ha sentado las bases de un proyecto vibrante que invita a soñar. Italia fue la frontera azul que no pudo cruzar La Roja, eliminada en las semifinales, ronda que parecía una utopía al comienzo del campeonato. Luis Enrique confeccionó un bloque con infinidad de caras nuevas, algunas adolescentes, dio sentido al relevo generacional emprendido desde su llegada al banquillo del combinado nacional en julio de 2018, hace ahora justo tres años, definió un modelo de fútbol y confió en la juventud para ponerse al frente de un grupo que ha brillado en la Euro y cuya luz será más intensa en el Mundial de Qatar si no se producen contratiempos en la fase clasificatoria. España ya ha ganado pese a la derrota de anoche en Wembley. Metida entre las cuatro mejores del Viejo Continente, esta selección ha inaugurado una nueva era en la que es posible volver a ilusionarse con metas nobles.

Después de un comienzo dubitativo, con un par de empates ante Suecia y Polonia que dibujaron una diana en la cara de Luis Enrique, España levantó el vuelo y ganó altura. El técnico asturiano hablaba de una "botella de cava" que solo necesitaba ser descorchada para que la selección desparramara su mejor fútbol por el Viejo Continente. La goleada ante Eslovaquia fue el preludió de lo ocurriría después: un equipo divertido, ofensivo, cosido al balón, imprevisible, vulnerable y al mismo tiempo firme en sus convicciones supo sufrir y levantarse para meterse en las semifinales. Solo Italia ha podido con la fuerza de La Roja, sostenida por una ilusionante mezcla de juventud, mucha, y veteranía, justa, que anticipa una nueva etapa en la que está permitido soñar a lo grande. Nadie daba un duro por el combinado nacional antes de la Euro; solo ellos, los futbolistas y el 'staff', creían en llegar lejos. La derrota simplemente confirmó su éxito.

A Luis Enrique siempre le ha dado igual el entorno porque él construye el núcleo. Lo que pase fuera le trae sin cuidado y cuanta más contestación haya más convencido estará de que va por buen camino. El bloque que ha levantado ahora será básicamente el que busque el título en la Liga de las Naciones en octubre y el que aspira a la conquista del mundo en Catar. Si se compara la convocatoria de esta Eurocopa con la del Mundial de Rusia, donde se certificó la caducidad de una generación, se ve que solo repiten cinco futbolistas: De Gea, Jordi Alba, Azpilicueta, Busquets y Thiago. O dicho de otra manera: hay 18 que no están. En su lugar han irrumpido jóvenes como Simón, Laporte, Eric García, Pau Torres, Rodri, Pedri, Ferran, Dani Olmo, Fabián, Oyarzabal... Mezclan a la perfección con los integrantes del viejo régimen. Este martes, en Wembley, los tres hombres del ataque español sumaban 65 años: Oyarzabal (21), Ferrán (21) y Olmo (23). Bonucci y Chiellini hacían 70.

El ejemplo de Pedri

La media de edad de esta España de Luis Enrique es de 24,8 años. Material dúctil, aún pendiente de evolución. Evidentemente, no se trata de un círculo cerrado ni de un grupo impermeable a los cambios, salidas y entradas, aunque la columna vertebral está constituida. Tiene que endurecerse, pasar de estado líquido a sólido, y luego vendrán los retoques. Pedri es la figura perfecta para explicar la transformación generacional emprendida por Luis Enrique. Un chaval de 18 años se ha encargado de pensar y ejecutar el fútbol de la selección. A su entrenador no le tembló el pulso a la hora de darle la batuta, arropándole con dos generales como Busquets y Koke. También ha convencido y crecido Simón, recibido con recelos por el entorno de La Roja y convertido en héroe en Dinamarca, primero, y Rusia, después. El técnico no dudó en sentar a De Gea y confiar la portería al meta del Athletic. Ha pasado de crucificado a santo.

Todos estos jóvenes han madurado a velocidad de vértigo en un contexto tan complicado como lo era el de la Eurocopa. Les vendrá de perlas de cara a la Liga de las Naciones y los partidos clasificatorios que deben llevarles al Mundial. "He sido cercano con los jugadores toda mi vida. Es una de las cosas que más me gusta, empaparme de su juventud e inculcarles mi idea de fútbol", dijo el lunes Luis Enrique. Su idea está a salvo, independientemente de la derrota de este martes. Porque España ya había ganado antes de jugar contra Italia.

Etiquetas
Comentarios
Debes estar registrado para poder visualizar los comentarios Regístrate gratis Iniciar sesión